Pregunta sin respuesta: ¿Quién mató al joyero Rotondo Gómez?
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Mañana se cumplen 12 años de la cruel muerte del jubilado que tenía 84 años, quien fue atado y amordazado en su casa
La pregunta que residentes de inmuebles de avenida 75 entre 18 y Diagonal San Martín se hacen todavía hoy: ¿Quién mató al joyero jubilado Rotondo Gómez (84)?
El hombre fue hallado sin vida en el interior de la habitación, atado y amordazado con un cinto, pero nunca se pudo llegar al responsable de semejante ataque en la vivienda de la víctima.
Mañana se van a cumplir 12 años de un episodio que generó conmoción en la cuadra donde Rotondo Gómez habitaba y era un vecino apreciable, inclusive, quien todavía realizaba algún trabajo de relojería a sus más allegados.
Por “encubrimiento”
Cabe recordar que a fines del 2011, se realizó un juicio en relación al hecho y se condenó por el delito de “encubrimiento agravado” a un travesti que en un principio había sido detenido junto a su hermana por su presunta vinculación con el homicidio de Gómez.
A pesar de todo, ambos individuos quedaron libres después porque no se les pudo comprobar la participación en tan cruel episodio.
El travesti tenía en su vivienda elementos robados de la casa de Gómez, es decir, algunos relojes y otras pertenencias que fueron halladas por los investigadores policiales que intervinieron en el caso.
La muerte de Rotondo Gómez se habría producido entre la noche del jueves 28 y la madrugada del viernes 29 de mayo de 2009, según consta en la causa judicial que se instruyó en la Fiscalía.
Macabro hallazgo
El viernes 29, alrededor de las 11, una mujer que realizaba las tareas domésticas en la casa de Rotondo Gómez descubrió el macabro hallazgo. El joyero jubilado estaba sin vida en su habitación.
Lo habían atado de pies y manos y amordazado con un cinto. Además, dentro de su boca le colocaron una ropa interior femenina y lo asfixiaron. Esto generó un paro cardiorrespiratorio que terminó con la vida del adulto mayor.
Nunca se supo fehacientemente, como el o los autores del crimen ingresaron a la vivienda, ya que no había ninguna puerta o ventana forzada. Desde el principio, se sospechó que Gómez podría haber abierto la puerta a quien iba a ser luego su matador o demás personas, todo un verdadero misterio que no pudo develarse.
Nadie del entorno del jubilado o familiares, brindaron datos que pudieran favorecer a la investigación del feroz crimen.