Preocupa la cantidad de residuos que se arrojan en el Parque
La Dirección de Guardaparques pidió mayor responsabilidad a la comunidad. Cartelería, notificaciones y limpiezas periódicas
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En el último tiempo se ha notado un aumento de los residuos que se arrojan en distintos sectores del parque Miguel Lillo, lo que ha obligado a la Dirección de Guardaparques a reforzar la cartelería, realizar limpiezas periódicas más continuas, hacer patrullajes e incluso notificar a los concesionarios para intentar entre todos mantener y cuidar los espacios públicos.
Julián Zugazúa, titular del área, pidió “responsabilidad a la comunidad” y advirtió que el problema no es sólo las personas que tiran basura mientras disfrutan del paseo sino también aquellos que van exclusivamente al parque a arrojar desperdicios, desde basura domiciliaria hasta escombros de obras y electrométricos viejos.
Si bien se han erradicado las cavas o los microbasurales que se armaban años atrás, todo el tiempo aparecen en distintos lugares basura acumulada, generando contaminación y olores fuertes en un lugar donde debiera respirarse aire puro.
Tal es así que, a los pocos días de realizarse limpieza en distintos sectores y a veces al día siguiente, otra vez se vuelven a encontrar residuos y, en este sentido, se calificó la situación como “alarmante”.
Comportamientos indeseables
De acuerdo a las observaciones que viene realizando la Dirección de Guardaparques, se pudieron detectar cuatro comportamientos indeseables que dan lugar a esta problemática. Uno de ellos tiene que ver con aquellas personas que van a pasar un rato al Parque y dejan basura en el lugar: botellas plásticas, envoltorios de galletitas, etc. El segundo comportamiento recurrente está vinculado con aquellos que van a tirar residuos al Parque: electrodomésticos, restos de construcción, cubiertas, electrodomésticos, entre otros.
En tercer lugar, se ha detectado a algunos concesionarios que no hacen un buen manejo de sus residuos, como por ejemplo sacarlos en horarios indebidos o disponerlos en la vía pública o en lugares inadecuados al alcance de los perros callejeros u otros animales como comadrejas que rompen las bolsas y se llevan la basura al interior del Parque.
Desde la Dirección de Guardaparques, se entablaron conversaciones con distintos concesionarios de tipo de gastronómico e incluso se han hecho notificaciones para poder revertir la situación y mejorar en este aspecto.
Algo similar ocurre en el caso de los cestos papeleros que están sobre la avenida 10 y algunas calles internas. Dichos cestos están diseñados para arrojar papeles, botellas de plástico u otros pequeños residuos por parte de los peatones que circulan por el lugar. Sin embargo, muchos los usan para depositar sus residuos domiciliarios, algo que está prohibido por ordenanza Nº 9577/18. Esta situación termina con cestos rebalsados con restos de comida, lo que atrae animales que desparraman la basura.
Para mantener el cuidado del Parque, se están realizando tareas de limpieza constantes, colocando cartelería en distintos sectores, haciendo patrullajes
para detectar personas que puedan tirar residuos en lugares indebidos y notificando a concesionarios para mejorar la gestión de los residuos. De todas maneras, se pide a la ciudadanía “conciencia y responsabilidad”.
Línea de comunicación
El servicio de Guardaparques cuenta con guardia las 24 horas. Por turno, hay dos guardaparques en el sector del Miguel Lillo y dos en el sector de la ribera del río.
Para realizar denuncias, reclamos, sugerencias o bien informar otra situación que tenga que ver con el Parque Miguel Lillo, los vecinos pueden comunicarse a la línea 105.///
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