Presencias, elegancia, y el brillo de una noche solidaria
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Lo que se vio y se oyó en la cena que organizó la Cooperadora a beneficio del Hospital
Más allá de los aspectos formales de lo que fue la cena que organizó el pasado sábado la asociación cooperadora del hospital Dr. Emilio Ferreyra, la noche dejó algunas apostillas, dadas principalmente por las figuras que participaron, los vestidos, el baile y el brillo de una noche que tuvo algo más que pura solidaridad.
El Centro Vasco estaba muy coqueto; parecía otro salón, con las telas en las paredes, las sillas vestidas y las bolas de boliche en el centro. Y ni hablar de los anfitriones, los integrantes de la Cooperadora, que estaban de lo más elegantes, vestidos de negro y con delantales para servir a los invitados.
La presidenta de la entidad, Marta Iriberri, vestida y peinada para la ocasión, conversó sin parar con cada uno de los asistentes para asegurarse que estuvieran cómodos, mientras que su marido Juan Leoncio Iriberri fiscalizó cada detalle, para que todo estuviera en su lugar.
Personalidades
El intendente Facundo López llegó acompañado de su esposa Gisela Denegri, quien llevaba un vestido largo negro con blanco y unos zapatos brillosos de taco bien alto, que las mujeres no pudieron dejar de mirar para elogiar.
En una de las mesas del centro, se ubicó el presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Arturo Rojas, acompañado de su esposa Jorgelina y sus hijas. Además sentados con él, estaba Marcelo Rodríguez Olivera y Artemio Sufriategui, junto a sus parejas, ambos también del Puerto.
Se lo pudo ver también a Gonzalo Diez junto a su esposa Belén, entre otros políticos, que no se perdieron la oportunidad de estar presentes, no sólo para colaborar con el Hospital sino también para mostrarse públicamente en un anticipo de lo que será la campaña del año que viene. Y, en esta danza de políticos, llamó la atención la presencia de los radicales Damián Unibaso y Pedro De Ilzarbe, quien compartió la mesa con el funcionario municipal Leonardo Ruggiero y su señora Mariela.
En esta oportunidad, a diferencia de otros años, numerosos médicos y profesionales de la salud, que se desempeñan en el Hospital, no se perdieron la fiesta, algo que incluso la presidenta de la Cooperadora remarcó en su discurso. Además estuvieron presentes directivos de la salud pública de la ciudad, encabezados por el subsecretario de salud, José María Alvarez.
La paella y todos a la pista
Se sirvió una exquisita paella, elaborada por el chef Moisés Elías, que no sólo era abundante sino que tenía gran cantidad de mariscos. Y más de uno, repitió el plato.
El espectáculo musical arrancó con una sorpresa: esta vez no estuvo presente el dúo “Fandango” sino que sólo Fernando Limbatto – uno de los integrantes de la banda- se cargó sobre sus hombros el show y con la gracia y simpatía que lo caracterizan, logró que todos rápidamente salieran a bailar.
Las “chicas” de la cooperadora tuvieron que “romper el hielo” y abrir la pista de baile, que a los pocos minutos se llenó.
En el centro de la pista, Facundo López y su esposa se lucieron, bailando, abrazados, al ritmo de un cuarteto de Rodrigo, mientras los curiosos miraban y más de uno intentó sacarles una foto.
Un grupo grande de docentes jubiladas se divirtió, bailando todas las canciones y riéndose de las ocurrencias del cantante (Limbatto) que cada tanto bajaba a la pista y le cantaba a alguna de las presentes.
Sin embargo, al sonar la canción de Cacho Castaña “La reina de la bailanta”, el integrante de Fandango no dudó en dedicársela a Marta Iriberri, a modo de broma, pero dando cuenta que era, sin dudas, la reina de la noche porque absolutamente todos los presentes se acercaron a saludarla y felicitarla por la gran fiesta.
Al ritmo del rock
Después subió al escenario, la banda “Tachame la Doble”, integrada por un grupo de médicos que desde hace años se dedican a la música en sus ratos libres. El médico Ariel González lleva la voz cantante, aunque a veces –según la canción- el pediatra Néstor Valenti también canta al micrófono. En este caso, la pasión por el rock nacional es lo que los une y lo transmiten al público y eso se notó en los aplausos y la ovación que recibieron en cada uno de los temas. Desde una de las mesas centrales, Fernanda Battistoni, conocida por su tarea social en La Casita para Merendar, cantó todas las canciones que interpretó la banda, aunque también fue una de las que más bailó, “haciendo gala” de su belleza y simpatía.
Cuando llegó el momento de la mesa dulce, todos se abalanzaron sobre las tortas y los mozos del Centro de Formación profesional Nº 402 no daban abasto para servir a todos. En este sentido, cabe destacar que lo hicieron con mucha profesionalidad y simpatía, dejando satisfechos a los presentes. Además, hay que decir que las tortas estaban muy ricas.
Y, por supuesto, después de comer, había que bajar la comida y la mejor era volver a la pista. Así que absolutamente todos salieron a bailar de nuevo hasta altas horas de la madrugada, felices de disfrutar una noche de música, brillo, glamour y por supuesto también solidaridad.