Presentes en el primer Torneo Argentino de handbol
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Se cumplen 50 años de la histórica participación del seleccionado de nuestra ciudad representando a la provincia de Buenos Aires
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Hace 50 años, el handbol apenas existía como una actividad más o menos regular y organizada en tres provincias en nuestro país. En Mendoza, en Misiones y por supuesto en Buenos Aires, con sustento en Capital Federal.
En el sureste bonaerense la fuerte colectividad danesa especialmente radicada en Necochea fue determinante para el desarrollo de este deporte por estas tierras. Nuestra ciudad fue pionera, con una actividad que ya tenía 30 años de vida por entonces y la era base de la Liga Rural de la colectividad danesa. Así fue que cuando se concretó la idea de disputar el primer Torneo Argentino, fue el combinado de Necochea el que terminó representando a Buenos Aires. Es que la “Federación Bonaerense”, en realidad, no existía como entidad formal. A medio siglo de aquel momento basal en la historia del handbol en nuestro país, la Confederación Argentina realizó un informe especial de aquellos días de julio en Misiones.
En 1970 la Federación Argentina de Handball (pasaría a denominarse Confederación recién en 1986) afiliaba en forma directa a no más de 20 clubes de la ciudad y del Gran Buenos Aires, porque todavía faltaban cinco años para que se fundase la FeMeBal. La relación entre estos centros deportivos del handbol en el país se limitaba a torneos muy esporádicos de carácter amistoso y no había competiciones interprovinciales oficiales. En ese contexto, se planteó como uno de sus objetivos primordiales expandir y federalizar el deporte. Comenzaron por tomar contacto los dirigentes provinciales y, en pocos meses, se plasmó el primer Torneo Argentino que tendría sede en Montecarlo, aprovechando que la ciudad misionera, capital nacional de la orquídea, cumplía su quincuagésimo aniversario y el certamen fue incluido en el programa de festejos contando con el consiguiente apoyo de las autoridades locales.
Cancha de tierra
Para nuestros jóvenes representantes, más allá de la posibilidad de competir, ya el viaje al Norte argentino fue parte importante de la gran aventura, pudiendo algunos por primera vez salir del distrito o conocer luego Las Cataratas.
El Club Argentino Germano de Gimnasia y Cultura fue el escenario de los partidos. Por primera y única vez un Torneo Argentino se jugó en una cancha de tierra apisonada. La increíble tierra roja misionera, mezclada con aserrín, ofreció una superficie absolutamente regular y apta. Los taludes laterales de césped color esmeralda daban el contraste justo y fueron convertidos en tribunas naturales para el numeroso y ruidoso público que acompañó las acciones.
La campaña
Los cuatro centros handbolísticos activos dieron su presente. Necochea vistió camiseta celeste con vivos blancos. Capital Federal fue representada por River Plate y sus colores, porque la FAH carecía de estructura de selecciones. Misiones (camiseta a bastones negros, blancos y rojos) apelando a hombres de sus dos únicos clubes (Argentino Germano y Guatambú) y Mendoza (camiseta anaranjada con vivos blancos), fue la única que había logrado formar un seleccionado real.
El esquema del certamen fue simple: una sola rueda, todos contra todos. En caso de empate en cualquier posición se definiría con un encuentro a tiempo reducido. Hubo lugar para los simbolismos desde el primer partido, en el que todas las vertientes históricas del handbol estuvieron representadas. En ese juego inaugural, Necochea con la tradición danesa cuna del handball en sala, enfrentó a River, el decano que remitía a los tiempos del viejo Balón Uruguayo; se jugaba en Montecarlo, Misiones, un lugar con raíces en la Europa Central origen del handball de campo y arbitraba un hombre del bien criollo handball mendocino.
Necochea terminaría perdiendo en el debut 12-5 y también en sus otras dos presentaciones frente a Misiones por 11-10 y con Mendoza 16-9. Pero la historia pasó por otro lado.
Capital confirmó su condición de favorito y fue campeón invicto. Mendoza obtuvo el segundo lugar, ganado en desempate frente a Misiones, y fue la revelación del cuadrangular.
Los nombres
Grabando sus nombres entre los pioneros del handbal nacional, el seleccionado de Necochea estuvo conformado por Santiago Otero, Federico Madsen, Roberto Christensen, Carlos Esbensen, Carlos Jensen, Alberto Ohltoff, Julio Nielsen, Néstor Armentía, Luis Skaarup, Rubén Armentía, César Hansen, Alfredo Rasmunssen y Gustavo Rey. La dirección técnica estuvo a cargo de Juan Klug, padre de Clara Klug, reconocida jugadora y entrenadora de cestobol, y como Jefe de equipo viajó Hans Mortenesen.
Fue hace 50 años. Por entonces se vivió como un sueño y se pareció mucho a una aventura. Para el handbol nacional fue el inicio de un camino que hoy lo encuentra con más de 30 torneos nacionales de selecciones y clubes por temporada. Para los necochenses, en tanto, se guarda el orgullo de haber sido parte desde el primer instante de la historia de un deporte que sigue vigente y creciendo en nuestra ciudad, hoy con tres entidades participando competitivamente en la región, jugadores campeones argentinos y sudamericanos, con paso por la Selección Argentina y hasta con proyección internacional.///