Preservar y difundir nuestra historia
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Hace poco más de una semana reabrió el Museo Histórico Regional, después de haber estado cerrado más de siete meses por una reparación de techos de la casona antigua del parque Miguel Lillo.
Sin embargo, no sólo se volvió a abrir sino que también se presentaron nuevas salas con innovadoras propuestas. Entre ellas, una sobre los primeros pobladores de la región, especialmente preparada para personas con disminución visual, es decir, que no sólo se puede ver la exposición sino que también se puede escuchar, oler, tocar, ya que está compuesta por audios y objetos de diferentes texturas y olores que intentan recrear la vida hace 14.000 años en nuestra región, haciendo un recorrido histórico de los pueblos originarios hasta nuestros días. Es para destacar que esta nueva sala se abrió con un subsidio que ganó el Museo a través de un concurso impulsado por el Ministerio de Cultura de la provincia de Buenos Aires.
Además se habilitó un espacio de guarda, con numerosas especificaciones técnicas de conservación en cuanto a nivel de temperatura y humedad, donde se pueden ver, a través de un vidrio, cientos de objetos que hasta ahora no estaban exposición.
Por otra parte, también se organizó el Archivo Histórico Municipal, que guarda todo tipo documentación pública histórica, que es material de consulta de investigadores, docentes y hasta de ciudadanos comunes que buscan saber algo más de sus antepasados.
Se suman a los encargados del área, otros particulares que trabajan por estos espacios como es la Asociación Drupa Castaña, que colabora activamente con el Museo Histórico Regional y también con el de Ciencias Naturales. En este marco, también se puede mencionar la Asociación de Amigos del Museo, que renovó recientemente su comisión directiva con nuevos proyectos vinculados con el patrimonio de la ciudad, para trabajar a partir del año que viene.
Conjuntamente con el crecimiento de la actividad cultural de la ciudad, se reflotó la tarea de los museos del parque Miguel Lillo. Charlas durante el año, muestras artísticas, exposiciones históricas, encuentros culturales, intercambios con escuelas, salidas y visitas guiadas, han permitido que se acerque otro público más allá de los típicos de visitantes de museos.
Además, en el verano, reciben cientos de turistas que recorren las muestras, impulsados por conocer algo más de nuestra ciudad, aprovechando los días en que las temperaturas no alcanzan para ir a la playa.
Es más que interesante que se promuevan estos espacios que buscan fortalecer, investigar y difundir la historia de nuestra ciudad porque eso hace a la construcción de nuestra identidad. Saber como vivían los primeros pobladores aborígenes de la región, cómo empezamos a gestarnos como pueblo, qué pensaron y qué objetivos tenían los fundadores de Necochea, cómo era la economía, la organización y cómo se fue dando el desarrollo, son datos más que enriquecedores para aprender, conocernos y para tener en cuenta mientras seguimos escribiendo la historia.///