Primeros asentamientos humanos en la cuenca del Quequén
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El Museo de Ciencias Naturales “Gesué Pedro Noseda” atrae a estudiantes secundarios de toda la región e incluso a científicos de distintos lugares del mundo
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Anoche, el Museo de Ciencias Naturales “Gesué Pedro Noseda” iba a ser el epicentro de una gala en el marco de la Noche de los Museos. Al cierre de esta edición, al aire libre, frente al edificio de la institución, autoridades y amigos del museo se preparaban para la proyección de un documental sobre la historia de esta entidad que conserva piezas de las primeras poblaciones humanas en la cuenca del Río Quequén Grande.
Beatriz Baglivo, museóloga a cargo de la institución, en diálogo con el Suple Finde, habló de algunas remodelaciones que se han realizado en el edificio y del trabajo que se ha desarrollado a lo largo del año con un proyecto interinstitucional.
“Hemos logrado reinstaurar un proyecto de turismo cultural regional que se había dejado de hacer”, señaló Baglivo.
Este proyecto ha permitido llevar contingentes de la región hasta Lobería para conocer las exposiciones del museo, en las que se pueden ver fósiles de animales prehistóricos que vivieron en nuestra región, pistas de los primeros asentamientos humanos de la zona, flora y fauna del río Quequén, las sierras y el mar.
El Museo de Ciencias Naturales “Gesué Pedro Noseda” sorprende a los estudiantes de la región que lo visitan y es un imán para científicos de todo el país y del exterior.
Así durante el año han visitado la institución grupos de estudiantes de colegios secundarios de Mar del Plata, Balcarce y Tandil.
Y también científicos, esta semana, por ejemplo, llegará un investigador español.
Pescadores de fósiles
En 1959 un grupo de pescadores aficionados que integraban la comisión directiva del Club de Pesca de Lobería hallaron y extrajeron un caparazón de gliptodonte. Entre aquellos hombres se encontraba Gesué Pedro Noseda, un comerciante bohemio que había participado de la formación de otras entidades loberenses y que fue quien propuso la formación de un museo.
Pronto Noseda contagió su pasión por la naturaleza a los socios del club, que apoyaron sus expediciones por el distrito y su iniciativa de colmar las vitrinas de humilde museo con la flora y fauna de la región.
Las expediciones de Noseda por las sierras, el río y los arroyos lo llegaron a descubrir en la década de los 60 dos de los reservorios arqueológicos más antiguos del país: los cerros “La China” y “El Sombrero” y también los de “Zanjón Seco” y “Paso de Otero”.
Los hallazgos de Noseda atrajeron a científicos de todo el país y del extranjero y convirtieron al museo del Club de Pesca en una respetada institución a nivel nacional.
Las investigaciones realizadas en el museo por estudiantes de distintas universidades, también permitió forjar lazos con las casas de altos estudios que se mantienen hasta hoy.
Grandes cambios
En la actualidad el Museo de Ciencias Naturales del Club de Pesca de Lobería lleva el nombre de su fundador “Gesué Pedro Noseda”. En los últimos veinte años se han producido grandes cambios, especialmente en lo que se refiere a la exposición de las colecciones.
La sala de arqueología fue reinaugurada en el año 2013 con el asesoramiento técnico del doctor Gustavo Politis. Ahí trabajamos con una visión mucho más moderna. Allí se pueden ver diferentes elementos pertenecientes a los primeros asentamientos humanos de la región, que datan de unos 10.000 años antes de Cristo.
Antes de la remodelación, las colecciones de este sector estaban presentadas en forma tradicional, en vitrinas y con etiquetas. Ahora, se exhibe a los animales en ambientaciones del río, la sierra y el mar.
Precisamente por estos días se realizó un nuevo diseño de la muestra de flora y fauna de las sierras y el Río Quequén.
La comunidad loberense, que a través del Club de Pesca sostuvo al museo durante tantos años, sigue trabajando para sostener la institución. La mayor parte de las gestiones que permiten que la entidad continúe innovando se deben al grupo de Amigos del Museo, que tiene entre sus miembros a María del Carmen Noseda, hija de don Gesué.
Precisamente ese acompañamiento de la comunidad es lo que se ve en el documental que se iba a proyectar anoche frente al museo.
Mientras tanto, el museo se prepara para el verano, cuando realizará un ciclo interactivo en Arenas Verdes.///