Procesión. Con alegría y fervor religioso
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Presidida por el obispo Gabriel Mestre, recorrió las parroquias de la ciudad
En un marco de alegría y con profundo fervor religioso se realizó ayer la 33ª Marcha de la Fe que contó con la presencia del obispo diocesano, Gabriel Mestre, en la primera visita a nuestro medio luego de la prolongada cuarentena por el coronavirus.
Desde minutos antes de la partida de la extensa caravana de automóviles se palpitaba un clima festivo, con música y vehículos adornados con flores, globos y banderas.
En esta ocasión, la imagen de la Virgen partió desde la capilla de la Inmaculada Concepción de María en dirección al hospital municipal Dr. Emilio Ferreyra donde Mestre, en compañía del padre Alejandro Martínez, descendieron de la camioneta que los trasladaba para bendecir al personal de salud, a los enfermos y a la comunidad toda.
A lo largo del recorrido se fueron sumando más autos, que hacían sonar sus bocinas y acompañaban los cantos en honor a la santa madre.
La segunda parada fue en la intersección de avenidas 98 y 75 donde se congregó un grupo de fieles de la comunidad de San Cayetano.
Posteriormente se dirigieron a la parroquia Nuestra Señora de Nueva Pompeya, y a Nuestra Señora de Lourdes, para continuar por la capilla de la Medalla Milagrosa y la parroquia Santa María del Carmen.
Finalmente, tras atravesar el puente se detuvieron en la capilla Nuestra Señora de Luján, y de ahí a la Capilla Stella Maris, para finalizar en la capilla de Nuestra Señora de Lourdes, de Costa Bonita, donde se realizó la misa de clausura, presidida por monseñor Mestre y concelebrada por los curas párrocos de nuestra ciudad y Quequén.
Minutos antes de comenzar la Marcha de la Fe, el padre Mario Fernández, a cargo de la organización, dijo que “este año por cuestiones sanitarias la hacemos en auto y vamos a llevar a la Santa Madre a cada uno de los rincones de la ciudad”, sobre todo en este tiempo cercano a la Navidad en que Jesús, “sale al encuentro del hombre”.
Vale destacar que este evento es una de las actividades de cierre del año y los fieles se acercan a dar gracias por las bendiciones recibidas y así lo expresó Verónica, integrante de la comunidad de la Inmaculada, “participo desde chica y este año iremos en caravana”.
Por su parte, Nora se mostró emocionada de poder asistir a la Marcha de la Fe y dijo “soy muy creyente y todos los años vengo a agradecer por las bendiciones recibidas”.
Otra de las asistentes, Verónica afirmó que “vengo a agradecer y acompañar hasta Costa Bonita”.
Los testimonios de cada uno de los consultados son del mismo tenor, agradecer y pedir por la salud de la familia, la comunidad y por los enfermos. “Venero a la virgen y vengo a dar gracias”, sostuvo Liliana.
Acompañar a la comunidad
El obispo diocesano, Gabriel Mestre, presidió la procesión que se realizó ayer en honor a la Inmaculada Concepción que recorrió parroquias de Necochea, Quequén para culminar con una misa en la Gruta de Lourdes, en Costa Bonita.
Antes de partir en dirección a la primera posta, afirmó que “es una gran alegría poder estar en Necochea luego de casi nueve meses sin poder estar presente”.
El sacerdote saludó a cada uno de los fieles de la comunidad que aguardaban en la entrada de la capilla de 74 casi 47 y destacó que “queremos pedirle a la Virgen que nos acompañe y acompañe la vida de la comunidad y de cada familia de Necochea para tener la fuerza necesaria para seguir adelante”.
En cada parada monseñor Mestre bendijo a los presentes, rezó y cantó con ellos y afirmó que “marchar es signo de estar en camino en la vida. Gloria a Dios, caridad y servicio con todos los hermanos”.
Este año la Marcha de la Fe también tuvo la particularidad que se transmitió por radio y en vivo a través del Facebook de la Parroquia La Merced lo que posibilitó que la comunidad la compartiera desde sus hogares.///