Propuesta artística
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«Ultratierra. Un mundo hermoso y terrible»
En el Museo Mulazzi de Tres Arroyos, Avenida San Martín 323, se puede apreciar «Ultratierra. Un mundo hermoso y terrible», un relato fascinante creado por el artista Agustín Iriart en la Sala Mayor.
Su propuesta narrativa encuentra en el detalle súper realista de sus ilustraciones un camino para transfigura el universo natural pampeano, convertido en escenario de una saga que cuenta las inclemencias a las que se enfrenta su esquema de personajes inéditos.
«Iriart crea la alegoría de la Niña Pampa, que encarna a la Pampa húmeda, lugar donde ha nacido y donde ha desarrollado gran parte de su vida. Frente a la naturaleza en su estado más puro, el artista fue testigo de los avances humanos, la modificación, manipulación y destrucción de la flora y la fauna nativas. Y como consecuencia de ese mirar activo, nace la niña, espíritu de la tierra, que será envenenada por los químicos de la fumigación. Pero ella no está sola, la acompañan, protegen y defienden seres como Hybri, uno de los genios de la Tierra (una mulita pampeana antropomorfa), caranchos, comadrejas, lechucitas de las vizcacheras, nutrias, ñandúes, chimangos, gavilanes. Dirá el autor que, frente a una premisa, uno debe ser capaz de establecer dos puntos: lo peor y lo mejor que puede suceder. Y sobre esa idea se desarrolla la serie de “Ultratierra: un mundo hermoso y terrible”.
Víctima del ser humano, la Niña Pampa morirá, para ser rescatada por sus protectores, moradores de su ser.
Agustín Iriart propone “despertar en la belleza del mundo y volvernos parte”… tomar consciencia de las consecuencias de nuestras acciones desde la observación y contemplación de aquello que perderemos. Y proteger la tierra de nuestra propia codicia.
El concepto que guiará la producción artística será: el peligro en el que se encuentra nuestro planeta, víctima del hombre, que parece desconocer que es parte de ese mundo maravilloso. Y la naturaleza prevalecerá, o mostrándonos su excepcional belleza para que podamos recapacitar sobre nuestros actos; o destruyendo a su invasor/destructor, para crear un nuevo mundo…»