Prostitución: investigan a una posible red de trata de personas
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Luego de la condena a la pareja acusada de mantener cautiva a una joven en una vivienda de Quequén, quien era obligada a prostituirse, colectan pruebas para dar con presuntas ramificaciones
En el transcurso del debate oral en el que se condenó a un hombre por mantener cautiva y obligar a prostituirse a una joven en una vivienda de Quequén, aparecieron indicios sobre la posible existencia de una red de trata de personas.
La propia jueza Mariana Giménez al momento de emitir su voto en relación a la culpabilidad de José Jonathan Posse (40), acusado del delito “facilitación y promoción de la prostitución”, solicitó a la Fiscalía que se investigue una presunta organización delictiva.
Durante el juicio oral a Posse se escuchó el valiente relato de Pamela, la mujer que fue privada de su libertad en un inmueble de dos plantas en calle 521 al 3300, de Quequén, quien fue “rescatada” luego de tres o cuatro días por personal policial.
La víctima reconoció que tanto el condenado Posse como su pareja en ese momento, Patricia Astesano, la encerraron en ese domicilio y le dijeron que “tenía que trabajar en la prostitución” y que ellos definirían a los clientes.
Esta persona declaró de manera valiente ante los jueces del Tribunal Criminal Nº 1 que fue amenazada con armas de fuego, del tipo revólver, calibres 38 y 22, y le aseguraron que “la matarían” si no hacía lo que la pareja le pedía.
Aseguró que tanto Posse como Astesano la tenían como rehén en la casa y la obligaban a concurrir a la zona de avenida 59 y calle 78 para tener contactos sexuales con los clientes, según señala una parte del fallo condenatorio al que tuvo acceso Ecos Diarios.
Droga y negocios turbios
Por otro lado, acusó a su ex marido, un tal Cristian, al manifestar que “la vendió por $ 10.000” y que este individuo mantenía negocios turbios con Posse y Astesano por “asuntos de droga”.
La joven que denunció los hechos relató en el debate oral que en la vivienda de calle 521 “trabajaban con mujeres” y que acudió al domicilio mencionado en busca de trabajo porque se dedicaba a la limpieza de casas por hora.
Añadió que “un peluquero amigo íntimo de ellos (por Posse y Astesano) le pagó a Patricia” entre $ 200 y $ 300 para mantener relaciones sexuales con la joven y ésta tuvo que acceder para evitar que “me mataran”
Tras las expresiones de la víctima de “facilitación y promoción de la prostitución agravada”, la Justicia inició una investigación para tratar de desarticular una presunta red que explota a mujeres.
Probables vínculos
No se descarta que haya ramificaciones en el caso, ya que la pareja que ahora se encuentra detenida en la Unidad Penal de Batán, conservaba vínculos con otros individuos de Quequén y Necochea.
En las últimas horas, la Fiscalía a cargo de Horacio Sirimarco, solicitó las copias correspondientes al Tribunal Criminal Nº 1 y comenzó una investigación para tratar de llegar a otros posibles responsables del delito de trata de personas.
Tampoco se descarta que tome intervención la Policía Federal y el Juzgado Federal en Primera Instancia, teniendo en cuenta la jurisdicción de ese fuero en este tipo de casos denunciados.
Una joven muy vulnerable que tuvo la valentía de denunciar
Según las declaraciones de la víctima en el debate oral, también habría sido obligada durante el cautiverio a mantener relaciones sexuales con José Jonathan Posse, mientras en la casa se consumían drogas, alcohol y champagne.
En tal sentido, en el fallo del Tribunal Criminal se pidió a la Fiscalía que investigue también un posible caso de “abuso sexual con acceso carnal” en perjuicio de la joven, conforme lo narrado por ésta en el desarrollo del debate.
La víctima se encontraba en un alto grado de vulnerabilidad, a cargo de tres hijos, y denunció en el juicio oral que siempre la tuvieron amenazada para que no hable. Inclusive, hasta en un momento se tuvo que ir a vivir a San Manuel, en el Partido de Lobería, porque le dijeron que la “matarían a ella y a sus hijos”.
La joven habló ante los jueces locales y señaló que fue asistida psicológicamente en el Hospital Neuropsiquiátrico de nuestra ciudad y que en dos oportunidades “intentó suicidarse”.
Luego de permanecer esclava en el inmueble, fue “rescatada” por personal policial, tras la denuncia realizada en la Seccional Segunda por un familiar de la víctima que alertó a los efectivos sobre el estado de encierro de Pamela.
La situación que atravesó la mujer la explicó también la perito psicóloga del Centro de Atención a la Víctima de la Fiscalía, que funciona desde 2012. La profesional mantuvo entrevistas en procura de contenerla luego del estado de encierro sufrido y de ser obligada a tener relaciones sexuales sin poder contactarse con su familia.
Ambos condenados
Cabe recordar que Posse fue condenado en fallo unánime de los jueces del Tribunal Criminal a cinco años de prisión de efectivo cumplimiento y ya lleva más de dos años preso. Los hechos denunciados se registraron entre el 14 y el 16 de diciembre de 2015, de acuerdo con la investigación del caso.
También en aquel momento se apresó a Patricia Astesano (40), quien estuvo detenida en Batán y con arresto domiciliario hasta que la Justicia revocó esa medida y la trasladó nuevamente a un pabellón de la cárcel de Batán.
La defensa de Astesano acordó un trámite de juicio abreviado, sin debate oral, con una pena de cuatro años de prisión de efectivo cumplimiento, la cual se tramitó ante el Juzgado Correccional. ///