Proyectan medidas para proteger el patrimonio histórico
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Hay construcciones muy antiguas que requieren mantenimiento. Para eso, el municipio ofrece beneficios a sus dueños
El distrito de Necochea posee muchas construcciones antiguas que requieren de un cuidado importante y que podrían ser aprovechadas como un atractivo turístico, aunque no es mucho el trabajo que se ha realizado en este sentido. Por eso, muchas de las edificaciones históricas se han ido deteriorando, a tal punto de volverse difíciles de recuperar y, en otros casos, han terminado destruidas. Un caso que podría mencionarse, por su cercanía con el presente, es el de la estación de trenes de Quequén que, por el abandono y la falta total de cuidados, terminó incendiada y destruida.
Claro que hay casos de edificaciones mucho más antiguas que las estaciones de trenes pero, como la mayoría están en manos privadas, son imposibles de mantener sin el consentimiento de sus propietarios, más allá del costo que conlleva.
Beneficio poco llamativo
Desde la Municipalidad, actualmente se está conformando un área de Patrimonio, a cargo de Inés Cabral, que pretende repotenciar los cuidados de las construcciones históricas. Sin embargo, las herramientas y recursos son escasos.
Toda persona que sea propietaria de un bien histórico, tiene la posibilidad de hacer un convenio con la Municipalidad y acceder a un beneficio excepcional que consiste en una eximición de tasas y derechos de construcción, con la condición de mantener en buen estado la edificación.
Sin embargo, esto no resulta demasiado tentador para los propietarios de estas viejas construcciones, ya que el mantenimiento requiere de grandes inversiones, sobre todo porque se debe mantener su fachada original, sin sufrir modificaciones de ningún tipo.
Todo un proceso
En el año 2000 se hizo un relevamiento por parte de la Comisión Nacional de Monumentos, tras el cual se formó un listado de bienes patrimoniales. En el año 2009, se ratificó por decreto la Comisión de Preservación del Patrimonio Cultural y Natural del Distrito de Necochea.
En el año 2010, se actualizó aquel listado de bienes patrimoniales. «Es un trabajo que inició María Elena Méndez, que hizo un gran relevamiento», dijo Inés Cabral, que es la única referente municipal del área de Patrimonio. «Estuve haciendo contacto con la gente de Patrimonio de la Municipalidad de Mar del Plata, para que nos den una mano, pero todo lleva tiempo», señaló.
Explicando el proceso de calificación de una casa, Cabral contó que se debe hablar con los propietarios para conocer la historia, conseguir los planos, hacer un estudio en la Comisión de Patrimonio y atribuirle el rango que le corresponde según sus cualidades. Estos rangos o catalogación, indican su valor arquitectónico, contextual, histórico y ambiental. Los puntajes van desde la letra A a la letra C, siendo la primera la que requiere de más grado de protección.
En Necochea existen varias construcciones a las que se le ha dado la categoría A y otras que no están catalogadas o han pedido su categoría. «Para catalogar una casa, hay que hacer un relevamiento con varias personas que tengan conocimiento del tema, viendo interior y exterior», señaló Inés Cabral, aunque manifestó que había algunos casos que estaban fichadas como A pero recibieron modificaciones muy invasivas y bajaron a la categoría C.
Una casa que es una incógnita
En 61 y 34 hay una casa que es conocida por los vecinos del barrio como «el castillo» y que está dentro de las más antiguas de la ciudad, aunque su estado es un reflejo de la poca atención que se le ha puesto a estos lugares y el estado de deterioro al que han llegado por ese motivo.
El principal problema de este lugar, como el de tantos otros que tienen esa cantidad de años, es que resulta difícil encontrar información fidedigna. En este caso, la Municipalidad tiene registro desde 1961 pero las primeras divisiones de los lotes datan de 1893.
Ecos Diarios pudo saber que se trataba de un lote grande que se subdividió en tres más pequeños. En el sistema administrativo Rafam, figura como que la propiedad pertenece a la Municipalidad pero en realidad en catastro figura otro propietario.
Lo que se ve actualmente es solo una parte de la casa, ya que tenía dimensiones mucho mayores y fue seccionada. Por el año 1961 pasó a ser un hotel, el San Pedro, que estuvo en manos de varios propietarios y hoy la Municipalidad ha perdido registro de quién reside allí, aunque hay algunas versiones que afirman que el municipio lo habría adquirido en un remate pero no llegó a adquirir la documentación correspondiente. No obstante, el lugar está inhabitable por su estado y un herrero va a usar el patio algunos días.
Esta vivienda, que perteneció a un hombre de apellido Chacón, es similar al chalet La Atalaya, que se encuentra en 40 y 49 y que fue construido por José Pucciarelli por el 1900.
Otra de las construcciones que generan interés patrimonial es la residencia Caraballido, que fue construida por Juan Caraballido y Ermestina Guerrico en 1903, a pocos metros del hotel Quequén.///