Proyecto de monumento que nunca comenzó
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Se había planeado la remodelación del espacio dedicado a Malvinas
En el mes de noviembre de 2022, se presentó en el salón de actos de la Municipalidad un proyecto que impulsaba el propio Departamento Ejecutivo, como un homenaje a los excomabtientes de Malvinas, que también estuvieron presentes en ese momento.
Se trataba de una obra de remodelación en un sector de la plaza Dardo Rocha, para lo cual se presentaron los renders de cómo quedaría una vez terminado, ya que se pensaba inaugurar el espacio público terminado antes del 2 de abril, fecha en que se realiza habitualmente el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas.
Sin embargo, llegó la fecha del acto del 2 de abril y la obra en la plaza Dardo Rocha no se había ni siquiera iniciado, algo que tampoco ocurrió al día de hoy.
El espacio a intervenir, puntualmente, era la plazoleta que divide ambas manos de la avenida 59, entre la avenida 58 y la calle 56, donde ya hay en uno de los extremos un monumento con una antorcha.
A la espera
La persona encargada de idear el proyecto y colaborar con su concreción era el artista plástico Hernán Ricaldoni, que al ser consultado por Ecos Diarios manifestó que está “a la espera” de novedades y que “lo licitaron, pero nadie comenzó”.
La iniciativa era llamativa, aunque en su momento también tuvo sus detractores porque consideraban que no era momento de invertir dinero en ese tipo de obras.
En las imágenes se veía que la idea era crear un círculo metálico de unos dos metros de altura con la imagen de las Malvinas en el centro, en el mismo material, sobre el extremo que da a la rotonda de 59 y 58. Por otro lado, en el medio de la plazoleta se construiría una estructura en la que la gente se podría sentar, con dos maceteros en medio que también tendrían la forma de las islas, existiendo la posibilidad incluso de que tenga a futuro tierra malvinense.
Los bancos que rodearían los canteros tendrán también los nombres de los más de 600 caídos calados en metal, con una luz que emergería desde abajo.
Además, de extremo a extremo correría una especie de pequeño río artificial, impulsado por una bomba sumergible, en el cual se podrían correr carreras de barquitos de papel. A lo largo del paseo habría otros bancos, que al costado tendrán códigos QR que al escanearlos se podrían oír relatos de los excombatientes locales o ampliar conocimientos sobre el tema de la guerra.///