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Hay decisiones que, cuando finalmente llegan, adquieren una dimensión mayor que la de un simple nombramiento. La designación de Ernesto Povilaitis como presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén (CGPQ) pertenece a esa categoría. Permite cerrar un período de transición y, al mismo tiempo, abre una oportunidad para fortalecer la conducción de uno de los principales motores económicos de Necochea y de la región.
Después de varios meses de conducción provisoria, el gobierno bonaerense formalizó mediante el decreto 1865/2026 la designación del nuevo titular del Directorio, en representación de la Provincia de Buenos Aires. La norma, firmada por Axel Kicillof y publicada el pasado martes 29 de septiembre, establece que el nombramiento tiene vigencia desde el 25 de agosto.
Con esta decisión concluye la etapa iniciada con la salida de la licenciada María Jimena López de la Presidencia del Consorcio -actual diputada nacional- y durante la cual el doctor Mariano Carrillo ejerció la conducción interina.
La formalización tiene importancia porque Puerto Quequén necesita continuidad institucional y previsibilidad. Detrás de cada decisión de su Directorio hay productores, exportadores, trabajadores, transportistas, empresas y prestadores de servicios.
En definitiva, se mueve aquí una parte sustancial de la economía regional, que requiere reglas claras, planificación sostenida y capacidad para anticiparse a los desafíos que plantea una actividad cada vez más competitiva.
Su trayectoria en la administración municipal constituye un antecedente que puede resultar valioso. Como ex secretario de Legal y Técnica de la Municipalidad de Necochea, Povilaitis conoce el funcionamiento del Estado local, las necesidades del distrito y las dificultades que muchas veces aparecen cuando deben coordinarse responsabilidades entre distintos organismos.
Ese conocimiento puede contribuir a fortalecer un vínculo indispensable, o sea la sinergia entre el puerto y la ciudad. Ambas realidades forman parte de una misma comunidad y de un idéntico entramado económico y social.
La infraestructura vial, el tránsito de camiones, los servicios y el mantenimiento de los accesos forman parte de una agenda compartida. El debate sobre la tasa portuaria impulsada por el municipio de Necochea refleja, precisamente, la necesidad de encontrar acuerdos sobre cómo atender esas demandas.
En ese contexto, existen señales y conversaciones que permitirían advertir que la posibilidad de llevar a la práctica esa gabela continúa sobre la mesa y podría encontrar un cauce a partir del diálogo entre las partes.
La nueva Presidencia puede aportar una mirada que facilitará ese entendimiento. Su experiencia municipal puede ayudar a comprender las distintas dimensiones de una relación que necesita coordinación, continuidad y objetivos comunes.
El Puerto de Quequén requiere de Necochea y Quequén, y ambas ciudades precisan del puerto. Esa interdependencia debe expresarse en alianzas concretas, capaces de acompañar el crecimiento de la actividad y, al mismo tiempo, mejorar sus efectos sobre la comunidad.
Nuestra estación marítima ha sostenido un papel relevante dentro del esquema exportador argentino. Esa fortaleza constituye una base, pero también impone exigencias, porque un mayor movimiento requiere infraestructura adecuada, servicios eficientes y decisiones que preserven la competitividad.
La agenda que encontrará Ernesto Povilaitis es amplia. Peticiones por obras, accesos viales adecuados, el ansiado regreso del servicio de trenes, costos logísticos razonables, seguridad, modernización de los procesos y, especialmente, la resolución del futuro de las concesiones.
Son cuestiones que demandan una mirada de largo plazo y capacidad para articular al sector público y al privado. Un puerto no se fortalece solamente dentro de sus límites físicos, dado que necesita que todo el sistema que lo rodea funcione con eficiencia.
Dentro de esa agenda, un asunto central será avanzar hacia la tan ansiada licitación de Terminal Quequén, cuya operación viene sosteniéndose mediante la autorización de sucesivas prórrogas. La última extensión, aprobada por el Directorio en mayo último por 18 meses -hasta fines de 2027-, contempla la continuidad de la actividad y el cumplimiento de un cronograma de obras mientras se prepara una nueva concesión.
La llegada de una conducción formalmente designada ofrece una oportunidad para impulsar ese proceso, establecer reglas claras y compromisos de inversión y fortalecer la competitividad del conjunto portuario.
Será una de las decisiones más relevantes de este nuevo ciclo y una primera prueba de la capacidad de transformar la previsibilidad institucional en decisiones concretas.
En ese marco, la normalización institucional del CGPQ representa un punto de partida necesario. Posibilita ordenar prioridades, dar continuidad a los proyectos y establecer una perspectiva sustentable para quienes trabajan, producen e invierten alrededor de la actividad portuaria.
También será importante sostener un diálogo fluido con los distintos actores del puerto. La diversidad de intereses exige escuchar, construir acuerdos y decidir en función del desarrollo del conjunto. Y en ese esquema, el vínculo con la administración municipal del intendente Arturo Rojas aparece como una pieza relevante.
Puerto y ciudad comparten problemas, oportunidades y, sobre todo, un futuro que no puede pensarse por separado.
La normalización que Ernesto Povilaitis planteó como objetivo puede adquirir así un sentido más amplio, o sea consolidar una forma de gestión que combine planificación, capacidad de decisión y cercanía con las necesidades de la región.
Para Necochea y Quequén, esta nueva fase representa una oportunidad para profundizar la integración con su principal terminal portuaria, sita -no nos olvidamos- en la desembocadura del río Quequén Grande. El desafío compartido consiste en conseguir que el crecimiento de la actividad se traduzca en mejores condiciones para la producción, el trabajo y el desarrollo local.
Estamos hablando del presente y del futuro de nuestras comunidades y del amplio hinterland que encuentra en este puerto una vía fundamental para el movimiento de su producción.
Con la designación formalizada, están dadas las condiciones para avanzar con responsabilidad y sapiencia. Ernesto Povilaitis asume un cometido y, también, una oportunidad valiosa. Cuenta con una experiencia en el tratamiento de cuestiones públicas que puede resultar útil para construir los acuerdos que esa tarea demanda.
Su desembarco merece cierta expectativa, pero también una mirada atenta. Puerto Quequén urge contar con respaldo institucional, disposición al diálogo y una visión estratégica. Esa expectativa deberá traducirse, con el tiempo, en hechos.
La flamante Presidencia abre la posibilidad de fortalecer ese camino. No se trata solamente de comenzar una nueva etapa administrativa, sino de darle un nuevo propósito, consolidando un puerto competitivo, moderno, eficiente e integrado a la comunidad.
Si esa combinación de conducción, diálogo, inversión y planificación logra sostenerse, el resultado no será solamente para el Consorcio. Será para Necochea, Quequén y toda la región. Porque cuando el puerto crece de manera ordenada y la ciudad y la zona acompaña ese crecimiento, el beneficio deja de ser portuario para convertirse en desarrollo colectivo.
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