Que el árbol no tape al casino
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«Si de veras vale la pena
hacer algo, vale la pena
hacerlo a toda costa».
Gilbert Chesterton, escritor británico.
En gran parte de la comunidad el tema viene siendo, desde hace días, el aumento de las tasas municipales dispuesto por el Departamento Ejecutivo y cristalizado con el apoyo mayoritario del Concejo Deliberante, cuestión de la que nos hemos ocupado en este espacio por situaciones de diferente calibre que han generado una controversia. En primer lugar, resultó uno de los aumentos más importantes que se recuerde, al menos en los últimos años, segundo no sólo han llegado facturas con más del 150 por ciento, sino que en muchas ocasiones ha sido el doble, más allá del índice que maneja el Ejecutivo, por cantidad de partidas, del cual resulta que a muchos el aumento fue menor, pero a pocos fue mayor. No se entiende.
La reacción del Ejecutivo, ante el desconcierto, fue un descuento del treinta por ciento para aquellos que cumplan el pago en tiempo y forma, regulado por un proyecto de ordenanza que bajará al legislativo para su estudio y definición. Resultó una actitud inédita, por parte del Intendente recibir a vecinos con la intención de dar explicaciones, en forma individual a quienes buscaban una respuesta satisfactoria. La actitud de Rojas puede ser valorada, pero deja un interrogante ¿era necesario que el Intendente dispusiera de su tiempo, para atender a los vecinos teniendo un cuerpo de colaboradores más que holgado para evacuar la inquietud vecinal. En el medio, una marcha en la tarde del jueves, que no tuvo la efusión de días atrás, unas 500 personas se dieron cita reclamando frente al municipio.
El aumento de tasas ha merecido un replanteo y, en algunos sectores políticos discusiones internas, tal lo que ocurrió el lunes pasado en el comité de la Unión Cívica Radical, ya que tres concejalas Cabretón,Tristan, Maizzani fueron votos claves para allanar el camino del voraz aumento.
Es importante no desfinanciar al Estado municipal, ante la crisis económica imperante, pero también reconociendo el estado del bolsillo de los contribuyentes e ir a la búsqueda de los que pudiendo, no abonan. La devaluación encubierta del gobierno kirchnerista, junto a los impuestazos de la Nación y la Provincia han dado un duro golpe a quienes sostienen las mismas estructuras estatales sobre pobladas de empleados y funcionarios, siendo la frutilla del postre el aumento municipal.
“Haciendo la vista gorda” a lo señalado y como se dice el refrán «que el árbol no tape al bosque», en este caso “que las tasas no tapen el bosque», ergo, no quedarse atrapados en el mismo lugar como inmovilizados ante otros temas que deben estar en agenda y no se los debe demorar, aunque hoy parezcan las tasas lo prioritario, no podemos ver un asunto o una situación en conjunto porque se está prestando sólo atención a lo coyuntural.
Cuando el árbol nos tapa el bosque debemos elevarnos lo suficiente o dar pasos atrás para ver completo esa arboleda porque, el distrito es un todo, no quedar encerrados en el propio micro clima, ya que hay mucho por hacer.
¿Aporte privado, o final para el edificio del casino?
En su discurso del lunes 2, Rojas habló de un fideicomiso que en realidad es sólo un grupo administrador y en tal sentido dijo: «Generar un fideicomiso para mejorar la infraestructura del complejo y el llamado a la participación empresarial local con intenciones de invertir», dijo el Intendente agregando a quien quisiera oír y leer «venimos en caída libre con el Complejo, esto es una realidad, tenemos que tomar un camino claro, somos conscientes de que el Estado no está en condiciones de aportar para su reconstrucción, queremos llamar a la inversión para algunos sectores como el teatro auditórium y e poder desarrollar aportes inmobiliarios».
Quien no le fue en zaga es el presidente del Concejo Deliberante, Hernán Trigo afirmando «al Casino hay que venderlo, y que un conjunto de empresarios locales tengan prioridad para apostar por la ciudad en ese sector clave para un desarrollo. No creo en concesión, algo que ya hemos realizado sin efectividad», otros dirigentes políticos por lo bajo sin expresión pública, para no comprometerse aparados en el famoso costo político resaltan lo mismo y van aún más allá cuando, en voz baja o en secreto afirman lo mismo, inclusive avanzan en la posibilidad de una demolición del mismo. Son sólo expresiones de deseos, el edificio tiene su muerte anunciada, aunque duela; ya se han intentado distintas variantes y el fracaso ha sido la palabra final. Los eventuales empresarios locales, con capacidad económica, se cuentan con los dedos de una mano y, a simple vista no hay quien aparezca como interesado en la fantasmagórica y vergonzosa estructura. Audazmente, tal vez, lo hemos señalado en esta columna dominical, la demolición del adefesio abandonado y la posterior venta de las tierras es la única variante que no se ha estudiado.
No existe la tercera posición, ni un Estado con posibilidades de aporte, algo absolutamente sabido, ni un «salvador» de esos que aparecen en las utopías o los sueños imaginarios más que en la realidad concreta.
Hacer historia sobre el Casino es caer otra vez en el mismo abismo nostálgico, desde aquel 9 de febrero del 73, ante más de seis mil personas asistentes a su inauguración, aquello ya no existe, nada más que en recuerdos, fotos, postales y algunas imágenes en blanco negro, salas de primer nivel, confiterías, canchas de bowling, galerías comerciales, piscina, baños sauna, boîte, teatro con capacidad de 800 personas, vista natural al parque y al mar, construcción que sorprendía al país y convocaba turismo, y una sala de juego motivante. Eso ya fue.
El 2 de marzo en el 2001 pasaron las instalaciones al poder municipal, un incendio produjo daños importantes, perdiéndose casi la mitad de la imponente figura. Las administraciones del peronista Municoy y luego del radical Molina intentaron llamados nacionales e internacionales para su concesión no habiendo tenido el eco esperado. El retroceso fue evidente, caída de parte de su estructura, sectores usurpados. La crónica de un final anunciado llegó.
Ahora debe mover el privado
La indecisión te roba oportunidades, la quietud es una complicidad, dejar para mañana en política suele ser nunca.
El Intendente llama al capital privado necochense en su primera instancia, luego el segundo plan en caso de no encontrar receptividad es llevar el mismo al orden nacional o internacional en busca de interesados por el mamotreto inerte. Una verdadera utopía.
Los deseos de Arturo Rojas, revelan que sabe que algo hay que hacer, pero no está claro cuándo ni cómo. Existen puntos que generan ciertos interrogantes que deberán aclararse.
¿Qué hacer con la estructura obsoleta y vencida del Complejo? No queda otra que demolerla y encarar la nueva etapa, dejar el terreno abierto para la proyección de lo que se pueda hacer. Podrá haber inversores seducidos por la zona que comprende y las posibilidades futuras de desarrollo, pero hasta ahora sólo ha sido un mensaje a la participación activa del sector privado sin explicar cuáles son las reglas de juego quedando establecido qué, por sobre la decisión del Departamento Ejecutivo no hay nada más.
Las tierras tienen un alto valor, aunque Necochea esté devaluada gracias a gestiones anteriores y nadie invierte sin tener los números estudiados y la rentabilidad asegurada a mediano o largo plazo, sabiendo además hasta donde puede avanzar, por ahí pasa la cuestión de fondo.
Todos saben que es muy difícil darle vida al Complejo como en aquellos años 70 y 80, la vida es otra, han cambiado las costumbres, pero es obvio que es un gran lugar para erigir edificios con continuidad sobre las tierras del llamado Jardín de Rocas, bajo un plan estratégico basado en la modernidad logrando un impacto visual que transforme el frente costero. Tirando abajo el ex ACA, como gran parte de balnearios que están en las antípodas de lo que es la nueva concepción arquitectónica para el disfrute de la playa y el mar.
Con un Estado impotente, es imposible no pensar en el aporte privado, la propuesta del Departamento Ejecutivo está abierta, pero, a su vez se debe terminar de definir algunos tópicos que aparecen inconclusos. Tal vez el Complejo Casino sea un paso que abra mentes y ganas en avanzar en otras realidades para la transformación que necesitamos.