¿Qué excusas hay para no avanzar en la «Nueva Necochea»?
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«La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés».
Antonio Machado.
La necesidad, el accionar decidido y la legalidad, son tres armas muy claras que tiene, actualmente, el departamento ejecutivo para avanzar en la venta para un futuro desarrollo turístico, de las tres hectáreas donde se encuentra el viejo edificio del complejo casino.
Tema que hemos desarrollado en varias oportunidades en nuestro comentario dominical, para que se discuta y lleve a desempolvar ideas de diferentes sectores. En ese sentido, en la semana anterior, surgieron voces y opiniones, no sólo del arco político sino del conjunto de la sociedad, lo cual abrió mentes, del tal forma sacamos las ataduras que paralizan y avanzamos por el camino sobre el cual, entendemos, se debe transitar.
En el comentario del domingo pasado, una vez más, nos volvíamos a referir a la crisis económica, casi sempiterna, en Necochea agravada por el momento actual; déficit crónico, coparticipaciones acotadas, caída de la recaudación de tasas a la mitad y oscuros callejones el de intrincados laberintos para salir pero, si se toma el toro por las astas existe la segura posibilidad de generar a corto plazo el dinero fresco que comience a sacar del asfixio diario en que se ven las arcas municipales.
En aquel comentario decíamos taxativamente, demoler el decadente complejo, o lo poco que queda de él, así poder poner en venta las tres hectáreas donde fue construido. Limpio el predio, se cotizarían más sus 30.000 m2, cuyo valor estimado ronda en la bonita suma de 400 dólares el metro, doce millones de la moneda estadounidense, equivalente a mil doscientos millones de pesos. Una fortuna impensada, para algunos, pero que sí puede ingresar a las cuentas del municipio con la irrevocable medida que se impone en esta hora crucial.
Las principales espadas del oficialismo no ignoran esto. Sin embargo pasados 160 días de la asunción de esta gestión, daría toda la impresión que hay miedo, al qué dirán, y poner como excusa el Covid 19 para que no se haga nada, por lo que se infiere que así sería. Es saludable que no se deje pasar esta oportunidad y, quedase en soledad el intendente Rojas quien parece caminar algunos pasos adelante de su equipo de gobierno y allegados con esta redentora idea. Se suma con su apoyo el presidente del Concejo Deliberante, Hernán Trigo, una figura clave de sustento hacia este pensamiento, la lista de ediles oficialistas tiene similar criterio, pero sus integrantes deambulan como zombis en el “salón de los pasos perdidos”, con esta carpeta bajo el brazo, propio de los personajes pusilánimes al momento afrontar los cambios para la “Nueva Necochea.”
Producir una masa monetaria que alivie en el corto plazo, es el gran desafío de hoy, permitiendo programar el presente y futuro con una oportunidad a la vista. Sería oportuno que se empiece a ver la realidad y no ser ciegos, la ceguera no es sólo no ver por nuestros ojos, simbólicamente es abrir la mente, desideologizar, sacar cuestiones partidarias perimidas y avanzar en el camino que se debe recorrer.
Definir la venta de las tierras que ocupa el viejo complejo no debe ser una cuestión ideológica, tan sólo tener sentido común, compartido en la comunidad con considerandos prudentes, lógicos, avalado en el marco de una imperiosa necesidad económica.
Si hay decisión el DE puede avanzar en la «Nueva Necochea»
La Provincia, en el año 1995, transfirió a la Municipalidad de Necochea hacerse cargo de toda la estructura del complejo casino. Esta historia la conoce toda la comunidad y aquel traspaso resultó “un presente griego”. Es importante avanzar en otros detalles que no sorprenden a quienes están siguiendo de cerca la posibilidad de desarrollo de la ciudad, pero seguramente sí a una gran franja de la población e incluso a muchos políticos que suelen estar en la mesa de las decisiones.
Aquí lo trascendente es la ordenanza 31/1010 de marzo del aquel año que propone el desarrollo del “Frente Costero Sur”, (en verdad hacia el oeste) es decir, la norma que afecta las tierras incluidas en el ejido urbano lote Mar 1, 2 y 3, más sector mensurado lote Mar 4; creando sector 1, Jardín de Rocas, avenida 2 desde el Casino a Pinolandia, sector 2, Neptuno, delimitado por avenida 2, prolongación Pinolandia y avenida costanera y 3, limitado por avenida Los Eucaliptus hasta el acantilado.
La norma precitada establecía que “los sectores A y B, Jardín de Rocas y Neptuno formarán lo que se llamará zona residencial 10, todo el sector restante conservará la denominación de uso asignado como franja verde del parque, buscando el equilibrio en tanta cantidad de hectáreas de la preservación ecológica, forestación y cuidado”.
Se autorizaba al DE. al plan de “Desarrollo Costero”, procediendo a la venta en remate público o licitación de las parcelas en loteo de la zona residencial 10, con la obligación de los adquirientes de construir en un plazo acordado.
El llamado Jardín de Rocas, se aprobó la subdivisión en siete parcelas y del trabajo surge que cada una de ellas tiene sus usos, claramente limitados en la ordenanza de referencia.
Han pasado 25 años y es posible que aquella norma aprobada seguramente deba ser modificada y actualizada a los usos, costumbres y gustos de una sociedad moderna. Estaba todo dispuesto, más aún, se establecían los porcentajes sobre lo recaudado para aportes en obras de infraestructuras, forestación de lugares dunosos, contribución para el frente marítimo de Quequén y un recupero importante para las arcas municipales.
Podemos agregar por nuestra parte, que siempre faltó decisión política y sobró el miedo, a la hora de tomar decisiones cuando se debió pensar en una Necochea moderna y desarrollada sobre esa zona.
Fue una oportunidad desperdiciada, un tiempo perdido que no se debe volver a repetir, para no seguir sumando frustraciones e intentos vanos en esa manoseada agenda. La mejor manera de no fracasar es buscar una buena excusa, hoy sería la pandemia; en Necochea por más excusas que se busquen no se pueden ocultar los repetidos fracasos. Los intendentes no quedan en la memoria colectiva por sus palabras o buenas intenciones, lo hacen por las realizaciones concretas que puedan cambiar el destino de una ciudad; la impotencia e indolencia viene ganando esa batalla, en nuestro caso.
Manos libres para desarrollar emprendimientos
Están las manos libres para avanzar en esa «Nueva Necochea», nada impide esas acciones, no hay obstáculos, basta la decisión política.
El Intendente tiene dadas las condiciones para ir manos a la obra. Tiene la potestad, para obrar si lo cree o dejar olvidado todo esto en el baúl de los recuerdos, como viene ocurriendo, al menos desde hace 25 años.
Para decirlo claro, sin eufemismos, no hay que darle tanta vuelta al tema, si se pretende vender las tierras del viejo complejo, comenzar con intervenciones en el Jardín de Rocas y toda la zona del Neptuno se debe iniciar ya, no mañana, sino ayer.
No es intención y no le serviría al lector ahondar en números de ordenanzas, detalles técnicos que podrían llegar a cansar, hay que ir directamente como solía repetir el escritor, José Ortega y Gasset en aquello de «ir a las cosas»; en Necochea no se va porque no se quiere o no se atreven, nada impide avanzar, los antecedentes de esas aperturas están establecidos y resta que los responsables avancen, no es cuestión de ser como el tero que pone los huevos en un lado y grita en otro.
Hay que ver qué camino se elige, por muchos años se ha preferido el del atraso, con manos temblorosas que han hecho retroceder al distrito; sin embargo no hay que perder la esperanza que surjan nombres que quieran transitar y dejar huellas indelebles en el edificio de la calle 56, para no pasar por la administración municipal sin pena ni gloria. ¿Quedarán huellas cuando pase esta administración, o sólo el trazo de pasos cansinos?