«Que los chicos jueguen más», una de las claves para batallar contra la obesidad
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La obesidad y el sedentarismo se instalan a través de los hábitos adquiridos en la niñez, y por eso es tan difícil para los adultos dar una pelea exitosa contra de estas epidemias globales, cuando ya se han convertido en una «bomba de tiempo» para la salud cardiovascular. ¿Qué pueden hacer la familia, la escuela y la sociedad para promover hábitos más saludables?
La Federación Cardiológica Argentina buscará poner en agenda «hablar del corazón de los chicos», a través de una campaña que se realizará entre el 12 y el 21 de agosto en todo el país. Sus especialistas afirman que es mejor «promover los juegos entre los chicos» en lugar de «ponerlos a hacer ejercicio», promover actividades al aire libre, en lugar del uso de tablets y videojuegos. Y por supuesto, cambiar productos industrializados por más frutas y verduras.
«Los problemas de cardiología infantil que los médicos atienden en sus consultorios sólo afectan, afortunadamente, a muy pocos chicos; hablar del corazón de los chicos es hablar, sobre todo, de cómo se alimentan y se mantienen físicamente activos a través del juego, porque hoy la dieta basada en comida chatarra y otros productos industrializados, junto con un esquema de hábitos cada vez más sedentarios, están instalando factores de riesgo que determinarán la salud cardiovascular de nuestra población en el futuro», sostuvo Jorge Camilletti, cardiólogo y presidente de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).
Esto no significa que cambiar el estilo de vida en los niños sea «más fácil» que hacerlo en los adultos: «La principal estrategia tiene que pasar por la motivación de los chicos, sobre todo para la actividad física, y eso sólo se logra inculcando hábitos sencillos de fortalecimiento de su autoestima y su sentimiento de seguridad; todo lo que los haga soltar las tablets y los celulares y evitar el aislamiento», sostuvo por su parte Sandra Romero, médica cardióloga, cirujana infantil y miembro de la FAC.
La comida chatarra y pantallas
Los chicos están desde muy pequeños en condiciones de entender, en su propio lenguaje y en base a ejemplos de su vida cotidiana, que hay hábitos buenos y malos para la salud.
Para Esteban Larronde, médico cardiólogo y secretario regional de Prensa y Difusión de la FAC, dejar que los chicos jueguen es más importante que ponerlos a «hacer ejercicio», y el problema central está en el consumo de productos industrializados: comida chatarra, gaseosas y bebidas azucaradas, galletitas, snacks y demás, que nuestra cultura, a través de la publicidad y otros medios, parece haber convertido en la única dieta «socialmente aceptada»: «Nos están dando una comida que no es para seres humanos», afirmó.