Que no se siga clausurando
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Si bien desde hace años se viene deteriorando el edificio del Consejo Escolar, que funciona en el Complejo Jesuita Cardiel, esta semana que pasó, el problema se agudizó porque los empleados decidieron no trabajar durante una jornada para reclamar la reparación y limpieza de las instalaciones.
En planta baja, funciona la Secretaría de Asuntos Docentes, mientras que en los pisos siguientes están las distintas oficinas del Consejo Escolar y la sede de Inspección. Sin embargo, desde hace más de un año los inspectores están trabajando directamente en las escuelas porque el último piso está clausurado debido al estado de deterioro que presenta el techo.
Ecos Diarios accedió a este lugar clausurado, en el que sólo hay un cartel que indica «prohibido pasar», y se encontró con excrementos y palomas muertas, restos del cielorraso que se cae a pedazos y suciedad de todo tipo, dando cuenta que desde hace meses no se limpia ese lugar. Además el resto del edificio, luce totalmente deteriorado, con faltante de mosaicos y otros rotos y paredes húmedas y descascaradas.
El estado del inmueble da cuenta de una falta de mantenimiento que viene desde hace años. Pierde una canilla y nadie se hace cargo; luego hay una gotera y no se arregla; se rompen los mosaicos y no se reemplazan y un día se dan cuenta de que el edificio está colapsado y que necesita una urgente reparación. Lamentablemente, cuando eso sucede, en lugar de solucionar el problema, se clausura, como se hizo con el último piso donde funcionaba la sede de inspectores.
Tras la quejas de los empleados, se consiguió que desde el Consejo Escolar se gestionara un cargo para un auxiliar de limpieza, que ahora estará fijo para hacer ese trabajo, por lo que al menos la higiene estaría garantizada, pero ahora falta la obra de refacción.
Cabe destacar que se trata de un lugar en el que circulan numerosas personas todos los días, en su mayoría docentes, ya que allí se hacen los actos públicos para la cobertura de licencias, se sellan los títulos, trabajan los consejeros escolares y empleados en las áreas de infraestructura, recursos humanos, tesorería, mesa de entrada, expedientes, entre otras dependencias que hacen al funcionamiento administrativo del sistema educativo. Por tal motivo, tener el edificio en condiciones es primordial porque al haber tanta circulación de gente si no se mantiene, en poco tiempo quedará inutilizado por completo.
Con respecto a la reparación de techos y refacción del último piso, desde el Consejo Escolar se aseguró que el municipio se comprometió oportunamente a brindar los fondos, pero la obra se demoró demasiado.
Cuando los problemas estallan, siempre la culpa es del otro. Tanto la Municipalidad, como el Consejo Escolar, la Jefatura Distrital de Educación, y todas las dependencias que allí funcionan que dependen del gobierno provincial, son responsables del estado del edificio, más allá de donde salgan los fondos. Es de esperar que se empiece a trabajar en forma urgente y que cada sector asuma sus compromisos para no seguir clausurando más oficinas dentro de un edificio que ha quedado demostrado que tiene nulo mantenimiento.///
(Publicado el domingo 25 de marzo de 2018)