Qué no vuelva a pasar
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Esta semana que terminó quedó en evidencia otra vez la necesidad de contar con un ascensor en el edificio de la Municipalidad de Necochea.
El pasado lunes con motivo del velatorio de Gerónimo Venegas, llegó a nuestra ciudad la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, a quien una vez de su arribo al edificio municipal debieron subir a pulso en su silla de ruedas por la escalera sorteando los dos pisos hasta el salón de actos, desafío que la Vicepresidenta aceptó dignamente. Causando sorpresa e indignación para quienes estaban observando la insólita escena.
Los empinados escalones del edificio municipal también complicaron a decenas de personas mayores que concurrieron al velorio, a quienes no les quedó otra opción que subir caminando, haciendo paradas en el medio para descansar.
En el caso de la vicepresidenta, ya en 2015 sucedió algo similar cuando visitó Necochea, en el marco de la campaña electoral. En aquel momento, no pudo ingresar a ciertos lugares que tenía previsto visitar por falta de accesos para discapacitados, incluso debió ir hasta el Hogar Landera para utilizar los baños especiales, otra falencia notoria de los edificios públicos.
Pero cuando hay que hablar del tema de la discapacidad, todos los funcionarios que pasaron por el municipio se llenan la boca hablando de eliminar las barreras arquitectónicas, de construir rampas y accesos y, por supuesto, de la inclusión e integración social, pero en concreto todo sigue igual. El edificio de la Municipalidad se inauguró en 1939 y, pese a los pedidos reiterados a lo largo de todos estos años para que se coloque un ascensor, no hubo ningún avance al respecto.
De todas maneras, hay que decir que algunos edificios públicos y privados como bancos, escuelas y dependencias públicas, modificaron sus accesos y construyeron rampas, pero son contados con los dedos de las manos los que además tienen baños para discapacitados.
Ni hablar de otro tipo de establecimientos particulares preparados para el turismo, por ejemplo, como hoteles, restaurantes, balnearios, donde las puertas son pequeñas, los espacios reducidos y abundan los escalones porque se trata de construcciones antiguas que no fueron adaptadas a estas necesidades.
Lamentablemente de estos temas sólo se habla, pero pocas veces se toman decisiones de fondo que cambien la realidad. Queda bonito y progresista hablar de la inclusión y de la integración social, pero todavía falta mucho por hacer, si se tiene en cuenta que el edificio público por excelencia –la Municipalidad de Necochea- no cuenta con un ascensor para trasladar a la vicepresidenta de la Nación, en este caso, o a quien lo pueda necesitar.
Es de esperar que esta vez se tome nota de esta falencia del edificio municipal y de tantos otros que dependen del Estado porque es el municipio, el que debe dar el ejemplo, aunque no es la primera vez que exige el cumplimiento de normas que él mismo no cumple.