Que se apliquen las ordenanzas
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En la última sesión el Concejo Deliberante aprobó, por unanimidad, una ordenanza para la instalación de vidrios de seguridad en las escuelas de gestión estatal y privada del distrito.
La iniciativa, inspirada en las normas que ya se aplican en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Olavarría, en ambos casos comprendiendo a otros establecimientos como restaurantes, colegios, clubes, natatorios y comercios, fue elaborada por la edil Eugenia Vallota, del Pro, Juntos por el Cambio.
Resumidamente se trata del remplazo de los actuales vidrios de las escuelas por material templado (dos planchas), que en caso de romperse no traen consecuencias para las personas. Una cuestión de seguridad importante, si se considera la concurrencia de menores a los establecimientos educativos.
A modo de ejemplo de lo que una medida de este tipo puede evitar, vale recordar la muerte años atrás de una de las nietas del presidente Raúl Alfonsín, hija de su hijo Ricardo, quien se desangró producto de un corte provocado por la rotura de un vidrio común sin protección en la escuela a la cual concurría.
Si bien la norma de autoría de Vallota prevé la colocación de vidrios laminados en las aberturas consideradas como zonas de riesgo por la mayor presencia y tránsito de las personas, igualmente se trata de una inversión considerable para los establecimientos educacionales del distrito de Necochea.
Entendiendo esta cuestión, la ordenanza aprobada establece un plazo de cinco años para que todas las escuelas cuenten con esta medida de seguridad. Y en lo inmediato hay un compromiso desde el Consejo Escolar, para gestionar fondos ante las autoridades educativas de la Nación y la Provincia.
Esperando que de a poco esta disposición se empiece a cumplir, -los vidrios reforzados también pueden atemperar actos vandálicos o intentos de robos- el lapso de cinco años no debe significar una excusa para que no se termine efectivizando esta positiva ordenanza.
Y es justamente ahí donde aparecen algunas dudas debido a las buenas normas sancionadas años atrás y que no se cumplen, en gran parte por uno de los principales falencias de las distintas administraciones municipales: la falta de control.
La burla en las propias dependencias del estado municipal a la ordenanza de no fumar en edificios públicos es la conducta insignia en cuestión de incumplimientos.
También se pueden enumerar otras que fueron puestas en marcha y pronto empezaron a no ser respetadas, o que directamente jamás se pusieron en vigencia.
El pago por parte de los padres de algunos menores de las roturas y daños vandálicos que estos últimos generan en la propiedad pública y privada; la toma de veredas para instalar vehículos, cajones o construir dársenas de estacionamiento y la no construcción de veredas y cercos en terrenos, son apenas un ramillete de esta mala e irrespetuosa costumbre que tienen algunos de hacer lo que quieren, a sabiendas de que nada les ocurrirá.
Aunque ya se ha mencionado en infinidad de ocasiones desde esta sección de Ecos Diarios, la planificación, prevención y orden forman parte de una sociedad dispuesta a crecer y vivir mejor. Claro que para ello es fundamental que el Estado dé el ejemplo haciendo cumplir las normas que el mismo fija.