¿Qué se está esperando para actuar?
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Un tema que sigue pendiente, entre otros, es la problemática de los lobos marinos. Si bien ha habido algunos intentos, reuniones y hasta proyectos para limitar el acceso del público a estos animales, lo cierto es que en años no se ha hecho nada. Y la colonia pareciera que sigue creciendo, pero ninguna autoridad se da por aludida.
La región donde hoy se sitúa la ciudad de Mar del Plata fue un asiento histórico de numerosas loberías de dos especies de lobo marino. En el siglo XIX, estos apostaderos fueron diezmados por el hombre, primero para obtener sus cueros, carne y grasa, y finalmente por simple “caza deportiva”.
Sin embargo, tras la consolidación del Puerto de Mar del Plata y el auge de las lanchas pesqueras comenzaron a migrar desde el sur nuevamente para esta región, siguiendo los barcos en busca de alimento fácil de obtener. Permanecían en el puerto todo el día, deambulando y recorriendo todos los sectores, tanto acuáticos como terrestres. De esta manera, comenzaron a llegar también al nuestro primero como un lugar de tránsito, hasta que de a poco se fueron asentando como colonia aquí también.
En Mar del Plata, la reserva a lo largo de los años, más o menos se ha ido controlando, para que no genere inconvenientes y no presente ningún peligro para la población. Como contrapartida, en nuestra ciudad se ha hecho poco y se ha dejado que siga creciendo sin ningún control y con ninguna medida de protección para que los animales estén apartados del público.
En verano, con la cantidad de personas que utilizan las playas, los lobos más o menos se quedan en su sector sin generar mayores problemas. Aunque hay que decir que también con el arribo del turismo, son varias las familias que se acercan a tomar fotografías de los animales sin ningún tipo de recaudo. En más de una oportunidad, con chicos pequeños, con el peligro que esto implica porque no sabemos cómo puede reaccionar un animal de este tipo. En otras ocasiones, también se los molesta, algo que puede traer consecuencias.
En invierno, la situación se descontrola mucho más porque los lobos cruzan la escollera y toman también la playa de los patos, ampliando de esta manera su territorio. Más de uno, se ha asustado al encontrarse repentinamente con un animal en estos en lugares donde no estamos tan acostumbrados a verlos.
¿Qué se va a hacer para limitar el espacio de los lobos? ¿Qué se va a hacer para que el público no se acerque sin ningún control? Hasta ahora, nada. Lamentablemente por un supuesto “interés turístico”, no se toma ninguna medida. Este es un tema recurrente que cada tanto ocupa a los concejales, al Ejecutivo o las autoridades del Puerto, quienes no hacen más que reunirse y pedir informes a los biólogos de la Universidad de Mar del Plata, hasta que la cuestión se disipa y todo queda en la nada.
Si no se toma una medida en el corto plazo, la situación se va a hacer incontenible. Ya han aparecido orcas en la costa porque es el depredador natural del lobo marino. ¿Qué se está esperando para actuar?
En éste, como en otros temas, la prevención es fundamental para después no andar lamentando hechos que se pueden evitar.