Que se haga la luz
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Quien transite de noche por la calle 61, entre 54 y 56 seguramente se sorprenderá con la intensa luminosidad que hay en dicha cuadra, producto de la prueba piloto de un nuevo sistema de luces led, que reúnen varias condiciones positivas.
Desde la Municipalidad rápidamente se aclaró que se trata de un ensayo, para observar el resultado de estas luminarias, que en principio ofrecen un notable cambio en cuanto a claridad y que determinan un consumo de energía de hasta un 50% menos que las que desde hace años cuentan los distintos barrios de Necochea y Quequén.
Se dejó en claro que la idea es ir extendiendo en la ciudad la disposición de este moderno sistema lumínico, comenzando con el sector céntrico, aunque no se habló de plazos de tiempo.
Más allá de las pruebas e intenciones para el futuro, la realidad actual sigue marcando una carencia de buena iluminación en varios sectores de la ciudad, incluyendo a las rotondas de ingreso. Una deficiencia que viene de años y que no se ha podido o querido solucionar.
Hay quejas en forma continua de la falta de luz adecuada en muchos barrios , mientras que en otros directamente no existen los aparatos; o las lámparas se queman y pasan meses sin que se las recambie, servicio éste que está a cargo de la Usina Popular Cooperativa.
Mientras se aguarda que se concreten las soluciones de fondo, un grupo de alumnos del Centro de Formación Profesional Nº 402 ha venido instalando luces led en sectores de los hospitales Ferreyra e Irurzun y el monumento a la masonería, de avenida 58 y calle 55, que han significado un notable cambio en lo estético y en materia de mejor luminosidad.
Los jóvenes integran el curso de electricidad industrial y energías renovables del citado establecimiento educativo, que de esta manera se están capacitando y dándose a conocer en un rubro que seguramente les generará una buena salida laboral en un futuro cercano.
La luz intensa, como existe en esa cuadra de la calle 61, permite no sólo una mejor visual para caminantes y conductores, lo que obviamente redundará positivamente para evitar más de un accidente; sino que ayuda en materia de seguridad, ya que no es lo mismo caminar por una calle a oscuras en la cual se favorece el accionar de quien sale a delinquir.
Está claro que la renovación de todas las luminarias de la ciudad, además de llevar tiempo, constituye una inversión necesaria, más allá del monto.
De todas maneras la actual administración de la comuna debería diagramar y ejecutar una política al respecto, ya que junto al servicio de agua y al mal estado de las calles, la iluminación de la vía pública sigue siendo deficiente y se constituyen en tres aspectos claves para un real cambio en materia de desarrollo urbano, y por ende de progreso y modernidad.///