¿Qué tiene que ver el imperialismo con el fútbol? Una historiadora lo explicó y hay más de lo que parece
Jorgelina Fiorito pasó por Ecos Radio y analizó cómo las relaciones de poder, la colonialidad y la desigualdad todavía se expresan dentro del mundo del fútbol
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Durante una columna en el programa “Lo dije o lo pensé” de Ecos Radio, la historiadora Jorgelina Fiorito analizó la relación entre el imperialismo y el fútbol y explicó cómo esas formas de dominio se transformaron con el paso del tiempo.
“El imperialismo es una forma de dominación. Durante mucho tiempo se extendió a través de la fuerza y el uso militar. Hoy, quizás, se manifiesta a través de fuerzas financieras, multinacionales y del poder económico”, explicó.
De la expansión británica a la llegada del fútbol
En el caso argentino, Fiorito vinculó la llegada del fútbol con la expansión británica y la dependencia económica que se consolidó luego de la independencia política. La construcción de ferrocarriles, puertos y líneas telegráficas impulsó la llegada de ingenieros, comerciantes y marineros británicos, que también difundieron el deporte.
“En 1863, los ingleses unifican las reglas y justamente esa fecha coincide con la gran expansión británica en territorios de ultramar”, señaló.
La historiadora también explicó que el fútbol fue utilizado como una herramienta de disciplinamiento en territorios coloniales. “La idea de la puntualidad, la obediencia, el trabajo en equipo y la resistencia física viene de ese lado”, sostuvo al referirse a la expansión del deporte en África.
Para Fiorito, esa lógica no desapareció con el fin de las colonias. “Se llama colonialidad. Ya no somos una colonia de los europeos, pero sí sigue existiendo esa idea de superioridad desde los europeos”, afirmó.
El poder, las selecciones y la colonialidad
El fútbol actual permite observar esas continuidades en distintos escenarios. El reclamo argentino por la soberanía sobre las Islas Malvinas, el apoyo de Bangladesh a la Selección Argentina por su historia de dominación británica y la presencia de futbolistas con raíces africanas en los planteles europeos forman parte de esa relación entre deporte, historia y poder.
“Ahí está la doble moral inmigratoria: cierran las leyes y las fronteras a migrantes comunes, pero para los jugadores de fútbol, a los atletas de élite, les dan el pasaporte inmediatamente”, planteó Fiorito.
En ese sentido, sostuvo que el imperialismo contemporáneo no necesariamente se manifiesta a través de los ejércitos. “A veces se ve en esta extracción de recursos, en este caso de atletas, que encuentran más conveniente nacionalizarse en Europa que jugar en sus clubes locales por cuestiones económicas y financieras. Ahí vemos el imperialismo”.
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