Se quejan por demora en la obra de la 83
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Ya lleva más de dos meses en marcha entre la avenida 2 y la 10. Malestar por las veredas rotas, el polvillo, las escasas medidas de seguridad y la falta de respuestas del municipio
Los comerciantes de la calle 83, entre avenidas 2 y 10, están sufriendo varios inconvenientes debido a la obra de recambio de cañerías de agua que se está llevando adelante en la vereda impar, desde hace por lo menos dos meses.
La principal queja tiene que ver con la demora, ya que en principio se había informado que sería una obra rápida. Sin embargo, desde junio el sector que va de avenida 2 a calle 4 bis, tiene las veredas rotas, con gran cantidad de escombros acumulados, complicando la circulación de peatones y generando polvillo a diario que ensucia los vidrios y el interior de los locales.
Además los comerciantes mencionan las escasas medidas de seguridad, ya que en algunos sectores hay pozos profundos y la falta de respuesta por parte del municipio, pese a las quejas reiteradas.
Si bien se trata de una obra que a la larga traerá mejoras en el servicio, por ahora son tantos los inconvenientes que nadie puede ver el lado positivo de los trabajos; sobre todo si se tiene en cuenta que los días en los que hubo mayor movimiento como vacaciones de invierno o el fin de semana en el que se desarrolló el Enduropale, la obra complicó la circulación de quienes querían mirar vidrieras e incluso hacer alguna que otra compra.
Numerosos inconvenientes
Oscar Zubía, dueño de un local en 83 entre 2 y 4, dijo que la obra ha generado “malestar” y no entiende “por qué no se hizo por tramos”. Cabe detscar que han roto la vereda impar de la 83 entre 2 y 10 para cambiar los caños y se rellenó a medias, quedando varios pozos sin tapar y los escombros a los costados.
También mencionó que la protección que han puesto –un tejido plástico de color naranja- es “muy precaria” y se ha roto en varios lugares y no la reemplazaron, es decir que cualquiera puede acercarse a los pozos, con el peligro que ello implica. Además, según contó, han desaparecido algunos carteles de obra, que indicaban “Hombres trabajando”, al igual que algunos tablones –precarios también- que permitían cruzar la vereda, desde la calle hasta el comercio.
“Esto parece Kosovo”, dijo el comerciante, molesto con la situación y por la cual no ha tenido respuesta por parte del municipio, pese a que les ha hecho llegar fotos y quejas a los funcionarios.
“Lo que no entendemos es por qué no se hizo la obra hace dos años atrás cuando se cambiaron las veredas”, insistió, explicando que ahora rompieron todas las baldosas de nuevo.
Agregó también que no le parece bien que se coloquen baños químicos en el medio de la vereda para el personal que está haciendo la obra, como ahora hay en 83 entre 8 y 10, pero antes también estuvo entre 2 y 4. “Eso habría que haberlo resuelto de otra manera, quizás con un obrador”, indicó.
De todas maneras, dijo que es grato que se hagan obras, pero lamentó que en este caso, se haya hecho tan larga la terminación.
Por su parte, María Esther Deserio de la óptica de 83, dijo que “la playa ya está bastante muerta y esto no nos beneficia” y agregó que debido a la obra tuvo dos semanas frente a su local un baño químico.
En ese mismo momento, pasó personal del municipio para hacer una encuesta con los comerciantes y yo les dije “qué vengan, pero van a salir espantados porque ¿qué les voy a decir con un pozo en la puerta y un baño químico?”.
Ahora ya no están trabajando en el sector entre 2 y 4 sino que están en 83, pero entre 8 y 10, pero los dueños de los locales se quejan porque quieren que si ya colocaron los caños, tapen las veredas.
“Cuando llueve esto es un barrial, se junta basura en los pozos y además no pasan dos personas por el espacio que queda disponible”, recalcó.
En los cafés
En tanto, Osvaldo Paninao, encargado de un restó y café en la esquina de 83 y 4, afirmó que “la obra viene muy lenta y no sé por qué no la hacen en tramos más cortos y van terminando las cuadras”.
“Queda muy feo a la vista”, expresó, recordando que en vacaciones de invierno hubo movimiento y la gente no pudo circular con normalidad.
Asimismo, Gustavo Gamos, de otro restó ubicado en el sector de 83 y 4, dijo que ahora en invierno no se trabaja con mesas afuera justo en el lugar de las veredas rotas, pero lo que más los complica es el polvillo que ingresa al local. “Estamos todo el tiempo limpiando”, explicó, agregando que “tendría que haber sido algo más rápido”.
“El tema es cómo lo van a dejar”, mencionó haciendo referencia a la necesidad de que vuelva a quedar prolijo con las baldosas bien colocadas. “Ahora que empiezan los días lindos, seguramente vamos a necesitar el espacio para habilitar mesas porque además circula más gente”, sostuvo.
“El municipio no está del todo conforme con los trabajos”
El subsecretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, Juan Tamburini, reconoció que la obra de recambio de cañerías de agua que se está realizando en cuatro cuadras en la 83, está demorada.
Sobre las razones, explicó que “se ha parado la obra en dos o tres oportunidades por mal desempeño de las empresas más que nada por medidas de seguridad y tardanza en la ejecución” y advirtió que es una obra provincial que hace la Dirección de Aguas y Cloacas (Dipac), aunque dijo que es el municipio el que tiene a cargo de la supervisión. La empresa que está a cargo es de La Plata que a su vez subcontrata firmas de Necochea, incluso en un momento se cambió de contratista.
“El municipio no está del todo conforme con la obra”, indicó, reconociendo que “la verdad es que nunca se termina”.
“Sabemos del disgusto de los comerciantes y hemos hablado con algunos de ellos”, indicó, destacando que no se hizo antes porque es una obra que está haciendo ahora la Provincia no sólo en Necochea sino en otras ciudades de la región.
Aseguró que en 15 días tendrían que estar terminadas las cuatro cuadras y garantizó que las veredas quedarán como estaban porque por contrato la empresa deberá reparar lo que se rompió.
Para terminar, afirmó que la obra es muy interesante porque se están cambiando los caños de 75 milímetros a cañerías de 90, lo que significa que va aumentar el caudal de agua y mejorar las conexiones para evitar las pérdidas de agua.