Quequén celebró a su patrona con un llamado a “querernos más”
La fiesta de Nuestra Señora de la Merced reunió a la comunidad, presidida por el obispo Ernesto Giobando
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La ciudad de Quequén celebró este jueves su fiesta patronal en honor a Nuestra Señora de la Merced, con una procesión por las calles y una Santa Misa presidida por el obispo de Mar del Plata, Ernesto Giobando.
La jornada comenzó con una procesión desde la escuela parroquial y continuó con la celebración religiosa, que contó con una gran convocatoria de vecinos, estudiantes, religiosos y sacerdotes de distintos templos del distrito.
Luego de la procesión, el actual párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Quequén, padre Walter Pereyra, y el obispo Ernesto Giobando conversaron con Ecos Diarios y compartieron sus sensaciones sobre una jornada marcada por la alegría y la participación de la comunidad.
Pereyra destacó especialmente el acompañamiento de los fieles y explicó que durante los nueve días previos se llevó adelante la tradicional novena, con oraciones por distintos lugares e intenciones. “Hoy tenemos la alegría de la presencia de la comunidad, los religiosos, sacerdotes de la zona, las hermanas religiosas, los colegios y, por supuesto, la del obispo”, señaló.
En el mismo sentido, Giobando expresó su alegría por volver a Quequén para acompañar a la comunidad en la celebración de su patrona. “Es una alegría volver nuevamente a Quequén y celebrar la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, patrona de esta comunidad y patrona de Quequén”, manifestó.
El obispo también vinculó los festejos con la próxima visita al país del Papa León XIV, un acontecimiento que, según expresó, ya comienza a sentirse en las comunidades cristianas. “Nos viene a visitar, eso es un acontecimiento muy raro y es para dar gracias a Dios”, sostuvo, al tiempo que destacó la preparación que se lleva adelante bajo el lema “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”.
En esa línea, Pereyra consideró que la llegada del Papa representa una oportunidad para renovar el compromiso con los demás y trabajar especialmente en aquellos aspectos de la vida cotidiana que muchas veces resultan más difíciles. Habló de fortalecer los vínculos y las relaciones, de “querernos más” y de comenzar por quienes están más cerca: el vecino, el compañero de trabajo o aquella persona con la que existe algún distanciamiento.
“Tratar de cuidarnos mucho más, empezando por el vecino que tenemos al lado, por el compañero de trabajo, por aquel que por ahí estamos distanciados por algo, quererlo un poquito más. Eso te hace feliz. El Señor pone la felicidad cuando cumplimos su palabra”, expresó.
Finalmente, Giobando coincidió con esa mirada y remarcó la necesidad de llevar la fe más allá del ámbito de la iglesia. En ese sentido, sostuvo que los cristianos deben vivir su fe “no solo adentro de una iglesia, sino también en todos los ámbitos sociales en donde esa fe se pone en juego para hacer un país mejor”.
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