Quequén mantiene un encanto turístico que en sus orígenes atrapó a la aristocracia porteña
Del lujoso hotel “Victoria” a un presente y futuro lleno de desarrollo
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El sello distintivo que, con un comienzo aristocrático, ha podido mantener en el tiempo Quequén en materia turística, fue el tema de la columna semanal basada en el archivo de Ecos Diarios, que integra el programa “Desde temprano”, por Ecos Radio.
En los inicios el eje principal del movimiento turístico fue el gran hotel “Victoria”, luego “Quequén”, ubicado muy cerca del mar, en 502 y 515, que empezó a convocar a las familias de la elite porteña, que para llegar a Quequén elegían principalmente al tren luego de unas 12 horas de viaje, tentadas por un folleto publicitario que decía: “La playa más hermosa y segura de la República Argentina”.
Si bien el Hotel Victoria comenzó a funcionar en 1892, se toma como año de inauguración 1895, cuando se realizó la ampliación de las instalaciones.
El edificio fue construido bajo el modelo de los principales establecimientos de Biarritz, y San Juan de Luz, en Francia, tomando de cada uno de ellos lo mejor».
Fue uno de los grandes hoteles de la Argentina, a la altura en categoría del Bristol en Mar del Plata, el Llao Llao en Bariloche o el Tigre Hotel.
Los primitivos dueños del hotel fueron Juan B. Larraburu y Joaquín Arano, mientras que la administración estuvo a cargo de José Cano, un vasco venido de San Sebastián con una larga trayectoria en el rubro hotelero.
Para tomar dimensión de lo que era el establecimiento, tenía capacidad para albergar a 300 personas distribuidas en elegantes departamentos, todos con vista al mar, y entre sus servicios contaba con amplios salones de comidas y de baile, donde se hacían fiestas de carnaval, una estafeta de correo propia, un destacamento policial, salas de masaje y baños calientes con agua de mar; además de una lechería, en la que se elaboraban distintas clases de quesos y productos lácteos, destinados al consumo interno.
Se alojaban en general matrimonios con sus hijos, muchas veces acompañados por sus mayordomos, mucamas y niñeras y venían a pasar toda la temporada.
El Hotel Quequén cerró en 1980 y parecía correr la misma surte que otros alojamientos monumentales de la Argentina, como el Edén Hotel de La Falda, Córdoba, o el Gran Hotel Termas de Villavicencio, en Mendoza.
Sin embargo un grupo de huéspedes constituyó la Sociedad Anónima Edificio Quequén con un único objetivo: salvar el edificio y el 15 de diciembre de 1983 compraron la propiedad.
Hoy ya no funciona como hotel y sus habitaciones fueron reconvertidas en departamentos, que fueron comprados por muchas familias que eran habitués de alojamiento.
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Huéspedes “de apellido”
En la continuidad de la columna se dio cuenta que el prestigio del hotel aumentó a través de sus huéspedes, con apellidos de alcurnia, entre ellos: Ezequiel Ramos Mejía; el doctor Antonio Bermejo, presidente de la Corte Suprema; Emilio Mitre, director del diario La Nación; Ramón Santamarina; Dardo Rocha, fundador de la ciudad de La Plata; Angel Estrada, monseñor Dupret, entonces obispo de La Plata, y el expresidente de la Nación, Carlos Pellegrini, entre otros.
Otro famoso que puede agregarse a la lista, aunque no precisó el lugar en su nota con Ecos Diarios cuando vino a la Fiesta de las Letras en 1964, fue el notable escritor Jorge Luis Borges, quien en esa entrevista contó: "Por el año mil novecientos veintitantos, paramos en un hotel de Quequén. Estuvimos con mi padre, mi madre y mi hermana, solamente unas horas. Por eso los recuerdos que tengo de ese viaje se parecen tanto al olvido".
En cercanías del Hotel “Quequén”, la vecina orilla motivó a que pudientes familias construyeran desde principios del siglo 20 casonas señoriales, algunos de los cuales hoy están en pie, como el chalet Astelarra y Villa Maris.
En el caso del primero fue escenario de la filmación en la década del 90 de la película “En el camino de los sueños”, dirigida por Javier Torre y con un elenco encabezado por Víctor Laplace, Sandra Ballesteros y Lito Cruz.
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Nace “La Virazón”
El Hotel “Quequén” tuvo en sus viejos tiempos una rambla de madera, construida con los restos del vapor Monte Pasubio, que encalló en un temporal en 1855, y que disponía una pequeña galería comercial.
La ampliación del Puerto hizo que la rambla tuviera que desmantelarse y a inicios de la década del 70, con Agustín Achaval como uno de sus principales gestores, se creó el Club privado ”La Virazón”, como algunos denominan al viento que sopla desde el mar hacia la tierra durante el día.
Su inauguración fue el 24 de enero de 1970, con la bendición del padre Dardo Rodríguez Pérez, por entonces párroco de Quequén.
Al lugar, pegado al complejo Monte Pasubio, sólo se puede acceder por recomendación de un socio. Entre algunos conocidos en el ambiente de la política nacional, a “La Virazón” han concurrido miembros de la familia Pertiné, entre ellos Inés la esposa del expresidente Fernando De la Rúa y el economista Juan José Llach, entre otros cargos exministro de Educación de la Nación durante el gobierno del radical.
El “boom” actual
A partir de la habilitación de permitir la construcción de edificios de departamentos de hasta tres pisos de alto, Quequén ha tenido y continúa con un boom edilicio en su avenida costanera.
No es casualidad esto, ya que hay mucha demanda por vivir frente al mar y al ritmo de ello se ha creado un atractivo polo gastronómico y de servicio, todos atrayendo a cientos de turistas que eligen Quequén para descansar, muchos con buen nivel adquisitivo.
Naturaleza, playa propicia para la práctica del surf y otros atractivos como el complejo Monte Pasubio, la hacen “distinta” en algún sentido y hasta atrae miembros de la farándula elijan Quequén para como Jimena Barón, Tacho Riera, Dread Mari, que tiene una casa en cercanías del mar, en su momento Marcelo Tinelli cuando estaba en pareja con Guillermina Valdés y Nicolás Vázquez y Gimena Accardi, entre otros.
La columna completa se puede escuchar en el Spotify de Ecos Radio.
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