Quieren prohibir los plásticos descartables
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Surge el interrogante sobre cómo se piensa controlar, para que no pase como con las bolsas, que se siguen entregando
Días atrás se reunió la comisión que trata temas referidos al medioambiente en el Concejo Deliberante, con la finalidad de evaluar un proyecto en que se propone que, a partir del año que viene, los comercios «dejen de dar descartables de plástico, comenzando esta misma temporada con una etapa de transición y concientización».
La realidad es que varios municipios a lo largo de todo el país han presentado proyectos muy similares, sobre todo durante el 2019 y 2020, y los han aprobado.
No obstante, y pese a la importancia de empezar a tratar y regular este tipo de temas, es cierto también que el distrito tiene varios problemas súmamente graves en lo que respecta a la preservación del medioambiente y que no hay candidatos a los que se los escuche hablar de ellos, ni tampoco un Concejo Deliberante que se haga cargo de aportar en algo para mejorar eso.
Por otro lado, antes de debatir temas como este, es importante también que las ordenanzas que se aprueban en el Concejo Deliberante puedan ser sostenidas en el tiempo, porque si eso no ocurre, se forma una interminable lista de reglamentaciones que no tienen ningún tipo de sentido y que «suenan bonito» pero nadie cumple o que quedan aprobadas y promulgadas pero archivadas para siempre.
Así ocurre, por ejemplo, con la ordenanza que prohibe el uso de las bolsas de nylon tipo camiseta, la cual rige desde el 2017 y que tuvo un acatamiento bastante bueno en su primera etapa pero que hoy pareciera que ya se está queriendo olvidar. El motivo es la falta de control por parte de los inspectores pero, sobre todo, la «avivada» de muchos comerciantes que entregan las bolsas transparentes de corte (que sí están permitidas) de la misma manera que entregarían las otras que están prohibidas. Antes de esta ordenanza, estas bolsas de corte se usaban solo para la carne o para golosinas, por ejemplo, pero hoy se usan para todo, porque son la excepción a la regla. Entonces, lo único que se hizo es incomodar al que va a comprar, porque no tiene bolsa con manija, y la basura plástica sigue siendo la misma que antes.
Por otro lado, cabe la duda de si el proyecto que se debate en el Concejo Deliberante tiene una estimación de costos por reemplazar estos descartables plásticos, o si simplemente dejan al comerciante gastronómico en una situación en la que seguramente saldrá perdiendo, como ya ha perdido en todo este tiempo de pandemia en que no pudo trabajar con normalidad. Implementar un proyecto de ordenanza de este estilo después de que obligaron a los gastronómicos a subsistir con un sistema de delivery en el que los envases fueron primordiales para que eso funcione parece casi una tomada de pelo.
A pesar de todo lo mencionado y de que seguramente este proyecto no evalúe costos de ningún tipo ni se haya consultado a los comerciantes sobre qué pérdidas o incomodidades les ocasionaría, se debe volver a remarcar la importancia de restringir el uso y distribución de los denominados plásticos de un solo uso: sorbetes, bandejas, platos, cubiertos (tenedores, cuchillos, cucharas, revolvedores), vasos descartables y bolsas plásticas, porque según el Observatorio Nacional para la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos, cada argentino genera en promedio más de 1 kilogramo de desechos por día y muchos de estos son utensilios plásticos que se utilizaron por única vez y luego fueron descartados.
Lo que no pareciera estar bien es el momento para tratar esto, menos de una manera tan ligera, siendo que los gastronómicos han puesto el hombro toda la pandemia y más de uno ha tenido que cerrar sus puertas por las medidas restrictivas que hicieron que tengan muchas más pérdidas que ingresos.