Quioscos saludables en las escuelas
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En nuestro país es frecuente que, en concordancia con fechas conmemorativas de la lucha contra diversas enfermedades o conductas, se difundan a través de los medios, notas y estadísticas de estos «flagelos», que en el caso de los temas de salud suelen condicionar el presente y comprometer el futuro.
Una de estas cuestiones es la obesidad infantil, situación de la que Necochea obviamente no escapa y que hoy en día determinan que cuatro de cada 10 niños sean obesos. Un problema que no sólo afecta al físico sino a la autoestima en una edad difícil.
Está claro que estas situaciones tienen que ver en los hábitos alimentarios que los chicos llevan adelante en sus grupos familiares, tentados por la numerosa oferta de diferentes productos de los llamados «chatarra» combinadas con generaciones cada vez más adeptas a la quietud de la tecnología que al movimiento de las disciplinas deportivas.
Y en época escolar los quioscos de las escuelas son apuntados como centros de provisión de alimentos con muchas calorías, que son los que más tientan a los chicos porque son los más sabrosos.
A pesar que parece agudizarse con el paso del tiempo, el tema viene desde hace años. Y justamente en su momento un nutrido grupo de licenciadas en nutrición de nuestro medio llevó adelante charlas instructivas a los padres, hablaron con autoridades de establecimientos escolares y los instruyeron sobre los alimentos que deberían nutrir las vitrinas y heladeras de los quioscos.
Se recomendó frutas, yogures y otros alimentos con calorías bajas como barras de cereal, alfajores a base de arroz, frutas secas, semillas y agua mineralizada, entre otros productos
Sin embargo la iniciativa de las profesionales no tuvo continuidad, como lamentablemente ocurre con varias cuestiones en Necochea y las buenas y saludables intenciones, salvo excepciones, no prosperaron en el tiempo.
El convencimiento de tener un hábito saludable a la hora de comer es una cuestión no sólo dificultosa para los niños y jóvenes de nuestra ciudad. En la última década hubo en el país diversas legislaciones referidas a los trastornos de la conducta alimentaria en las escuelas. La mayoría no prosperó.
En 2008 se sancionó la ley nacional 26.396 que promueve un ambiente escolar saludable mediante el desarrollo de estándares alimentarios en sus comedores: dicha ley aún no fue reglamentada. En 2014 la Cámara de Diputados bonaerense aprobó un proyecto para establecer la «comercialización de alimentos saludables en todos los quioscos y bufetes de establecimientos escolares», pero nunca fue tratada en el Senado.
Más frutas y menos harinas es la consigna para combatir la obesidad infantil, que tiene su repercusión en la adultez, a través de enfermedades.
Las reciente imposición del desayuno y merienda en las escuelas públicas en la primaria, con variados y equilibrados alimentos a lo largo de la semana, es una acertada medida, que en parte puede colaborar para paliar la «enfermedad de la gordura» en los chicos y adolescentes.
También sería positivo que los directivos y docentes de las escuelas aportaran su grano en la educación de alimentarse correctamente, para crecer en forma saludable.///
(Publicado el domingo 25 de marzo de 2018)