Ratifican condena al ex policía Ortega por violencia de género
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El Tribunal de Casación confirmó la dura sentencia de 24 años de cárcel para el funcionario que perteneció a la Departamental
La Sala III del Tribunal de Casación de la Provincia de Buenos Aires ratificó la condena a 24 años de cárcel para el ex funcionario de la Jefatura Departamental de Necochea, Rubén Ortega, quien baleó por la espalda a su expareja, Marisa Astudillo.
El ex policía fue hallado como autor material del delito de “homicidio triplemente calificado por el vínculo, el uso de arma de fuego y en un contexto de violencia de género, en grado de tentativa”.
Es la primera vez en la historia judicial que la condena de una “tentativa de homicidio” supera los 16 años de prisión, ya que el jurado popular y luego la jueza del Tribunal Criminal Oral Nº 1, Mariana Giménez, avalaron la postura del particular damnificado en cuanto a que el agravante de “violencia de género” se debe sumar al máximo de la pena.
“Milagrosamente, mi clienta Marisa Astudillo está viva, pero sufriendo gravísimas secuelas físicas como consecuencia de las terribles lesiones que está superando muy lentamente”, reconoció anoche el abogado particular Julio Razona.
La dura sentencia contra Ortega se produjo en febrero del año pasado en la sala del Tribunal Criminal, tras un extenso debate con participación de jueces del pueblo que deliberaron y encontraron “culpable” a Ortega en forma unánime.
Aberrantes episodios
“Tuve el honor de representar como particular damnificado en un juicio por jurados a Marisa Astudillo, una mujer que durante más de veinte años fue sometida por su exmarido, a los más aberrantes hechos de perversión y humillación”, agregó el letrado.
“Rubén Ortega, quien en su momento era funcionario policial de la Provincia de Buenos Aires, descerrajó tres disparos por la espalda a la víctima, utilizando su arma reglamentaria y a corta distancia”, relató Julio Razona al recordar la feroz agresión.
En febrero de 2019, Ortega fue condenado a la pena de 24 años de prisión, en el juicio llevado a cabo en el recinto del Tribunal Criminal, y la sentencia fue ratificada recientemente por la Sala III del Tribunal de Casación bonaerense.
Al momento de analizar el caso, tanto el jurado popular como la jueza Mariana Giménez, tuvieron en cuenta el planteo del abogado Razona el relación al agravante de “violencia de género” y el castigo fue superior.
“Un calvario”
“La vida de (Marisa) Astudillo fue un verdadero calvario, absolutamente controlada por su agresor, vivió prácticamente encerrada en su domicilio, con miedo, siendo abusada, maltratada, humillada en forma constante y manipulada psicológicamente, especialmente con sus hijos, para asegurar su silencio y el sometimiento absoluto”, puntualizó Julio Razona.
“Dormía vestida para no ser agredida sexualmente, huyó escondida con su hija y el colectivo fue demorado en la ruta por su marido policía; escapó de la vivienda de su madre y fue hallada por el perverso, quien la amenazó con prenderle fuego la casa con los niños adentro, si intentaba pedir auxilio”, enumeró el abogado los padecimientos.
Y amplió al manifestar que Astudillo fue “ahogada, golpeada, agredida, sometida, mortificada y aterrorizada, todo esto, durante más de la mitad de su vida”.
Hoy Marisa Astudillo se encuentra impedida físicamente de caminar normalmente, ya que un proyectil afectó parte de su médula espinal. Se desplaza muy lentamente con bastones canadienses, tiene afectados sus dos pulmones, ya que ambos fueron atravesados por otro disparo y el brazo derecho, ante el ingreso de una bala en el húmero.
“No la respaldó ningún ‘colectivo’ de pañuelo alguno, ni ninguna ONG, pero demostró que aún en la más absoluta soledad una mujer victimizada puede convertirse en un ejemplo de coraje”, sentenció Razona. ///