Recorren el mundo en catamarán
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Los sudafricanos Peter Cillié y Geraldine Fisher navegan en una lujosa embarcación. “Es una muy linda manera de viajar que nos permite conocer otras culturas”
Peter Cillié y Geraldine Fisher son dos navegantes sudafricanos que se encuentran viajando alrededor del mundo, hace una semana amarraron su catamarán en un sector del río Quequén y tienen previsto continuar viaje hacia la zona sur de nuestro país.
La pareja partió de Knysna, una ciudad ubicada a algo más de 300 kilómetros de ciudad del Cabo a bordo del “Witblits”, llevan cinco años de travesía náutica y se encuentran en nuestra ciudad abasteciéndose antes de seguir con destino a Puerto Williams.
Cabe destacar que la nave es un catamarán de gran porte, muy confortable y dotado de detalles de calidad, es su casa y su medio de transporte, con el que partieron de su país de origen y han surcado mares y ríos recalando en puertos de diversos países.
Los navegantes tuvieron como última parada el Uruguay, donde permanecieron durante tres años. En diciembre del año pasado contrajeron matrimonio en la ciudad de Paysandú.
Geraldine y Peter no viajan solos, los acompañan sus mascotas, Lily, una gata siamesa y Fabián, un perro que recogieron de las calles de Colonia, Uruguay.
El “Witblits” fue construido en 1997, es un catamarán de lujo que sus propietaron adaptaron para su mayor confort; mide 13.7 metros de eslora y 7,2 de manga con un calado de 1.10 metros que facilita su navegación por ríos y canales.
La entidad local hace las veces de anfitriona, ofrece sus instalaciones durante su permanencia mientras se abastecen antes de continuar con su periplo que por ahora tiene por destino el Sur argentino pero una vez que crucen el Canal de Beagle tienen previsto visitar Indonesia, Polinesia y otros puntos del sur asiático.
Artesana
Geraldine tiene 25 años y empezó a navegar desde muy pequeña con sus padres y toda la vida ha estado cerca de esta actividad, “intenté vivir en la ciudad pero me sentía incómoda”, expresó en un español bastante fluido. Actualmente, fabrica jabones artesanales y cosmética natural que vende en los lugares que visitan.
Por su parte, Peter, de 47 años, era granjero y productor de frutas, vendió su empresa para concretar este sueño junto a su pareja.
La idea original era ir al Caribe para lo que cruzaron a Brasil para esperar que pasaran las épocas de huracanes, “mientras fuimos a conocer Uruguay con intención de pasar muy rápido y nos quedamos tres años”, contaron los navegantes.
Cómodos
A ellos les resulta una linda y cómoda manera de viajar que les permite conocer otras culturas, así mismo les ha llamado la atención la amplitud de los ríos “porque en Sudáfrica no tenemos
Vale mencionar que la embarcación estaba dotada de cuatro lujosos camarotes y ellos la modificaron para que les resultara más cómoda para este largo viaje. Cuenta con dos amplios camarotes con baño privado cada uno, un amplio estar, cocina y sala de máquinas.
Es una embarcación segura pero los embates de un temporal hicieron que vivieran momentos muy difíciles cuando se les rompió el mástil y se encontraban a 250 millas náuticas de Mar del Plata, al Sur de La Paloma, en Uruguay donde se dirigieron y lo cambiaron por uno más chico.
Una particularidad de este catamarán es que lo navegan a vela todo el tiempo, lo que les demanda mucho trabajo y sólo utilizan los motores para ingresar a puerto.
Se mostraron complacidos con la atención recibida por los integrantes del club local que les provee la amarra y los recibió en cortesía mientras se aprestan a seguir viaje hacia Puerto Williams donde harán charters turísticos hasta que llegue el tiempo de poder cruzar hacia el Pacífico.