“Recuerdo a mi vieja todos los días y la extraño mucho”
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Expresó Nicolás D’Annunzio, uno de los hijos de Ana María Rivero, quien falleció días después, tras pelear por su vida
“Habíamos salido con mamá para hacer unos mandados y regresábamos a casa en la moto antes de las 18, ya que las fuerzas de seguridad estaban parando a la gente en la calle y no queríamos que sucediera eso”, comenzó diciendo Nicolás D’Annunzio.
El sábado 6 de junio de 2020, el joven conducía su motocicleta y su madre, Ana María Rivero (62) viajaba en el asiento trasero. Luego de transitar por Diagonal San Martín en dirección al Monumento al General San Martín, Nicolás detuvo la marcha frente al semáforo para esperar la luz verde.
De repente, apareció un vehículo que circulaba por la avenida 59 a alta velocidad e impactó contra el separador central de Diagonal San Martín. El auto traspasó esa pequeña construcción y atropelló la moto de D’Annunzio y Rivero.
“La recuerdo todos los días a mi vieja y la extraño mucho, pensar que el día anterior habíamos cerrado la frutería con mi hermano Francisco y pensábamos en abrir otro negocio, por eso que teníamos un poco más de tiempo para disfrutarla a mamá”, enfatizó Nicolás.
Tremenda colisión
La moto de las dos víctimas terminó debajo del Volkswagen Voyage que era conducido por Fernando Beretta, quien luego se confirmó que manejaba alcoholizado, según el test de alcoholemia que inspectores de Tránsito le hicieron en el lugar.
Ana María Rivero salió despedida de la motociclista producto del fuerte impacto sufrido y golpeó duramente contra el pavimento. Su cuerpo voló hasta casi el cordón de la vereda y un charco de sangre quedó en ese sitio como prueba elocuente de lo ocurrido.
Por su parte, Nicolás D’Annunzio también salió despedido del rodado y golpeó contra el parabrisas del automóvil para luego caer sobre la misma Diagonal San Martín.
Los motociclistas fueron derivados de urgencia al Hospital Municipal y quedaron internados. Las peores consecuencias las padeció Rivero, quien permaneció varios días en terapia intensiva.
El sábado 20 de junio, tras luchar por su vida, las graves heridas pudieron más y el corazón de Ana María Rivero se detuvo definitivamente. Se confirmaba de esa manera que era otra víctima de la inseguridad vial.
Suelta de globos
“Nos vamos a juntar mañana (por hoy) a las 16, en Diagonal San Martín casi avenida 59, donde pintamos la ‘estrella amarilla’ (que reconoce a las víctimas de accidentes en la calle) y luego vamos a hacer una suelta de globos blancos”, anticipó anoche Nicolás D’Annunzio.
“Pensamos recordarla de esa manera y trataremos de repintar la estrella en el marco del pedido de verdad y justicia que toda la familia está haciendo”, añadió uno de los hijos de Ana María Rivero.
Nicolás D’Annunzio aseguró que ayer junto a su hermano Francisco, “hablábamos que la vieja el día anterior a lo que pasó, nos había cocinado ensalada de ave con papas y mayonesa porque es un menú que nos gusta mucho”.
Invitación
Por último, sostuvo que “invitamos a quienes deseen acercarse al sencillo acto, es un homenaje como el que ya hicimos. Pretendemos que no se olvide la gente de lo sucedido y con el deseo que no se vuelva a repetir un episodio tan luctuoso”.
El accidente que luego se convirtió en tragedia con la muerte de la mujer, se produjo el sábado 6 de junio, entre las 17.30 y las 17.40, cuando ambos motociclistas fueron embestidos por el automóvil en Diagonal San Martín casi 59, frente al semáforo.
El joven se salvó de milagro
Nicolás D’Annunzio tiene claro que él también pudo haber sido otra víctima fatal y se salvó de milagro ante semejante embestida del vehículo contra la motocicleta que el joven conducía.
“Yo también podría haber muerto y hoy toda la familia estaría destrozada porque además tengo dos hijos (de 9 y 15 años)”, reconoció Nicolás durante el diálogo mantenido anoche con Ecos Diarios.
El conductor de la moto fue hospitalizado esa jornada del 6 de junio de 2020 y días después debió ser intervenido quirúrgicamente en una de sus rodillas, teniendo en cuenta las secuelas que le dejó el accidente sufrido.
El juicio oral
Como adelantó Ecos Diarios en ediciones anteriores, el juicio oral por el “homicidio culposo agravado” del que resultó víctima Ana María Rivero, se desarrollará el 3 de setiembre próximo en la sala del Juzgado Correccional.
La acusación fiscal estará a cargo de Guillermo Sabatini, quien investigó lo ocurrido junto a su equipo de instructores judiciales y elevó la causa a juicio oral con la mencionada calificación legal.
Por su parte, el Juzgado de Garantías mantuvo esa postura del Ministerio Público Fiscal y luego de analizar las pruebas colectadas por el personal policial y judicial, la causa se radicó en el Juzgado Correccional.
Cabe señalar que el acusado de los hechos, Fernando Beretta, será representado en el debate por un abogado particular y la familia de Ana María Rivero también estará asistida por un letrado.
Según se supo, hay varios testigos que serán convocados para declarar en este caso y la Justicia dispuso de esa fecha a la espera que la pandemia de Covid-19 ofrezca una tregua y haya en ese momento menos cantidad de contagios.
Hay que tener en cuenta que será un juicio de manera presencial y con varias personas en el interior de la sala de deliberaciones, donde se seguramente se dispondrán de las medidas sanitarias de prevención.