Recuerdo de un operador telefónico
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Comenzó a trabajar en la oficina de Entel de Juan N. Fernández cuando las llamadas a Necochea todavía se realizaban mediante una única línea
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Hoy, cuando el teléfono de línea fija parece cosa del pasado, resulta difícil imaginar que hubo un tiempo en que ni siquiera se podía marcar directamente el número de la persona que se deseaba llamar y que esa comunicación sólo era posible a través de un operador.
Días atrás Ricardo Basualdo recordó los 40 años de su ingreso a Entel como operador telefónico. Transcurría el año 1980 y si bien hacía tiempo que Necochea ya contaba con discado directo nacional, en la pequeña localidad del norte del distrito las comunicaciones telefónicas todavía eran manuales.
En esos años todas las comunicaciones desde el pueblo hacia otras localidades se realizaban a través de líneas directas.
“Eran literalmente líneas, porque eran cables de cobre que nos comunicaban con las localidades vecinas”, explicó Ricardo. “Cuando alguien del pueblo quería llamar a Necochea, por ejemplo, nosotros éramos los encargados de gestionar la llamada”.
“Creo que fue en el 83 o 84 que nos pusieron el ‘disco’ y entonces nosotros éramos los encargados de discar las llamadas. Teníamos dos líneas para realizar llamadas de larga distancia”, explicó.
Basualdo señaló que el sistema siguió siendo manual hasta 1989, cuando el servicio pasó a manos de la Cooperativa Eléctrica, Provisión de Servicios Públicos y Vivienda de Juan N. Fernández.
Ricardo fue uno de los tres empleados que pasó a planta permanente de la cooperativa, que introdujo nuevas tecnologías y con el tiempo también conectó a internet a la localidad.
Nacido “telefónico”
“Yo me crié en la oficina de teléfonos porque mis padres eran telefónicos”, explicó Ricardo, que en la actualidad tiene 60 años. “Además la oficina estaba en la parte de delante de mi casa, porque Entel se la alquilaba a mis padres. Así que era mi casa”.
“Por eso cuando entré a trabajar no me enseñaron nada. El jefe, que era Juan Carlos Bosco, me llamó y como hace el juez de una pelea, que le explica al boxeador las reglas que ya conoce, a mí me repitió que debía respetar los secretos de la comunicación”, señaló.
En otras palabras, le repitió lo que ya sabía: la estricta confidencialidad de la llamada de los usuarios. “Por defecto nosotros podíamos escuchar todas las comunicaciones, por eso estábamos obligados a mantener el secreto y no revelar nada”.
A los pocos días de haber comenzado, Ricardo quedó solo de guardia en la oficina. A pesar de su juventud conocía perfectamente cómo funcionaba todo, pero igualmente estaba nervioso. Dio la casualidad que la línea de larga distancia estaba caída por una tormenta y uno de los primeros usuarios que llamó para comunicarse con otra ciudad se enojó con él y lo culpó del desperfecto. “Me dijo de todo, que nosotros no queríamos trabajar”, explicó.
Lo más gracioso es que a pesar de que el usuario no sabía con quién estaba hablando, Ricardo sí conocía a su interlocutor.
“Cuando yo ingresé a la oficina ya había un conmutador para 200 usuarios, pero por mucho tiempo había funcionado uno de 100”, dijo. Debido a ello los operadores conocían a todos los usuarios del sistema.
“Entre nosotros nos referíamos a los clientes por el apellido o el número de manera indistinta”, explicó.
“Fueron años muy intensos, de muchísima responsabilidad. Por nosotros pasaban todas las comunicaciones del pueblo”, recordó Basualdo.
Nuevas tecnologías
Con el tiempo, la tecnología dejó obsoleto el servicio telefónico y Ricardo siguió trabajando en la Cooperativa, pero dedicado al área administrativa.
“Yo trabajé hasta hace unos años en la atención del locutorio. Pero hace dos años se cerró porque el servicio quedó totalmente obsoleto. En realidad desde hacía cinco años que se usaba cada vez menos y la cooperativa lo mantenía por una cuestión de orgullo, se podría decir. Siempre alguna persona llamaba al 119 y lo atendíamos”, afirmó.
Ricardo explicó que aunque en Juan N. Fernández las llamadas locales siempre fueron gratuitas y la llegada de las nuevas tecnologías hizo que el teléfono fijo se utilice cada vez menos.
“Cuando aparecieron los mensajes de texto, que no eran gratis y que siempre tuvieron un costo importante, ya nos dimos cuenta que la gente prefería usar ese sistema para comunicarse que los teléfonos fijos”, señaló.
“El Whatsapp creo que ha sido el tiro de gracia para el teléfono de línea”, dijo Ricardo, que aún conserva muchísimos recuerdos de sus años de operador telefónico.///
Otra vocación
El nombre de Ricardo Basualdo está vinculado desde hace algunos años al único sitio web de información de la localidad. El impulso surgió de la misma Cooperativa, que a partir de comenzar a brindar servicio de internet, deseaba crear un sitio de servicios para la localidad.
“Yo no tenía idea. Así que me compré un libro y como pude hice la primera página”, explicó Ricardo.
Si bien antes había incursionado en los medios de comunicación, ya que fue corresponsal de Radio Tres Arroyos, fue en la web donde encontró un lugar que le brindó una enorme satisfacción y el reconocimiento de los vecinos de la localidad.
Eso le permitió años después, también incursionar en la televisión y llevar adelante el programa “Panorama Fernandense”, que produce, graba, edita y conduce.