Recuerdos y anécdotas de los empleados de Casa Gómez
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Se reunieron después de 30 años y piensan hacerlo nuevamente
Necochea se ha expandido, ha cambiado y no es la misma que fue hace treinta, cuarenta o cincuenta años.
Los locales del centro han ido variando constantemente y el contenido de las vidrieras ha ido evolucionando junto a las modas de cada temporada pero, para muchos, la zona de 59 y 64, además de ser el lugar más transitado de la ciudad, también trae recuerdos gratos de varios años de sus vidas.
Es que allí funcionó por muchos años la Casa Gómez, un espacio de compras donde se podía conseguir un poco de todo y que recibía a gente de toda la zona.
Dado que era un lugar que ocupaba el espacio que hoy contiene a varios locales diferentes, el número de empleados era grande y, por lo tanto, las anécdotas entre ellos también.
El fin de semana, después de treinta años sin verse, algunos lograron juntarse a comer después de haber hecho un trabajo de investigación para contactar a todos vía WhatsApp y llamados a teléfonos fijos.
Fue una experiencia diferente, ya que no todos se conocían, debido a que algunos habían trabajado en Casa Gómez en diferentes épocas, pero eso no impidió que pasen un momento muy divertido. Para el mes de enero, la idea es volver a juntarse pero con más cantidad de ex trabajadores del lugar ya que, debido a que tocó fin de semana largo, algunos se habían ido de la ciudad.
Por otro lado, es bueno mencionar que hay personas que no viven en Necochea y que están interesadas en sumarse al próximo encuentro.
Los recuerdos
Sandra Rangone trabajó en Casa Gómez por diez años. En un breve periodo inicial estuvo en la planta baja, donde estaban todos los lugares de venta, pero luego fue trasladada al área de las oficinas, que estaba en un primer piso, como empleada administrativa. “Tengo los mejores recuerdos de ese lugar, éramos todos muy buenos compañeros. Yo entré con 18 años así que fue mi primer trabajo”, contó Sandra.
El lugar, que ocupaba gran parte de la manzana central de la ciudad, contaba con más de 1000 cuentas corrientes y recibía a clientes de todo el partido.
Sonia Rudolph, también trabajó por varios años en “Luis Gómez y Cia.”, que era el nombre original de lo que todos conocían por Casa Gómez, que a mediados de la década del ‘80 se dividió y la otra mitad pasó a llamarse “Antigua Casa Gómez”. “Había zapatería, ropa de hombre, ropa de mujer y un lugar enorme dedicado a telas que convocaba a las mujeres a hacer fila desde antes que abriéramos las puertas. Se hacía mucha publicidad del lugar por aquellos años y la gente venía de toda la zona”, contó Sonia.
Rudolph estuvo tan compenetrada en el buen clima laboral que por varios años se acordaba los números de cuenta de buena parte de los clientes, aunque ya trabajaba en otro lado. “Cuando se dividió, a una parte le fue mejor que a la otra y la que primero cerró fue la que estaba yo. La otra mitad, la ‘Antigua Casa Gómez’, duró cinco o seis años más, hasta mediados de los 90’”, contó Sonia.
Algo destacable del lugar, según recuerdan los empleados, más allá de todo lo que tenía para ofrecer a la venta y de la afluencia de clientes, era la dedicación que se le ponía a la preparación de las amplias vidrieras. “En la parte de telas, recuerdo que se vestían los maniquíes de una manera tan singular para mostrarlas que había mujeres que entraban a preguntar si se podían probar los vestidos, cuando en realidad solo eran telas envolviendo el maniquí”, indicó Rudolph.
Asistentes a la cena
Entre anécdotas de aquellos años, de la cena participaron Francisco Viggiani y su esposa, Sandra Rangone, Norma Alfonso, Gladys Miribuca, Marcela Quesada, Susana Mongi, Marcelo Paoletti, Mónica Jaureguiberry, Carmen Faienza, Irene Laterza, Elsa Mathiasen, Ana Sánchez, Susana Peloni, Sergio Ortega Chaspman y Sonia Rudolph.
Cada uno contó anécdotas de la época que vivió, donde sobresalían historias de despedidas de solteros de los empleados y cenas de fin de año donde los más de cincuenta empleados de Casa Gómez se juntaban a disfrutar de un momento divertido.