Recuperó motos que le robaron, pero debió abonar “un rescate”
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El titular de una agencia de automotores pagó una recompensa de $ 22.000, para que delincuentes le entreguen los dos rodados y documentación de vehículos que tiene a la venta
La policía recomienda no “pagar rescate” por objetos robados. Por el contrario, a cada momento se pide a las víctimas que hagan la denuncia correspondiente, aunque se ha dado que los allanamientos para tratar de recuperar los elementos se hacen varias horas después del hecho.
En otros casos, ni siquiera se llega a una diligencia policial porque desde la Justicia de Garantías se entiende que no hay pruebas suficientes para allanar una vivienda u otro inmueble sospechado de ser el escenario de ocultamiento de esos objetos sustraídos.
Asimismo, los damnificados, ante la posibilidad de perder para siempre sus pertenencias, deciden ofrecer una especie de “recompensa” a cambio de recuperarlas.
Es la realidad que atraviesa la ciudad en tiempos de flagelo de la inseguridad, donde además juega un rol preponderante la impunidad con la que se mueven algunos delincuentes que no sólo les roban a los vecinos sino que, además, los extorsionan.
El prólogo está referido a un suceso de las últimas horas, donde el propietario de una agencia de automotores debió abonar un “rescate” para que “intermediarios” les devuelvan dos motos de alta cilindrada que le sustrajeron de su local comercial.
La víctima del atraco debió pagar $ 22.000 para recuperar dos motos marca Yamaha, de 125 y 250 centímetros cúbicos que audazmente le robaron el martes 30 de mayo pasado del inmueble de calles 519 y 548, de Quequén, entre las 15 y las 15.30.
En esa jornada, los ladrones además se llevaron un maletín con importante documentación de vehículos que están a la venta, papelería sobre transferencias, llaves de encendido y una computadora portátil.
Varias exigencias
Luciano Rosato relató a Ecos Diarios lo ocurrido en su agencia de venta de autos y motos y reconoció en su momento que los delincuentes impunemente horas después se comunicaron con él para solicitarle el pago de una recompensa.
El primer pedido fue de un monto de $ 160.000 para recuperar las dos motos de la reconocida marca; luego el “precio” bajó a $ 140.000 y así sucesivamente a otros valores.
Mientras todo esto pasaba, los investigadores trataban de reunir pruebas para convencer al Juzgado de Garantías en turno que dicte una orden de allanamiento a un domicilio que sería utilizado de “aguantadero” y en donde se encontrarían las dos unidades sustraídas.
El domicilio “sospechado” por el dueño de la agencia y vecinos que habrían advertido los desplazamientos de individuos que llevaban “a tiro” las motos, se encuentra en calle 524 entre 525 y 527, de Quequén.
Según el propio damnificado, los procedimientos policiales se demoraron en su momento y la Fiscalía interviniente trató de colectar nuevos elementos probatorios que permitieran concretar los allanamientos, que llegaron horas después en tres domicilios particulares.
No aparecieron
Las dos motos de 125 y 250 centímetros cúbicos no aparecieron en ese momento y parecía que “se las tragó la tierra”, indicaron fuentes consultadas. Tampoco se descartaba que los ladrones las hubiesen trasladado a otra ciudad de la zona para desarmarlas y vender las piezas y demás accesorios.
Eran varias las hipótesis que manejaban los investigadores y, mientras tanto, las comunicaciones de los “intermediarios” continuaban con el titular de la agencia de automotores, demostrando que había interés en “llegar a un acuerdo”.
Finalmente, y de acuerdo con averiguaciones realizadas en las últimas horas, se pactó con los delincuentes un “rescate” de $ 22.000 para recuperar las dos motos marca Yamaha (una de ellas con los cables cortados) y la documentación de vehículos que están a la venta.
En cuanto a la investigación policial y judicial quedó en suspenso, ya que tampoco fueron detenidos los responsables del robo a plena luz del día y de las otras maniobras descriptas, de lo que podría llamarse “un mercado clandestino”.