Recuperó su aura de campeón y dominó la década
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Se cumplen 20 años de la consagración de Rivadavia en el torneo de 2000, dejando atrás 12 años sin títulos
Adrian Stolarczuk
Redacción
Difícil incomodar con estadísticas a Rivadavia, el club con más títulos -por lejos- en la historia de la Liga Necochea de Fútbol. Sin embargo, en los años 90, sufrió una marcada sequía alejada de su rica historia de festejos y momentos hegemónicos en nuestras canchas. Con 31 campeonatos anuales ganados desde 1930, reluce la particularidad de que levantó al menos una copa en cada década, a excepción de ese lunar entre 1990 y 1999 donde no lo consiguió. Pero no nos detendremos en los motivos por los que fracasó en esos intentos, sino en la brillante campaña que le devolvió la alegría, cuando se consagró de punta a punta en el torneo 2000, dejando atrás 12 años sin vueltas olímpicas. De aquel equipo conducido por Abel Aníbal Coria y que supo conjugar refuerzos de experiencia y jóvenes surgidos de las inferiores decanas, se están cumpliendo 20 años.
Experiencia y juventud
La primera pieza de aquel campeón es sin dudas su director técnico. Coria había sido campeón por primera vez en la conducción en 1998 con Sportivo San Cayetano y tomaba la responsabilidad de asumir en Rivadavia, uno de los clubes que lo vio brillar como jugador. En 1999, conducidos por Omar Pérez, un plantel mayormente juvenil del decano, con chicos de categoría 78 y 79, había sorprendido llegando hasta los cuartos de final, con nombres como Carlos Parisey, Martín Dindart, Diego Elia y Roberto Palacio que alcanzarían toda una trayectoria años después. El nuevo DT para el 2000 desembarcó con nombres de peso y se conjugó un plantel con muchas variantes. De Villa del Parque arribó la mayor legión con Pablo Fuhr, Miguel Martiarena, Diego Reynoso, Marcelo Patriarca y Walter Senesi. Además se sumaron el arquero Fernando Chaparro, tras un año en Palermo, el veloz delantero Walter Bagnato, que venía de jugar en Independiente de San Cayetano, y el goleador Darío Miotti, al que Coria conocía bien tras su paso por Sportivo dos años antes.
Favoritos
Frente a esos nombres, uno de los méritos entre tantos del DT fue dejar satisfechos a todos cuando sólo entraban 11 a la cancha. El debut fue promisorio, goleando por 8-1 a Sportivo San Cayetano, con tantos de Parisey (3), Palacio (2), Bagnato, Fuhr y Miguel Cuvas. El mote de favorito Rivadavia lo compartía con Mataderos, subcampeón el año anterior, y especialmente junto a Del Valle, que tras su primera vuelta olímpica en 1999 había renovado su plantel para defender el cetro con incorporaciones notables como Mateo Martínez Kressi, Pablo Vazquez y Marcelo Yorno, quien llegado de Cipolletti cumpliría en este 2000 su último año como arquero profesional y se retiraría en el club que lo vio nacer.
Partidos clave
Por esos motivos, asomaba como clave el partido que sostuvieron en la cuarta fecha Rivadavia y Del Valle. No desentonaron y en un vendaval de goles, el azulgrana dirigido por Julio Starópoli le quitó el invicto y la cima del torneo al decano con un resonante 7-4 en la cancha de Mataderos como escenario, ya que por esos años se jugaban dobles y triples jornadas para abaratar costos. Sería el único partido que perdería Rivadavia ese año.
Aunque Mataderos terció liderando un par de fechas junto al “azulgrana”, en la recta final la pelea por el Torneo Apertura se tornó un mano entre Rivadavia y Del Valle. Los de la ribera dejaron escapar puntos con empates ante Newbery y Ministerio. Mientras que el decano sólo resignó una igualdad frente a Independiente de San Cayetano e hilvanó cinco triunfos en fila, incluyendo uno decisivo en la penúltima fecha frente a Mataderos por 3-2 con goles de Diego Reynoso, Bagnato y Parisey. Llegó con un punto de ventaja a la última fecha y cuando tuvo que jugar entre semana frente a Palermo, uno de los colistas, la sensación era que no se le podía escapar. Y sí fue: goleó 3-0 en el estadio Panamericano, con goles de Darío Miotti, Walter Bagnato y Martín Dindart. Fueron iniciales esa tarde Luis Lambretch, Gerardo Barayazarra, Martiarena y Senesi; Leonardo Corvalán, Reynoso, Dindart y Diego Elía; Bagnato, Parisey y Miotti. Luego ingresaron Maximiliano Corbalán, Juan Manuel Farías y Diego Birge.
En 12 partidos, marcó nada menos que 45 goles, con Carlos Parisey con 15 y Pablo Fuhr con 12 como principales artilleros. Demoledor.
Dos frentes
Para el Torneo Clausura, sin querer quitarle mérito al campeón, vale aclarar que el panorama competitivo cambió notablemente. Por cuestiones económicas, apenas jugaron 10 equipos, tras la baja de Jorge Newbery y se evitó un torneo largo con las revanchas para pasar a formar dos zonas de cinco equipos. Al mismo tiempo, Rivadavia comenzó a participar en el Torneo del Interior, incorporando nombres de otros equipos como Javier Fraile, Roberto Clérico, Silvio Peinado, José Fermín, Gustavo Vómero y Luis Del Negro. Si bien no los utilizó en el certamen local, diezmó a sus rivales.
Rivadavia ganó los cinco partidos para liderar la zona A. En semifinales derrotó a Del Valle y en la final se midió con un competitivo equipo del Deportivo La Dulce que contaba con Pablo Ducant, Héctor Galán, Fernando Abadie, Víctor Díaz, Gastón Aued y Martín Maimone. Pero los dirigidos por Coria fueron implacables y con goles de Walter Bagnato, Pablo Fuhr -2- y Darío Miotti, golearon por 4-1 en la final a partido único en el Panamericano. Así se llevó invicto el segundo torneo y con ello el título anual después de 12 años. El campeón formó esa tarde con Lambretch; Gastón Sosa, Barayazarra, Martiarena y De la Vega; Palacio, Roberto Racich, Reynoso, Fuhr, Adrián Estergaard y Bagnato. En el banco estaban Fernando Chaparro, Germán Gratia, Rodrigo De Francisco, Gabriel López París y Miotti. Completó así una campaña impecable en el Clausura con 7 triunfos en igual cantidad de presentaciones y con 19 goles a favor.
Dueño de la década
Para Rivadavia sería el primer título en una década brillante que incluyó el pentacampeonato entre 2007 y 2011. Fue campeón además en 2003 y 2005 y sólo en tres temporadas, en 2001, 2004 y 2006 no jugó una final…
Ese 2000 fue una bisagra, dejando atrás años de sequía y abriendo un camino glorioso para la institución. Esos 12 años sin títulos (11 temporadas en realidad, ya que el último había sido en 1988) es el período más largo para Rivadavia sin vueltas olímpicas en la Liga Necochea. Curiosamente desde aquellos cinco campeonatos en fila no ha vuelto a festejar, lo que agiganta aún lo conseguido por esa generación de jugadores. ///