Referentes del nivel superior
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Los docentes universitarios celebrarán su día, el 15 de mayo y contaron sus experiencias en el aula. Son formadores de futuros profesionales. Demuestran compromiso, responsabilidad, teniendo un rol fundamental para los alumnos.
Por María Cecilia Gotta – Redacción
Pensar en el nivel universitario, implica la elección de una carrera profesional, más exigencias, conocimientos, técnicas y saberes, donde el rol docente cumple una función muy importante. No sólo porque forman a futuros profesionales, sino porque son modelos y una referencia para sus alumnos.
Si bien, en los primeros años, los estudios universitarios resultan difíciles, y el salto del nivel secundario a esta nueva etapa es muy grande, vale la pena vivirla y disfrutarla. En este sentido, los docentes tienen un rol fundamental impartiendo los conocimientos con compromiso y responsabilidad, además de estimular a los jóvenes para que se inserten a esta vida educativa.
El 15 de mayo, se conmemora en nuestro país el Día del Docente Universitario y Ariel Gamboa, Paula Tristan y Valeria Gabrielo, brindaron testimonio de las experiencias en el aula, el trato con los alumnos, sus comienzos como docentes, los cambios que ha habido en el nivel y en los estudiantes con el paso del tiempo.
Ariel Gamboa, es profesor ayudante primero de Historia Moderna, en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Trabaja junto a la Doctora en Historia, Maria Luz González Mezquita y forma parte del grupo de investigación en Historia de Europa Moderna en la misma facultad de Humanidades.
Gamboa comenzó a estudiar en la Universidad de Mar del Plata en el año 1999 y nunca más se alejó, a pesar de la distancia que hay con nuestra ciudad.
“Me recibí de profesor de Historia en 2002 y mientras hacia la carrera empecé a trabajar como alumno adscripto a la cátedra de Historia General Universal Medieval y Moderna”, recordó.
Luego fue alumno ayudante de cátedra, ayudante de trabajos interino, hasta que concursó como ayudante de cátedra regular. Gamboa también obtuvo una beca para hacer un postgrado en España y realizó una Maestría en Historia Europea.
Con respecto a la docencia de nivel universitario opinó que “lo que más me atrae es que va cambiando con el paso del tiempo, al principio uno es un alumno avanzado, después en un poco más grande que los alumnos y hoy en día hay más diferencia de edad. La universidad es un desafío permanente hasta que te julibás”.
Hace 20 años atrás no había doctorados en Argentina y obligatoriamente había que irse fuera del país. Ariel expresó al respecto que “Europa es el lugar por excelencia y mis profesores los hacían en el extranjero. En cambio, ahora hay una gran cantidad de posibilidades, pero 20 años atrás no existían”.
Gamboa recordó a varios profesores universitarios que tuvo como Falcone, Barbero y Miguez.
“Mi carrera me brindó muchas herramientas que tienen que ver con lo intelectual, con la formación e importancia de la asistencia a jornadas y congresos”, afirmó.
Como docente de este nivel, está frente a los alumnos y observa que hay una gran diferencia entre los ingresantes de hace 20 años atrás y los de ahora.
“Es otra forma de pensar los estudios superiores, hay otros grados de responsabilidad”, dijo y explicó que “ahora los estudiantes tienen otros tiempos. Afortunadamente pueden hacer otro recorrido, recursan una materia, toman otros tiempos para hacer la carrera, aunque están quienes la hacen a tiempo”.
Antes no había otras opciones, se trabajaba o estudiaba. Ahora los jóvenes piensan en un futuro más inmediato y no a largo plazo. Muchos terminan el secundario y se toman un año o dos para pensar que quieren seguir, o bien trabajan o viajan al extranjero y cuando adquieren otra madurez, afrontan los desafíos de la vida académica.
Gamboa señaló que “yo estudie en otra época, durante el menemismo y de la crisis del 2001, la cual fue importante para la gran mayoría de la población argentina, por lo tanto, no había muchas facilidades y la prioridad era el estudio y el dinero estaba destinado a eso, para los libros y las fotocopias”.
Acompañamiento
Paula Tristán es Ingeniera en Sistemas, estudió en la Unidad de Enseñanza Universitaria Quequén, Unicen y desde hace 17 años es docente en la institución.
Desde su rol docente opinó que “poder ayudar a los chicos a insertarse es una tarea que me apasiona, me parece que es muy importante nuestro rol, sobre todo más en los últimos años donde la distancia entre el secundario y la universalidad es cada vez mas grande. Creo que es fundamental hablarles de igual a igual, porque el camino en los primeros años es difícil, algunos abandonan porque no pueden, porque que no les gusta la carrera, algunos no tienen claro lo que quieren ser, y otros no se imaginan que para llegar a obtener el titulo, el camino es largo”.
Paula reflexionó de la postura de los docentes frente a los alumnos y consideró que los decentes han ido evolucionando en este sentido. “Entendimos que nuestro rol es más que impartir una clase teórica sobre un tema especifico”, dijo y añadió que para ella es fundamental tener llegada a los chicos.
“Hacerlos sentir que uno esta cerca, que pueden contar conmigo para sacarse las dudas, y que nosotros somos personas como ellos que ya transitamos ese camino, que podemos ayudarlos, para mi es muy importante”, recalcó la docente.
Al hablar de las falencias en la formación secundaria, las cuales impactan de lleno en el nivel universitario, explicó que “en general tienen muchas falencias desde la formación en las materias duras como matemática, física, química y a muchos se le dificulta más al venir de secundarios con otra orientación”.
En Ingeniería quienes hacen el primer año con más facilidad son los alumnos de las escuelas técnicas, estando más familiarizados con las materias.
Tristán puntualizó que más allá de las falencias de un nivel a otro, es bueno ayudarlos para que no se frustren de entrada y sea lo menos traumático el pase.
La elección del secundario es muy importante, teniendo en cuenta la orientación que tiene, a fin de que luego la carrera que elijan los chicos este vinculada.
Paula Tristán siente un gran sentido de pertenencia a la Universidad de Quequén, ya que estudió en la sede y fue de las primeras tandas de estudiantes en el año 1996.
En 2001 surgió la posibilidad de que los alumnos ayudaran en el curso de ingreso en Quequén y en ese momento Paula no dudó en presentarse.
“Comencé como ayudante alumno, en 2003 me recibí y pasé a ser ayudante diplomado, luego me apareció la posibilidad de hacer un postgrado y en 2005 empecé una maestría y un doctorado. Sin lugar a dudas, fue un proceso de crecimiento”, detalló.
Desafíos
Con su formación académica en la Universidad Nacional de La Plata, Valeria Gabrielo se recibió de profesora de Lengua y Literatura Inglesa. En el año 2008 concursó para cubrir una ayudantía simple en la Unicen subsede Quequén, donde se brindaba la Licenciatura en Turismo y con el tiempo volvió a concursar otras veces.
Actualmente, Valeria da clases de inglés técnico en Ingeniería, y en el curso regular del mismo idioma perteneciente al Departamento de Lenguas de Tandil.
Como docente universitario uno de los requisitos es continuar capacitándose, y en el caso de Gabrielo, terminó la Licenciatura en Enseñanza del idioma y este año terminará la tesis de la Maestría.
Comenzar a dar clases en el nivel universitario fue un desafío para Gabrielo porque sólo había estado en el nivel secundario e institutos privados. “Era mi primera experiencia y fue súper gratificante”, indicó.
Acto seguido recordó a sus profesores, “los recuerdo a todos y tuvieron una impronta muy fuerte, porque yo estaba estudiando docencia y veía en ellos un rol muy fuerte, un modelo a seguir o no, pero los observaba mucho y me he llevado cosas maravillosas de ellos”, acotó.
Sin más, relató una anécdota con la profesora Mariela Bozzi, que estaba a cargo de la materia Dicción. “Era cuarto año, ya trabajábamos todas, a punto de recibirnos y nos dio una composición para corregir. Al entregar expresó ¿Quien se preguntó quien escribió esa composición, la edad de esa persona, si era mujer o varón? y no lo habíamos hecho. Ella nos recalcó “piensen que cada vez que van a corregir el trabajo de alguien, atrás hay una persona y es el día de hoy que lo tengo presente, me marcó”, puntualizó Gabrielo.
Con respecto al idioma inglés, dijo que en general hay una resistencia.
“Los chicos manifiestan que la experiencia del secundario no es la mejor, no quedan contentos, pero hay gente que ha estudiado en institutos y tienen otro contacto con la lengua, pero en general es bastante difícil hacerles entender la necesidad de manejar la lengua de manera instrumental, para la parte académica y profesional, pero lo terminan de comprender cuando se les plantea la necesidad”, manifestó.
La docente también brindó su opinión con respecto a la vida universitaria y la llegada de los alumnos en los primeros años.
“Por la materia y por el docente, la barrera existe, aunque ellos plantean un trato distante y después con el correr de la cursada se dan cuenta que no es necesaria tanta rigidez. La exigencia académica va por otro lado, pero se puede tener un buen trato, cálido y ameno y ser aún exigente”, comentó.
La transmisión de un saber es apenas una de las dimensiones pedagógicas que hacen a la formación universitaria, por lo que es necesario un planteo más abarcativo de la revisión de la tarea docente. Esto implica que quienes enseñan en un nivel universitario no solamente sean expertos en sus materias, sino que además cuenten con herramientas que permitan integrar a los alumnos, fomentar su autonomía y favorecer su formación crítica.///