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    Registros de hace 151 años

    3 de septiembre de 2022 | 21:18
    Registros de hace 151 años
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    La documentación registrada por el juez de Paz José Anasagasti en septiembre de 1879, da cuenta de algunos detalles de la vida cotidiana en el distrito, dos años antes de la fundación de la ciudad

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    Una serie de documentos del Juzgado de Paz de Necochea, anteriores a la fundación de la ciudad en 1881, relevan algunos hechos llamativos y casos curiosos relacionados con la administración de esta jurisdicción

    El juez José Anasagasti tomó posesión de su cargo en julio de 1879 y ese mismo mes comenzó a enviar comunicaciones oficiales a distintos funcionarios nacionales para solicitar distintos recursos para el partido, que en aquella época aún no contaba con localidad cabecera.

    En sus primeros meses de gestión solicitó desde una oficina de registro, hasta fondos que se encontraban depositados en la tesorería provincial

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    Hace un siglo y medio, en septiembre de 1879, cuando aún faltaban dos años para la fundación de la ciudad, Anasagasti mantuvo una activa gestión y quedan de ello varios documentos. 

    El 5 de ese septiembre, se solicitaba a los alcaldes de los cuarteles 1º, 2º, 3º, 4º, 5º y 6º del partido que hicieran saber a los pobladores del distrito que el plazo para obtener patentes de rodados y billares vencía el 30 de septiembre y los que no las tuvieran serían “castigados como defraudadores del fisco”.

    “Si considera necesaria la Policía de este Juzgado para hacer respetar su autoridad o practicar prisiones de criminales como igualmente de vagos, pueden solicitarla y se le enviarán los soldados que estarán a sus órdenes y regresarán después de terminadas las comisiones”, señalaba la nota.

    El 16 del mismo mes, se comunicaba al alcalde del cuartel 1º, Romualdo Pereyra que debía  “desembarcar en el Puerto del Quequén dos cajones de mercaderías de tienda con la marca MT, que conduce el pailebot Chubut”.

    “Me dirijo a usted para que embargue dichos cajones y los deposite  en persona de confianza procediendo a abrirlos y verificar si están conformes con el conocimiento que se le acompaña”, añadía la nota.

    “El portador de la presente, don José Galli, es el propietario de dicha mercadería, la que podrá depositar en la casa de negocio de don Natal Faro, cuyo encargado, don Pedro García, se ha prestado para hacerse cargo de ella y con él también podrá usted ponerse de acuerdo para que sean trasladadas a dicha casa dando cuenta de la operación que se le encomienda”.

    “Se le remite bajo sus órdenes el soldado Saturnino Real para que en caso necesario haga respetar la  orden de este juzgado y el que tendrá a bien despachar una vez terminada esta diligencia”, añadía  la nota.

    Ese mismo día, se alertaba alcalde del cuartel 4º, Ildefonso Pérez, que “se tiene conocimiento de que una mujer llamada María ejerce la profesión de la medicina empleando sortilegios de todo género para explotar la ignorancia de algunos individuos de ese cuartel, cual es de andar con un crucifijo expresando que de ella depende la vida o muerte de los enfermos”.

    “Absurdos y burlas de este género no pueden ser tolerados por la autoridad y por consecuencia ordeno a usted notifique a la mujer mencionada que no puede emplear esos medios y que en caso de infracción será multada, por la primera vez, y conducida presa por la segunda”.

    El primitivo puerto

    El 20 de septiembre, se enviaba al jefe de la Oficina de Estadísticas los datos estadísticos de las rentas municipales correspondientes a los años 1876, 1877 y 1878.

    El mismo día se informaba al jefe de Rentas Nacionales que no se pudo dar cumplimiento a la orden de control de guías en el pailebot Dos Hermanitas, que desembarcó en Quequén mercaderías para don E. Gagliardo, que viajaba en el mismo, por haberse efectuado la descarga sin intervención del juzgado.

    Por otra parte, en nota al ministro de Gobierno se manifestaba que con frecuencia el Juzgado recibía órdenes directas de la Dirección de Rentas Naciones con el objeto de que el juez de Paz inspeccionara la descarga de algunos buques que fondeaban en el río.

    Señalaba la nota que para dar cumplimiento a esas disposiciones, el juez tendría que abandonar su lugar específico de trabajo, ya que el punto de desembarque dista aproximadamente 15 leguas (82,5 kilómetros)  del Juzgado.

    En la nota enviada el 20 de septiembre de 1879, se consultaba al ministerio sobre el criterio a seguir para futuras similares tareas.

    Y explicaba que “el juez de Paz tiene que desempeñar funciones municipales; tiene que llegar las judiciales; tiene que ejercer las de Policía como comisario; tiene que dar cumplimiento a los diversos intereses de los ministerios, del jefe de Policía y de todos los Juzgados y Tribunales y si a ese cúmulo de atribuciones se agrega el de vista o inspector de Aduana, quedarían demorados las órdenes diversas que el Juzgado, no pudiendo efectuarse en consecuencia una buena administración”.

    Armas para la Policía

    El 30 de septiembre, el Juzgado elevaba una nota al ministro de Gobierno, Santiago Alcorta, solicitando el trazado de un plano del distrito. Se pedía que se ordenara la tarea al Departamento Topográfico.

    En el plano se indicaría  la propiedad o el arriendo de los vecinos y con este plano se tendría la evaluación para poder dividir al partido den un número de cuarteles proporcionando, ya que su extensión se calculaba en unas 400 leguas cuadradas.

    Además, indicaba que con las seis alcaldías que  revistaban en 1879 no podía realizarse una buena administración del distrito.

    También se solicitaba a Alcorta vestuario para diez soldados y diez carabinas Remington y munición correspondiente.

    Se decía que por carecer el partido de un pueblo cabecera y con el fin de tener en movimiento a la policía (cumpliendo órdenes emanadas del mismo ministerio), era aconsejable suprimir las armas de sistema antiguo a fulminante y remplazarlas, por ejemplo, por el Remington, cuyo manejo era más simple.///

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