Regreso a la tierra ancestral
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Héctor Dau viajó al Líbano para cumplir con una promesa que le había hecho a su padre, que vino a la Argentina hace casi 100 años y no regresó jamás

Todo comenzó con una búsqueda: un joven que partió del Líbano a principios del Siglo XX y recorrió ciudades de Europa, Brasil y Argentina en busca de su tío. Lo encontró finalmente en un pequeño pueblito cercano a Coronel Pringles.
Aquel joven llamado Elías Cazzai Daou no sólo encontró aquí su tío, también a la mujer de su vida, tuvo tres hijos y nunca más regresó a su país. Pero uno de sus hijos le prometió que un día viajaría al Líbano. Y este año lo hizo.
Héctor Dau (su apellido perdió la O cuando Elías se nacionalizó) se emociona al recordar los días que pasó en el país que vio nacer a su padre y ya está pensando en regresar a la milenaria tierra de los cedros.
Viaje de regreso
Héctor Dau nació en Coronel Pringles hace 67 años y vino a trabajar a Necochea en 1983, en el Banco de Pringles, que funcionaba en los locales ubicados en la planta baja del edificio Monviso.
Luego se radicó en Buenos Aires, para trabajar en la oficina de exploración de YPF, pero aquello no duró mucho tiempo.
Fue así que decidió radicarse en Necochea junto a su familia. Aquí ha trabajado en el Museo Histórico y también integra la comisión del Instituto Browniano.
Hace seis años comenzó a realizar las gestiones para obtener la ciudadanía libanesa, soñando con algún día viajar a la tierra de su padre, ya que le había prometido que visitaría el lugar donde nació y jugó.
“Mi padre vino a la Argentina en 1924. Vino como cocinero de un barco italiano”, dijo Héctor. Antes de llegar al país había recorrido ciudades de Europa y también algunas de Brasil en busca de un tío.
Finalmente, Elías Daou encontró a su tío en la estación El Pensamiento, una pequeña localidad hoy casi desaparecida del partido de Coronel Pringles.
Y se convirtió en “mercanchifle”, como su tío. Así fue como comenzó a recorrer la región y conoció a una joven de origen alemán que vivía en una de las colonias de Coronel Suárez.
Se casó con ella y tuvo tres hijos. Nunca volvió a Líbano. Pero Héctor le prometió que regresaría por él.
Este año, Héctor Dau finalmente logró la ciudadanía a partir de las gestiones realizadas ante la Embajada del Líbano y también fue invitado a realizar un viaje al país de sus ancestros.
En los últimos años Dau también se había vinculado con varias entidades libanesas, entre ellas el Centro Argentino de Investigación de Inmigración Libanesa (CAIIL) y la Unión Cultural Argentino Libanesa (UCAL).
“Yo escuchaba a mi papá hablar de su tierra y le prometí que iba a volver por él”, dijo Héctor. “Cuando fui a recibir la ciudadanía surgió la posibilidad de viajar y lo hice”.
Emocionante
La experiencia fue conmovedora. En ese viaje de 13 días, a partir de las gestiones realizadas por las instituciones libanesas locales, Héctor pudo recorrer lugares legendarios de Líbano, como la histórica Biblos, Beirut y, por supuesto, Fatri, el pueblo paterno.
Conoció familiares, recorrió las montañas cubiertas de cedros milenarios e incluso visitó el lugar donde su padre jugaba. De allí extrajo tierra para traerla de regreso a la Argentina y colocarla en la tumba de Elías.
Si bien regresó a la Argentina hace ya varias semanas, Dau todavía está asombrado de lo que le tocó vivir.
Cuando partió pensaba encontrar un país pobre, pero descubrió que Líbano se ha recuperado de la guerra que hace una década enfrentó en su territorio a Israel y Hezbollah y que Beirut vuelve a ser, como había sido hasta 1970, uno de los principales centros financieros del mundo.
Dau también tuvo oportunidad de recorrer lugares históricos como Biblos, donde aún se conservan templos romanos y fenicios.
“Los libaneses no se consideran árabes sino fenicios y cristianos”, dijo Héctor, que en el viaje tuvo la oportunidad de conocer a una tía y muchos primos.
Paradójicamente, luego de varios días en un hotel en Fatri descubrió que el dueño era primo suyo y que la joven que lo atendía en la recepción era su sobrina segunda.
Seguir vinculado
De vuelta a la Argentina, Dau ya piensa en regresar al Líbano. Muestra con orgullo muchos objetos que trajo de su viaje y documentación original de su padre.
También quiere que otras personas de origen libanés vivan su experiencia, por eso trabaja para lograr que Necochea cuente con una filial de UCAL. Para ello se ha reunido con el presidente de la entidad a nivel nacional, el doctor Antonio Marón Aón.
“Cumplí con la promesa que le había hecho a mi padre. Estoy muy agradecido a Dios”, dijo Héctor.///