Relajamiento y hartazgo
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Más allá que en Necochea estemos atravesando una vida casi normal, aún son numerosas las restricciones para que ello ocurra; y hay sectores que siguen siendo “víctimas” de la eterna cuarentena, que lleva más de seis meses.
Transcurrido este tiempo se nota una marcada distensión de una buena parte de la población en cuanto a las medidas preventivas, mientras que muchos eluden irresponsablemente el comportamiento personal que les corresponde, por caso haciendo reuniones familiares y grupales, que está comprobado son el caldo de cultivo pada la propagación del Covid-19.
Este relajamiento también se percibe en los controles. Salvo los fines de semana, no se ve a personal municipal o policial advirtiendo en la vía pública a quienes no usan tapabocas o no mantienen el distanciamiento social. Dos medidas que a esta altura de la situación todos deberíamos tener incorporadas.
Tampoco, más allá de lo anunciado en varias oportunidades, el Ejecutivo ha aplicado las multas con las que amenazó en más de una ocasión para obligar al cumplimiento del protocolo necesario.
En las conversaciones ocasionales surge que los controles en las rutas de acceso no son cien por ciento inflexibles como deberían ser. Y si bien no debería ser así, tras varias semanas es entendible el cansancio del escaso personal que lo lleva a cabo, que entre otras cuestiones debe lidiar con las malas reacciones y las típicas “avivadas made in Argentina” que les presentan los ocasionales transeúntes.
Al respecto, en la semana se conoció la decisión del intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, de levantar luego de las 22 de cada jornada los controles sanitarios de ingreso a esa localidad, fundamentando esa medida en que el 75% de los casos son asintomáticos; y que debe destinar el personal para reforzar los controles dentro de la ciudad, porque no le alcanza para todo.
Vale destacar que Olavarría es desde hace tiempo uno de los focos más complicados en cuanto a la propagación del coronavirus, superando hoy los 200 contagios activos y habiendo sufrido casi treinta muertes.
La medida, que puede considerarse arriesgada teniendo en cuenta dicho panorama, también fue analizada por las autoridades de Tandil, otro de los lugares comprometidos seriamente por el avance del virus, pero se decidió mantener los controles en los accesos, fundamentado en la afluencia de gente que tiene la ciudad, destino turístico de residentes de lugares acechados epidemiológicamente.
Consultados por Ecos Diarios, miembros del Ejecutivo afirmaron que “por ahora” no se ha analizado una decisión en el mismo sentido. Es de suponer que esta actitud se sustenta en el temor de que se repita aquí la explosión de casos en las ciudades de la región; y que se ponga en apuros al sistema de salud, atinadamente fortificado en los últimos meses.
Como telón de fondo es palpable que existe una fuerte mezcla de hartazgo y pesimismo en la ciudadanía, por solamente citar dos sensaciones, ante un confinamiento que se ha hecho extremadamente largo e improductivo a la hora de morigerar significativamente las trágicas consecuencias del coronavirus.
Transitado todo este camino, la cuestión sigue pasando por mantener y controlar que se cumplan las tres medidas sanitarias básicas (lavado de manos, uso del barbijo y distanciamiento social). En definitiva educar a la gente en una libertad responsable.///