Ordenanza incumplida
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La falta de controles hace que el servicio vaya de mal en peor
Subirse a un remís en Necochea por estos días puede ser una experiencia cómoda, de traslado rápido y confortable, o puede ser un viaje para padecer. Actualmente hay en el plantel de vehículos algunos que están en muy buen estado, dado que son modelos más nuevos, amplios, con pantallas táctiles, buen sonido, con asientos prolijos, aire acondicionado, calefacción, buena capacidad de baúl y en los que el motor casi ni se siente.
No obstante, pueden contarse con los dedos de una mano los automóviles que tienen estas características.
El servicio, ante la falta de control, es pobre. Los vehículos llegan con rapidez tanto de día como de noche, a excepción de los fines de semana a la hora de salida de los boliches donde difícilmente se encuentra uno disponible. Ni hablar en el verano. Los días de lluvia son otro tema, porque tampoco son suficientes y lograr que los operadores atiendan el teléfono es una odisea.
Hay automóviles que no solo están por fuera de los requisitos que contempla la nueva ordenanza aprobada en diciembre del año pasado por el Concejo Deliberante, sino que están en un pésimo estado. Hay autos cuyo motor se apaga mientras van marchando, están sucios, con mal olor, rotos los tapizados de las puertas, con pedazos de cable y tablero colgando, con tapizados en mal estado y otros que generan dudas de cómo hicieron para pasarlos por la VTV.
Cabe recordar que la ordenanza vigente estipula que los automóviles no podrán tener más de diez años de antigüedad para ser usados como remís. O sea que actualmente los que sean modelo 2009 están a punto de quedar fuera de servicio. También se demarca que no pueden tener poca capacidad de baúl, lo cual hace que estén prohibidos los Fiat Uno y los demás autos sin “cola”.
Ya a principio de año algunos remiseros habían querido pactar con los ediles una prórroga por vía de excepción para poder cambiar los vehículos (querían que hasta marzo de 2020 puedan seguir siendo utilizados los autos modelo 2008) pero la realidad es que el estado de los autos que prestan este servicio en su mayoría es deplorable y se requiere tener una reglamentación estricta que imponga ciertos límites.
Lo cierto es que de poco ha servido trabajar en una ordenanza que diga cómo deben ser estas cuestiones de confort ya que no hay actualmente un organismo de control que tenga los ojos puestos en hacer cumplir este instrumento.
Las inspecciones
La última inspección obligatoria de remises se hizo en el mes de agosto aunque en las mismas solo se exige cédula verde, VTV, seguro, tarjeta de GNC, matafuego cargado, licencia de conducir, credencial de chofer y libreta sanitaria.
Ninguno de estos requisitos tiene que ver con cumplir con el modelo de vehículo, para comprobar que esté dentro de la ordenanza, ni tampoco con las condiciones de higiene y con un buen estado en el interior del vehículo para garantizar cierto confort.
Cabe recordar que en diciembre del año pasado, por un decreto del intendente Facundo López, Julián Zugazúa, quien hasta ese entonces se desempeñaba como director de Transporte de la Municipalidad y había impulsado la ordenanza vigente, fue desplazado de su cargo y la dirección, hasta hoy, quedó a cargo de Maximiliano Bottiglieri.
Desde el momento de su aprobación, la ordenanza indica que los titulares de las licencias podrán agruparse y poner su propia agencia, lo cual evitaría que se continúe monopolizando el servicio. Eso no pasó. También se fijó un límite de 380 licencias de remises totales en la ciudad.