Renovarse o perder(se), una incógnita a definir
Al finalizar la década de 2010 algo cambió en la política de Occidente
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Todavía estamos observando los resultados del 13 de agosto, analizando, haciendo conjeturas sobre si la victoria en las primarias de Javier Milei es una ola o simplemente una marea, siempre considerándolo como algo extraordinario para la clase política que solía decir: "En la Argentina esto no puede pasar", pero pasó. Este fenómeno aún no tiene nombre; algunos lo llaman "alt-right", "nuevas derechas", "populismo" o "nacionalpopulismo".
Lo que está claro es que algo cambió en Occidente al finalizar la década de los 2010. El ascenso de liderazgos como el de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2016, Jair Bolsonaro en 2018, y los resultados electorales de partidos políticos que apelan a este colectivo (como Alternativa por Alemania, Frente Nacional en Francia y la Liga Anticorrupción en Colombia) son señales de un cambio de época.
¿Por qué crecen estos movimientos dentro de democracias tan diversas? El crecimiento de estos grupos en las democracias está estrechamente vinculado a las contradicciones que estas tienen con la realidad efectiva. Los sistemas políticos de Sudamérica en su mayoría son corporativos, hay sindicatos, hay movimientos sociales, hay patronales y hay organizaciones no gubernamentales que negocian sus agendas.
¿Un salto al vacío?
Durante décadas, convivimos con trabajadores precarizados, inseguridad, canalización de demandas de minorías y un status quo que no permitió el ingreso de nuevas demandas. ¿Qué cambió para que muchos dijeran que esto es un “salto al vacío”? La verdadera racionalidad, estos grupos que tienden a conformar una identidad política están señalando las contradicciones de un sistema que ha excluido demandas mayoritarias, y lo que explotó es que hay líderes dispuestos a nombrar esa mayoría.
Fenómeno de escala global
¿Hacia dónde nos dirigimos? Aunque Milei no ganase las elecciones generales o incluso un posible balotaje, la realidad es innegable: estamos ante una modificación en lo que la sociedad considera que debe representarlos. Este fenómeno pareciera no limitarse a una generación, una clase o una ideología en particular; no es sólo un outsider, es una mayoría que estaba “out” de la agenda política, social y económica. No hay que sacar grandes cuentas para ver esta señal, casi siete de cada diez argentinos que votaron eligieron ofertas opositoras a Unión por la Patria y ni siquiera se repitió un escenario de polarización, estamos atendiendo a cómo se modifica la política.
El tiempo descubrirá la verdad si estamos cerca o lejos de lo que pasa. Quien pronostica quién ganará mañana miente, pero una cosa es segura, estamos ante un fenómeno político de escala global que está relacionado a la representación que vienen ejerciendo las democracias formales, “la casta” en Argentina y quienes representan sus intereses deberán elegir entre ampliarse y renovarse, o cerrarse y perder.///
Por Joaquín Nabais- Licenciado y profesor en Comunicación Social
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