Reparan juguetes y luego los donan
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José Luis González y Norman Rubén Caligiuri realizan el trabajo con mucho compromiso y amor .El proyecto se denomina “Clínica de juguetes Gepetto”
El proyecto solidario se denomina “Clínica de juguetes Gepetto”, el cual comenzó hace unos meses, donde los amigos José Luis González y Norman Rubén Caligiuri reparan juguetes usados, dándoles vida nuevamente para que lo pueda disfrutar otro niño. Este trabajo lo realizan con mucho compromiso, responsabilidad, conciencia y amor.
Al momento de entrar en la “clínica”, todo está muy bien sectorizado y prolijo. Si bien es la casa de José Luis, los distintos ambientes cumplen una función. A simple vista se pueden observar juguetes en la mesa, los cuales están en proceso de arreglo y otros ya están siendo embolsados para luego ser entregados.
Estos amigos se conocen desde el año 1983. José Luis era docente de la Escuela Técnica Nº 2 y Norman, apodado “Pipo”, era distribuidor de alimentos. Ahora con más tiempo libre, dado que ambos ya cumplieron con sus responsabilidades laborales, dedican varias horas a la “clínica”.
“Pipo” afirmó que “estoy muy contento porque siento que puedo ayudar, hacer algo por alguien”. Asimismo, José Luis indicó que “lo hacemos porque nos gusta, sabemos que llega y queremos que la gente que nos dona los juguetes sepa que fue entregado en perfectas condiciones”.
Ambos se muestran agradecidos con la colaboración que reciben no sólo de los juguetes que les son donados, sino de los insumos como bolsas, desinfectante en aerosol, alcohol, etc.
Tras 36 años en la docencia, José Luis detalló que “pasaron casi 8.000 alumnos y por Facebook se armó una cadena y a medida que se enteran, nos donan juguetes”.
Lo mismo, le sucede a “Pipo”, que integra el Coral del Mar, y sus amigos coreutas le dieron no sólo juguetes, sino ropa y ropa. Por cierto a la Escuela Nº 40 le entregaron ayer varios pares de calzado para niños.
Proceso
Los juguetes llegan en bolsas y ellos se encargan de clasificarlos, es decir, los separan si es un juguete electrónico, con ruedas, si son para la arena, muñecas, etc y luego pasan por la etapa de prelavado.
Detallaron que casi el 100% se lavan, desde un peluche hasta un pequeño juguete para sorpresitas, salvo aquellos que son muy delicados.
A continuación, pasan por lavado, enjuague y secado. Se desinfectan con aerosol y un paño y luego se los embolsa.
“Los juguetes no pueden ser entregados sin que pasen estos pasos previos”, recalcó José Luis, inclusive detalló que “si es necesario, se suelda plástico y limpian ejes, entre otras tareas”.
Una vez en las bosas, se los clasifica en cajas. En un sector de la “clínica” , hay muchas cajas apiladas y se puede leer, dinosaurios, autos, grúas, juguetes lúdicos, didácticos, rompecabezas, personajes conocidos, muñecas, ponys, detallándose las edades de sus destinatarios.
Los juguetes tienen su historia y la gente que los dona también tiene un sentimiento por algún juguete en especial. Inclusive se han encontrado con juguetes de hace 30 o 40 años atrás, de manera que fueron conservados con mucho cariño y para este proyecto decidieron entregarlos.
En este sentido, “Pipo” se mostró sorprendido con motos, autos, una pala mecánica y hasta una moto que es un Transformers.
José Luis buscó uno en especial, siendo una máquina vial, específicamente una grúa, la cual es de los años ‘80 /‘90, donde se puede apreciar la fusión entre el plástico y el metal en los juguetes, marcando una época.
“Era de un ex compañero de promoción, que se casó, tuvo un hijo y jugaron con este juguete desde el año 1959, luego el nieto, y lo mandó junto a otros juguetes. Yo lo desarmé por completo, siendo muy cuidadoso con cada parte. Para desmontarlo, hice una secuencia de fotos, de cada tornillo, teniendo en cuenta el orden, además de todas la piezas”.
La tecnología, el uso de internet, cámaras de fotos y redes sociales, colaboran y a ellos les son muy útiles, porque pueden consultar cuando no conocen determinado juguete, forjan lazos e investigan datos.
Aunque sean ellos dos quienes están trabajando en la “clínica” físicamente, hay otras personas que les colaboran desde afuera, al momento de hacer tareas de costura y arreglos para las muñecas.
“Pipo” y José Luis son conscientes de que hoy por ho, muchos chicos necesitan alimento y ropa, pero los juguetes también son primordiales y cumplen un rol muy importante en la niñez y están seguros de que muchos padres no pueden comprar juguetes para sus hijos. Por eso realizan esta tarea.
Con este proyecto han recibido juguetes muy bonitos y de grandes dimensiones, los cuales los entregan para que las escuelas realicen alguna rifa y con lo recaudado la institución educativa pueda cubrir alguna necesidad.
Proyectos con escuelas
En el marco del proyecto “Clínica de juguetes Gepetto”, se reciben juguetes bélicos, pero como ellos no los entregan y tampoco los querían tirar, propusieron a una profesora de la Escuela Media Nº 8, si con sus alumnos se animaban a recrear una ciudad, un robot, un mural u otra idea con todos estas unidades, siendo satisfactoria la respuesta y se animaron al desafío.
Hasta el momento llevan entregados cerca de 300 juguetes, entre el Centro de Educación Complementario Nº 801, el Jardín de Infantes Pichi Huinca, el Jardín Nº 901”Islas Malvinas” de Ramón Santamarina, la Escuela Nº 40 y el sector de Pediatría del Hospital Municipal “Dr. Emilio Ferreyra”.