Reprogramar la mente para transformar la vida
La PNL ayuda a soltar frases que limitan y sanar vínculos
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La acompañante terapéutica Marina Montero invitada al segmento de Bienestar en “Desde temprano” por Ecos Radio, explicó cómo la Programación Neurolingüística puede ayudarnos a gestionar emociones, derribar creencias limitantes y resignificar experiencias cotidianas.
Acompañante terapéutica y diplomada en Programación Neurolingüística (PNL), Montero encontró en esta herramienta una vía eficaz para abordar problemáticas emocionales, modificar patrones aprendidos desde la infancia y lograr una vida más plena.
“La programación neurolingüística es un modelo de autoconocimiento y desarrollo personal positivo. Sirve tanto como complemento terapéutico en casos clínicos, como también para personas que simplemente buscan romper con estructuras que los limitan”, explicó.
La acompañante terapéutica recibe pacientes derivados por psicólogos o psiquiatras, pero también personas que llegan por cuenta propia, interesadas en comprenderse mejor. “Cuando no hay una patología de base, como una fobia o ansiedad generalizada, se puede trabajar exclusivamente desde la PNL. Es un trabajo profundo, que no solo se enfoca en el individuo sino también en los vínculos que construye”.
Frases que condicionan
Una de las claves del enfoque que propone Marina es la identificación de los “aforismos populares”: frases que escuchamos desde pequeños y que muchas veces pasan a formar parte de nuestra identidad sin ser cuestionadas.
“Frases como ‘siempre soy yo la que está’ o ‘nunca me llama’ generan ansiedad, nos hacen mal y están instaladas como verdades”, señaló. En ese sentido, la PNL invita a revisar esas afirmaciones automáticas, a observar qué hay detrás de ellas y a cambiarlas por otras más funcionales.
La técnica se basa, entre otras herramientas, en los llamados “metamodelos”: preguntas específicas que el terapeuta realiza para que la persona pueda profundizar en sus propios discursos y resignificarlos. “Si alguien dice ‘todo me salió mal’, trabajamos sobre eso: ¿realmente todo salió mal? ¿O hubo algo positivo en el día? Es importante detenerse y observar”.
La PNL parte de una premisa clara: el mapa no es el territorio. Es decir, cada persona construye una visión subjetiva de la realidad en base a su historia, sus experiencias y sus creencias. “Mi realidad no es la misma que la tuya. Por eso es fundamental entender que podemos reprogramar nuestro mapa mental”, destacó Marina.
La práctica también trabaja con “anclajes”, es decir, imágenes, olores, sonidos o sensaciones que quedan grabadas en nuestra memoria y pueden activarse en distintas situaciones. “El olor a tuco que te recuerda a tu mamá, o la sensación de sudor frío en un ataque de ansiedad, son ejemplos de anclajes. Al reconocerlos, podemos entender qué nos pasa y desde dónde “indicó la entrevistada
“Yo ya soy así”, “a esta altura no voy a cambiar”, son frases que Marina escucha a menudo. Sin embargo, insiste en que nunca es tarde para transformarse. “Siempre estamos a tiempo. A veces creemos que somos de determinada manera, pero eso no nos define para siempre. Podemos trabajar, reprogramarnos y elegir otra forma de vivir”.
Junto a la profesora de yoga y reikista Valeria De Francesco, Marina dictará en agosto un taller de gestión emocional que unirá técnicas de meditación, atención plena y programación neurolingüística. Será los viernes 22 y 29 de agosto, de 14:30 a 16:30.
Quienes deseen inscribirse o conocer más sobre su trabajo pueden contactarla al teléfono 2262 22-1814 o seguirla en Instagram como @deterapiaconamor.
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