Restauran parte de la exposición de la Estación hidrobiológica
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2023/01/tapa-estacion.jpg)
Con modernas técnicas de pintura renovaron muestra de peces
“Ahora parecen peces vivos”. La definición hace referencia a la restauración realizada durante un año a los calcos de la fauna marina de la Estación Hidrobiológica de Quequén.
La institución cuya sede funciona en la avenida Almirante Brown, frente al Monumentos a los Caídos en Malvinas, ha realizado cambios importantes en sus muestras.
La Estación permanecerá abierta este verano de lunes a viernes, de 16 a 20. Cuenta con cuatro salas principales: aves, peces, invertebrados y mamíferos marinos. Actualmente se puede ver la muestra “Orcas en Quequén”.
Más cerca de la realidad
La muestra también contará con renovadas visitas guiadas, ya que ha modificado los guiones de las muestras de acuerdo con las últimas investigaciones científicas.
En ese sentido, lo primero que notarán los visitantes será que hace tiempo no recorrer el histórico edificio será que la muestra de peces es más vívida que nunca.
“Durante el último año se hizo una restauración de las piezas de los peces, que han tomado otra relevancia”, dijo el técnico del Conicet José Luis Nogueira, a cargo de las visitas guiadas de la Estación desde hace años.
Indicó que hasta el momento la apariencia de los peces era la de ejemplares muertos, pero que a partir de fotografías y videos de la fauna submarina tomados en los últimos años, se ha logrado darles vida.
Esto fue posible, dijo Nogueira, a partir de la incorporación de una técnica Pilar Rezzano, que es artista plástica.
Ejemplares con historia
Quienes hayan visitado alguna vez la estación saben que hay algunos ejemplares realmente llamativos: como una raya gigante y un pez luna.
Ambos calcos tienen historias particulares que con la restauración han quedado en evidencia.
Respecto a la raya, explicó Nogueira, “hay algo interesante que son unas arrugas en las aletas”.
Señaló que esas arrugas no son propias de la especie sino a las condiciones posteriores a su muerte, en el año 1937.
Nogueira explicó que quien lo pescó fue un comerciante llamado Fortunato Juliano y que el hombre, fiel a su espíritu emprendedor, trató de sacarle algún rédito al insólito ejemplar.
Por ello, le cobraba algunas monedas a los curiosos para tomarse fotografías con el ejemplar.
Luego, donó el ejemplar al Museo Argentino de Ciencias Naturales «Bernardino Rivadavia» y allí el afamado escultor J. Fonseca hizo el molde con el que se crearon los dos calcos que se encuentran en Capital Federal y en Quequén.
Según explicó Nogueira, las arrugas de las aletas habrían sido provocadas por las ataduras que hizo Juliano para colgar al ejemplar.
El mismo escultor también realizó el calco del pez luna que también se puede ver en la Estación.
Nuevos guiones
La Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén (EHPQ) lleva ya más de 90 años de existencia, contribuyendo al conocimiento científico de las ciencias del mar en el Océano Atlántico sudoccidental.
Sus objetivos son la investigación científica en las ciencias del mar y la difusión de las ciencias naturales a través del Museo Regional.
Sus instalaciones, son en sí mismas un monumento histórico a todos aquellos que con su abnegado esfuerzo hicieron posible que esta antigua casona de madera proveniente de los Países Bajos en 1902.
Pero las muestras que conserva la estación evolucionan constantemente gracias a las investigaciones que se realizan en la institución.
Esto ha permitido modificar todos los guiones de las visitas guiadas con la última información científica sobre cada ejemplar.
Por eso, señaló Nogueira, “la muestra de hace 10 años no tiene nada que ver con la de ahora”, a pesar de que ejemplares que puedan ver los visitantes son los mismos.
Esto es posible a partir de la investigación constante desarrollada en la institución, que por estos días cuenta con la presencia de un becario que realiza un trabajo sobre tiburones, además de las habituales tareas de científicos del Conicet.///