Restos fósiles que parecen, pero no son
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En nuestra zona se registran muchos hallazgos óseos y hay quienes piensan que son de dinosaurios, pero en este sector, si bien existieron esos animales, no hay registros debido a una circunstancia geológica posterior a su extinción
Hace alrededor de 65 millones de años se extinguieron los dinosaurios en todo el universo. Estos animales existieron también en nuestra zona, en todo lo que se conoce como llanura pampeana, pero la circunstancia geológica que se produjo luego de que se extinguieran los dinosaurios, hicieron que no quedaran restos fósiles en toda esta zona. No quiere decir que no hubo dinosaurios, sino que no hay restos, en virtud de que toda esta parte del continente fueron barridos por una gran ingresión marina que hubo entre el Río de La Plata y casi el Amazonas, que se llamó “mar paranaense” y que luego, al ascender nuevamente los continentes, y volver el agua a los océanos, arrastró sedimentos en los que se encontraban los restos fósiles, por lo tanto en esta zona no se encuentran restos de dinosaurios, que si hay en otras zonas que no estuvieron inundadas, como pueden ser el Norte o la Patagonia, esta última en especial.
Hallazgos de otra fauna
De todos modos, en Necochea sí se han encontrado muchos restos fósiles, que tal vez algunos por desconocimiento, pretendan emparentar con los dinosaurios, pero en realidad por aquí no hay registros de ese tipo de restos. Lo que si hay son registros de otro tipo de fauna que existió en el pasado, que se denomina mega fauna, o fauna de gran tamaño y que fueron mamíferos, a diferencia de los dinosaurios, que fueron reptiles.
Quien está a cargo de los museos locales, el antropólogo Mariano Colombo, señaló que, “este tipo de estudios los hacen los paleontólogos, pero no hay aquí en Necochea. En mi caso tuve que leer mucho e interiorizarme sobre esta materia para conformar el museo de ciencias naturales, a pesar de que no es mi especialidad”.
Sostuvo Mariano Colombo que “con la extinción de los dinosaurios, hace 65 millones de años, en el planeta queda un gran espacio libre para nuevas especies, que son estos mamíferos, que ya habían comenzado a habitar la zona de manera conjunta con los dinosaurios, en forma de animales pequeños, del tamaño de un perro aproximadamente, que fueron los primeros en tener sus crías dentro de sus panzas y alimentarse de leche materna, a diferencia de los reptiles, que nacían de los huevos, y por eso su derivado con las aves”.
Expansión y reproducción de los mamíferos
A partir de la extinción masiva de los dinosaurios, quedo mucho espacio natural para que se pudieran expandir y reproducir estos mamíferos. “A partir de ahí esta fauna se fue desarrollando en todas sus posibilidades, cambiando su forma, hasta llegar a toda la gama de mamíferos que conocemos hoy”, aseveró.
Hasta hace poco, hablando de tiempos históricos, se podría decir hasta hace unos 7.000 años atrás, existió una fauna grande en nuestra zona, por lo que es muy natural que hoy puedan aparecer restos fósiles de esa mega fauna, en la zona de la playa, en la ribera del río o en los campos.
En tal sentido Mariano Colombo sostuvo que “si buscamos descendientes de esa mega fauna, podemos hablar de elefantes, rinocerontes, jirafas, que están reducidos a un sector pequeño de Africa y Asia”.
Hoy en día se pueden encontrar restos de gliptodontes, perezosos y ahí a veces surge la confusión y muchos piensan que son restos de dinosaurios, cuando en realidad son de animales mucho más emparentados con nuestra actual fauna, pero que eran de mayor tamaño y tienen antepasados en común con los actuales.
El gliptodonte, por ejemplo, podía llegar a medir unos cuatro metros de largo y 1,80 metros de alto, y tenía la forma de un peludo o una mulita gigante. También los perezosos grandes, que tienen rasgos comunes con los actuales, que eran animales que se paraban en dos patas y en esa posición podían medir cinco metros o más, y eran todos herbívoros.
Llegada de depredadores
También existieron en esta zona “animales autóctonos de Norteamérica, explicó Colombo y agregó que “cuando hace dos millones de años las dos Américas se juntaron, por la unión del istmo de Panamá se formó y esa unión provocó que animales del norte pasaran hacia el sur y viceversa. Entonces a partir de ahí ingresaron a esta zona carnívoros depredadores, que acá no había, como por ejemplo la especie más conocida que vino es el tigre dientes de sable, muy corpulento. Esta fauna se termina de extinguir hace unos 7.000 años y los primeros humanos que llegaron a América, entraron hace unos 14.000 años, por lo tanto tuvieron alrededor de 7.000 años de convivencia entre personas viviendo con esos animales en un mismo ámbito”.
Agregó también que “sabemos, desde la arqueología, que los aprovecharon, no sabemos si los encontraron muertos o los cazaron. Entre las hipótesis sobre la extinción de estos animales, está el factor humano, que aparece como un depredador más o que al menos empieza a competir con esos animales, sin embargo no se sabe a ciencia cierta cuáles son las causas de extinción de todas estas especies, que eran muchas y también se especula que con que la mezcla de nuevas especies, se generaron nuevas enfermedades, podría haber sido también otra de las causales”.
También hizo referencia el antropólogo que “hasta hace 12.000 años existió un clima más frío al de hoy, de alrededor de 6 grados menos, y era más seco. Eso hacía que la humedad ambiente disminuyera y el agua, al hacer más frío, se concentró en glaciares, es decir que se concentró en forma de hielo, no de agua y entonces el mar se retrajo. En esta zona, el mar llegó a estar casi cien kilómetros más lejos. Es por eso que muchos restos de estos animales, hoy están en el mar, por eso es común ir a una pescadería y encontrar en exposición restos fósiles de esta mega fauna, porque los extraen con la red, de donde antes era tierra”.
No destruir, informar ante algún hallazgo
Mariano Colombo aclaró que “muchas veces, al encontrar este tipo de restos, lo que se hace es destruir la historia, porque si se encuentra un pedacito de un animal que medía cinco metros de alto, por ejemplo si se llevan un fémur, si luego viene alguien a investigarlo, pierde información. Muchas veces la gente en su afán de llevarnos al museo algo que puede ser interesante, lleva algo que está roto y después no se sabe de dónde se extrajo ese resto, entonces es más la destrucción que se genera que la información que se puede recabar o lo que se puede investigar”.
Explicó que “es por eso que siempre en estos casos, lo que se aconseja que ante algún hallazgo de esta naturaleza, se de aviso a los especialistas, que en este caso son los paleontólogos, que acá en Necochea no hay pero pueden venir de otros lados, pero que tienen el permiso legal de la Provincia y la Nación para trabajar en esos sitios”.
La ley Nacional Nº 9080 establece que los fósiles son parte de nuestra riqueza, y Patrimonio Natural de la Humanidad. Nos pertenecen a todos pero nadie puede poseerlos como bien personal, ni lucrar con ellos.
Estamos hablando de una era diferente, pero que en realidad no es tan lejana, porque ya estaban los humanos, y con animales, que si bien ya no hay especies de ese tipo, si hoy hay algunos descendientes de aquellas, que nos hace pensar en un escenario diferente, que se perdió naturalmente, pero que existió en este mismo lugar donde vivimos.