Retraso y desigualdad por las clases virtuales
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/06/clases-virtuales.jpg)
Los padres creen necesaria la presencialidad y que la escuela sea considerada una aliada como lugar de detección, seguimiento y contención
El regreso a la virtualidad en el ámbito educativo no es lo mismo que el año pasado y el entusiasmo y las ganas, ya que perdieron. Si bien se habló que serán dos semanas solamente, los chicos están cansados y los padres consideran que esta modalidad profundiza más desigualdad y retrasa en cuando a los contenidos y la calidad en que se abordan los temas. Además creen necesaria la presencialidad y que la escuela sea considerada una aliada como lugar de detección de casos, seguimiento y contención.
Marina Porto tiene dos hijos, uno en 4º grado de primaria y otro en 1º año de secundaria, y contó que se mostraron negados al regreso de la virtualidad. “Ellos no quieren volver a esta modalidad, ellos iban contentos a la escuela con los protocolos”, dijo y añadió que “aunque las maestras hacen todo el esfuerzo, el más chico no quiere nada, ni hacer las tareas, ni clases por zoom, ya sabe que es aburrido, que no puede hablar, que no lo escuchan”.
Al momento de señalar los contagios que se dan en las escuelas, Porto indicó que son mínimos, “es bajo el porcentaje de chicos que no han vuelto a la escuela y muy alto el porcentaje de chicos que se deprimen, que no hacen las tareas”.
Asimismo puntualizó “a esta crítica situación sanitaria llegamos con las escuelas cerradas asique tendrían que inventar otra cosa. Las escuelas cerradas no dieron un buen resultado y a la vista está que hay 76 mil muertos, es triste que volvamos a hacer todo igual”.
En tanto, Fernanda D’Archivio señaló “mis chicos prefieren ir a la escuela, saben cumplir los protocolos y el zomm fue una novedad al principio pero ahora ya los agobia”.
Al momento de hablar de la accesibilidad, dijo que se complica ya que tiene tres hijos y no un dispositivo para cada uno, por lo que se van turnando y piden celulares a la familia para poder conectarse.
“No estoy de acuerdo con el cierre total de la escuela, hay que graduar la presencialidad
por el bien de los chicos, ya que por más voluntad que tengan los docentes y los padres, de esta forma no se llega a ver todos los contenidos. Espero que la virtualidad no siga por mucho tiempo”, señaló.
Los chicos necesitan estar con sus pares, intercambiar con ellos, aprender con sus maestros, estar en su ámbito, coincidieron los padres consultados.
Conectividad
La conectividad se vuelve un problema cuando no hay acceso o no es fluida, ya que esto interrumpe, dificulta y atrasa el aprendizaje virtual. En este aspecto, Virginia Wesr consideró que es muy injusto porque no todos tienen acceso a la virtualidad.
“Hay una gran diferencia, a mi criterio es muy diferente entre los niveles inicial, primaria y secundaria. En este último nivel los chicos se adaptan y se pueden desenvolver solos, pero al mismo tiempo, hay chicos que no tienen acceso o no tienen el compromiso de seguir estudiando”, detalló.
Asimismo, dijo que en el caso de sus hijas que concurren a una escuela técnica y la virtualidad no ayuda a los talleres y la parte práctica.
En tanto, para el nivel inicial y primaria es más dificultosa la virtualidad porque si o si dependen de un adulto que los ayude. Esto para muchos padres termina siendo un doble trabajo, además de tener que cumplir con sus horarios y compromisos laborales.
En general los padres coinciden en que la virtualidad sirve para un lapso corto de tiempo para tratar algún tema puntual, una actividad determinada pero no para sostener la educación de esta forma a lo largo de más de un año y medio.
Por su parte, Yanina Chiarle, tiene tres hijos y la virtualidad no le fue nada fácil el año pasado y estas dos semanas tampoco. “Trabajar solo o con mamá no es lo mismo que con sus pares o con la maestra, es muy triste, como madre me siento frustrada y ellos como alumnos abandonados de alguna manera. Es muy triste el momento que está viviendo la educación argentina, la cual ha quedado en el último plano”, señaló.
Al mismo tiempo consideró “las escuelas también deben seguir abiertas con protocolos al igual que los demás rubros. Yo tengo hijos de 9 y 6 años y no entienden por qué no pueden ir a la escuela cuando respetaron los protocolos, se cuidaron e hicieron todo bien. En mi caso tengo los medios para que ellos se puedan vincular virtualmente, pero esto no significa que aprendan, el algo muy diferente”.
La presencialidad en las escuelas especiales
A partir de una resolución provincial de la Direccion de Educación y Cultura a partir de este lunes establece que la educación especial por excepción poder concurrir a las clases presenciales en fase 2.
La excepción para los estudiantes con discapacidad permite que aquellos que estaban desvinculados, sin conectividad o su nivel de vinculación estaba en proceso, puedan concurrir a las escuelas, donde trabajan dotaciones mínimas de docentes y puedan intercambiar materiales y al mismo tiempo los docentes pueden hacer correcciones de los trabajos.
Actualmente las escuelas que tienen presencialidad son: las escuelas especiales Nº 501, 502 y 503 y los dos centros de atención temprana. Esta presencialidad se da en el marco del protocolo y medidas sanitarias y cada familia decide enviar o no a su hijo al establecimiento educativo.
La matrícula de las escuelas especiales rondan los 200 alumnos, de los cuales 30 están dispensados por problemas de salud, con quienes se mantiene el vínculo a través de la virtualidad.
Quienes optaron por la modalidad presencial es menos de la mitad de los alumnos y continúan con el sistema de burbuja en grupos muy pequeños a cargo de docentes, quienes abordan las materias lengua, matemática, ciencias, educación física, artística, además de formación laboral a partir de los 14 años.
En este marco, el personal directivo, docentes, técnicos y auxiliares están abocados a sus tareas y ahora se podrá mantener el vínculo con aquellos que no tenían conectividad, sobre todo para los sordos e hipoacúsicos.