River tuvo un pálido estreno en la Superliga
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Pasaron 90 minutos, pero River no arrancó en la Superliga. Se quedó trabado en un campo que parecía haber sido trajinado por una tropilla de caballos de tan irregular que está. No es novedad el deteriorado piso de Huracán. La sorpresa será el día que se presente en buenas condiciones, a tono con una Superliga que pretende vender su producto a los más diversos mercados. Este 0-0 debe esconderlo, no le servirá ni para ganar un cliente más.
River no pudo jugar el partido que quiso y le costó adaptarse al que imponía un campo desparejo, con sectores pelados y otros en los que la pelota se frenaba por la arena que camuflada con algo de césped.
Cuando River se ilusionaba con su fútbol, Pratto le metió una asistencia entre los centrales a Scocco, cuya definición un tanto displicente permitió la tapada de Díaz. El arquero volvería a mostrarse muy seguro después con un remate de media distancia de Scocco.
Huracán se las arreglaba con muy poco. Achicaba en su campo y buscaba alguna jugada episódica en el contrario. Como una pelota que cayó de las nubes y que Pinola tardó en controlar y le dio tiempo que para que lo apurara Gamba, que le cometió foul antes de que definiera al gol Mendoza. Los hinchas de Huracán se enfurecieron con la sanción de Loustau. El partido no daba para nada positivo, solo aburrimiento y quejas.
River se deshilachaba cada vez más y Gallardo buscó un reactivo con los ingresos de Quintero y Enzo Pérez. Salió Pity Martínez, a quien los hinchas locales no solo recuerdan con cariño por lo que hizo con la camiseta del Globo, sino que también le agradecían lo flojo que estuvo anoche con la de River.
En los últimos 20 minutos, Gallardo incluyó un tercer delantero (Mora) por un volante (Palacios). Todo siguió igual de ordinario. Hasta Marcos Díaz, con un rendimiento impecable, se resbaló en una salida que por poco no le cuesta un disgusto grande. Pero el último susto fue para Armani, en un remate que le picó antes y dio en un palo. Todo muy imperfecto. Un campo arado es para sembrar, no germina fútbol.