“Robaron cinco veces en el negocio desde octubre y en marzo se cierra”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/02/071-PERROTTA-scaled-e1580828417813.jpg)
Aseguró una trabajadora de la heladería de avenida 75 al 3300. “El dueño está agobiado por la inseguridad”
“Abrimos en octubre del año pasado y ya nos robaron cinco veces, por lo que es demasiado y no podemos exponernos más. Por lo tanto, en marzo se cierra el negocio porque cómo hacemos para estar en este lugar durante el invierno, sería terrible”, expresó a los periodistas de Ecos Diarios, Camila Ortega.
El propietario de la heladería “Il Gelatto” decidió no continuar con su negocio en pocos días más, agobiado por repetidos episodios de robo a mano armada en el corto lapso de cuatro meses.
“La primera semana que se puso en marcha la heladería, un individuo para intimidar se paró frente a la puerta y mostraba a cada momento un cuchillo que llevaba a la altura de la cintura, con eso empezamos con los episodios de inseguridad”, manifestó una de las empleadas del lugar.
“En ese momento, de corajuda nomás, tomé el teléfono y llamé al servicio de emergencias 911, pero no se puede trabajar con ese tipo de situaciones”, acotó.
“Otro día a las 15, a mi compañero lo llevaron para el sector del fondo del negocio, lo golpearon bastante y le sustrajeron el teléfono celular que estaba en el mostrador y dinero de la caja registradora”, puntualizó Ortega.
Sin tregua
Después un “supuesto cliente” atacó a Camila Ortega en momentos en que atendía al público en la heladería situada en avenida 75 al 3300, entre calle 72 y la avenida 74, frente a la Plaza Scout.
“Con rapidez me despojó de la billetera que tenía a mano porque recién había abierto el negocio y me estaba acomodando en ese momento para empezar con el trabajo. Además, revisó la caja registradora pero no encontró dinero porque hacía minutos que había comenzado a atender”, reconoció la joven.
Los episodios delictivos se sucedieron en los últimos meses sin darles tregua a los empleados y el propietario del comercio. En el último asalto, Braian Romero, tenía la puerta cerrada del local, pero un delincuente armado igual se las “ingenió” para robar.
“El individuo con un casco protector como que se chocó la puerta y se agachó en ese momento de la noche. Mi compañero trató de asistirlo al creer que se había golpeado fuerte y era que tenía un arma de fuego en la media de un pie”, narró Ortega a los cronistas de Ecos Diarios.
Añadió que el ladrón solitario “apuntó al empleado con el arma, lo obligó a tirarse detrás del mostrador. Primero tomó $ 500 que había en la caja registradora pero le reclamó más plata y lo amenazó de muerte”.
La trabajadora del lugar señaló que el malviviente, finalmente, “se llevó $ 900 porque no había más dinero y hasta revisó toda la caja. Y cuando emprendía la fuga le pidió que se quedara detrás del mostrador durante cinco minutos. Luego el ladrón escapó en una moto”.