Rompieron la vidriera de una joyería, ayer a las 14
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Los ladrones se alzaron con un botín de entre $ 80.000 y $ 100.000. Se movilizaban en una moto y escaparon ante la vista de transeúntes, luego, en el camino habrían atropellado a un peatón en el radio céntrico
Nada los intimida a los delincuentes que se mueven con absoluta impunidad, ni más ni menos. Son capaces de robar en cualquier lugar, donde se lo propongan y a la vista de personas que, ocasionalmente, están a su alrededor.
Ayer, aproximadamente, a las 14, el local de Joyería Garrié, fue escenario de otro episodio que demuestra el accionar de ladrones que se desplazaban en moto y perpetran atracos con suma eficacia, sin desaciertos.
El céntrico comercio, en junio del 2008, fue atacado por un grupo de boqueteros que se alzó con dinero en efectivo y una importante cantidad de mercadería.
Pasaron algo más de diez años de ese duro golpe de la delincuencia y con otra modalidad, seguramente, otros malvivientes, rompieron parte de la vidriera y sustrajeron relojes que estaban en exhibición.
Felipe García atendió a los periodistas de Ecos Diarios en la tarde de ayer pero prefirió no hacer declaraciones. Sus gestos expresaban la marcada impotencia y bronca por lo ocurrido, una vez más.
El comerciante reconoció que no pensaba hacer la denuncia, cansado además, de no tener respuestas de parte de los investigadores judiciales y policiales en anteriores casos de robo.
A plena luz del día
El audaz atraco se produjo en la joyería Garrié, situada en calle 62 casi 61. Fue en cuestión de segundos, los ladrones que se movían en una moto, destrozaron un cristal y se alzaron con la mercadería, valuada entre $ 80.000 y $ 100.000.
Circunstanciales transeúntes observaron el accionar de los delincuentes pero no pudieron atinar a nada, enseguida, los vulgarmente llamados “motochorros” huyeron con el atractivo botín.
En el camino de la fuga, en la esquina de calles 62 y 57, habrían atropellado a un peatón y lograron alejarse con total impunidad.
Clientes de una confitería ubicada en la esquina de calles 61 y 62, escucharon el estruendo por la rotura de parte de la vidriera de la joyería y alertaron al servicio de emergencias 911.
Cuando la policía llegó al lugar de los hechos, los malvivientes estaban muy lejos y la alarma de seguridad sonaba con fuerza.
A pesar que el damnificado no radicó denuncia, de oficio, se habría iniciado una investigación y se notificó de lo ocurrido a la Fiscalía Nº 2 en turno.
“El centro es tierra de nadie”, aseguró otro responsable de un negocio de la calle 61, quien se acercó hasta la joyería en la tarde de ayer para transmitir su solidaridad a Felipe García por lo sucedido.
Al cierre de esta edición, no había detenidos por este caso.