Robo de cables: para la Usina, “la situación es insostenible”
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Inseguridad. A la cooperativa eléctrica le significa pérdidas económicas y retraso en otras obras porque deben destinar personal para hacer las reparaciones
Desde la Usina Popular Cooperativa, proveedora del servicio eléctrico en nuestra ciudad, ya aseguran que “la situación es insostenible”, dada la cantidad de robo de cables que se vienen produciendo, sobre todo en Quequén, lo cual ha producido pérdidas por “cientos de miles de pesos”.
“Todas las semanas tenemos que estar destinando los esfuerzos del personal a reponer servicios por el robo de cables y eso no nos permite ir avanzando en obras que tenemos comprometidas y tenemos que concluir para la temporada o para usuarios que están esperando hace tiempo”, indicó con indignación Carlos Stadler, ingeniero de la UPC.
También se explicó que más allá del daño material que hacen al robar, también dejan resentida el resto de la red eléctrica por los cortocircuitos que se generan. Esto se debe a que los ladrones de cables tiran objetos, generalmente alambres o cadenas, sobre los cables de mediana tensión, que no tienen aislación de ningún tipo, para hacer un cortocircuito y cortar la energía en todo el sector.
Esto se hace habitualmente en horas de la madrugada, para tener más tiempo entre que la gente se da cuenta del corte, hace el reclamo y llega la guardia a iniciar la reparación, que suele durar varias horas. “Los tipos son rapidísimos, se llama al 911, a la Comisaría Segunda de Quequén, pero hasta ahora no hemos tenido resultado”, contó Stadler, que explicó que las zonas afectadas son las que todavía tienen redes de cobre, por su valor económico, sobre todo en la 532, entre 541 y el cementerio de Quequén.
Un negocio caro
“Todas las semanas nos están sacando 150 o 200 metros y después los están vendiendo a 700 o 800 pesos el kilo. A nosotros eso nos produce un costo altísimo, porque perdemos de vender energía por varias horas en ese lugar, tenemos las cuadrillas de 10 o 15 personas que trabajan horas para reconstruir la red, las grúas, el combustible y los cables nuevos y demás materiales”, indicó Carlos Stadler, que dijo que ya les queda poco stock de cables y tienen que comprar de nuevo en medio de las especulaciones de los proveedores, que entregan poco material porque las commodities cotizan en dólares.
Para evitar estos robos, hace un tiempo que se empezó a reemplazar el cobre por aluminio, que es un material más liviano pero tiene menos propiedades técnicas y menor capacidad de conducción. No obstante, al no tener protección plástica exterior como aislación, pueden distinguirse a simple vista cuáles son de cobre y cuáles de aluminio por el color. Esto hace que los delincuentes no tengan que ni siquiera tomarse el trabajo de quemarlos para sacarle el recubrimiento plástico, pudiendo venderlos tal como los extraen. No ocurre lo mismo con los cables que transportan baja tensión, que sí están recubiertos.
En todos los casos han hecho las denuncias correspondientes y han tenido contacto con la Policía pero los resultados han sido escasos o nulos. “Hace ocho o diez años tuvimos una situación similar a la de ahora y yo mismo llevé una nota al Ministerio de Provincia para plantear el caso y al tiempo los agarraron. No eran de Necochea, eran de Mar del Plata. Ahí se cortó pero ahora algún otro ha descubierto el negocio”, dijo Stadler, que señaló que en la ciudad hay alrededor de cuatro chacaritas grandes y que es fácil investigar, así que es de esperarse que se estén vendiendo los cables fuera de la ciudad.
Comunicación entre la Policía y la Municipalidad
Ante la cantidad de robos de cables, ayer estuvieron en comunicación telefónica el titular del área de Políticas de Seguridad Pública de la Municipalidad, Ángel Vázquez, con autoridades de la Departamental y de la DDI.
“La franja horaria ya está establecida, que sería entre la una de la mañana y las cuatro. En Quequén principalmente, aunque yo ya hice un mapa que lo mandé a la Jefatura Departamental, para que se trabaje en esa zona”, dijo Vázquez, que recordó también que ya ha habido procedimientos positivos durante el fin de semana, donde se aprehendió a dos personas en bicicleta que estaban cortando cables en 78 y 63.
Se cree que los delincuentes tendrían además algún tipo de escalera telescópica para sustraer de las alturas los cables, que luego se cree que son entregados a las chacaritas. “Desde la Municipalidad hemos incrementado los controles en estos lugares de venta de materiales ferrosos y no ferrosos, exigiendo el registro de vendedores, con su correspondiente identificación”, indicó Vázquez, que no descarta la existencia de “un mercado negro que no está visible” y que pueda haber “una fuga de estos materiales a ciudades aledañas”.///