Rojo pasión y compromiso
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El preparador físico Héctor Galarza, quién diera sus primeros pasos en el Club Mataderos, hoy forma parte del cuerpo técnico de Lucas Pusineri en Independiente de Avellaneda
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Así como numerosos deportistas de Necochea han logrado trascender a nivel nacional o internacional, sin tanta prensa también son muchos los formadores y preparadores físicos que han perseguido un sueño lejos de casa y en un mundo tan competitivo como para los que están dentro de una cancha. Entre esos embajadores, encontramos a Héctor Antonio Galarza, oriundo de Ramón Santamarina, quien hoy forma parte del cuerpo técnico de Lucas Pusineri en Independiente de Avellaneda, con una experiencia de casi 20 años trabajando en las divisiones formativas del club.
Esta historia sin embargo comenzó con otro “Rojo”, el de la popular barriada del Norte de nuestra ciudad. Galarza dio sus primeros pasos como preparador físico de la mano del profesor Carlos Rens en el cuerpo técnico que comandaba Julio Portugal y que condujo al Club Mataderos a su primer título en la Liga Necochea de Fútbol en 1995 y a la brillante consagración en el Torneo Argentino B al año siguiente.
Puerta de Avellaneda
Galarza no se conformó con ello y apostó por formarse en Buenos Aires. Hizo cursos en la Universidad de Buenos Aires, en La Plata y se licenció en el Cenard. Y no dejó de golpear puertas buscando trabajar de su pasión. “Año a año son cientos los profesores que vienen a Buenos Aires y no es fácil encontrar un lugar. Buenos Aires es un mundo nuevo. Pude conocer gente que me dio una mano importante y a partir de ahí comencé a conseguir trabajo. Vivía en el Tigre y dejé muchos currículums, entre ellos en Independiente. Y me llamaron. Todo lo que hice en Necochea me sirvió para eso porque a poca edad ya tenía mucha experiencia”.
Así fue que con 21 años comenzó a trabajar en el gimnasio de musculación del Club Independiente, en el Polideportivo Wilde, en 1998. Y a los pocos años fue convocado para sumarse a las categorías formativas del “Rojo”, trabajando específicamente la parte de fuerza y sobrecarga, desde la Novena hasta la Reserva.
Del “Kun” a Mancuello
Desde 2001, y con más de 15 años en las inferiores de Independiente, conoció a cientos de jugadores, desde los que quedan en el camino de la vorágine del profesionalismo hasta consagrados en Primera como el “Kun” Sergio Agüero o Federico Mancuello. “Después de estar dos años en la parte de fuerza, empecé a trabajar en el campo que era lo que más me gustaba. Vi pasar a muchos jugadores, entre ellos al “Kun” cuando estaba en Novena, pero estuvo poco porque rápidamente se lo llevaron (a las categorías superiores)”. En la difícil tarea de elegir otro referente, elogió a Mancuello: “Lo tuve en Séptima, con 14 o 15 años. Era fanático de Independiente, siempre decía que quería ser ‘el Mancu de la gente’ y hacía todo con pasión. No era un jugador técnico, pero se esforzaba día a día, siempre llegaba temprano y esas cosas a largo plazo pagan. Y pudo cumplir su sueño, que la gente le cantara en la cancha. Eso me marcó mucho. Es una buena persona y un mejor profesional”, realtó sobre el excapitán de Independiente, hoy de 30 años y jugando en el fútbol mexicano. “Como él hay un montón” y enumeró entre otros a Leonel Miranda, Pablo Rodríguez, Matías Benítez, Fabricio Bustos, Julián Velazquez y Fabián Assmann.
En Primera
Incluso su trabajo en Independiente le permitió llegar a la preparación física de la Primera allá por 2005 y 2007, cuando Miguel Ángel “Pepe” Santoro tomó interinamente la conducción. Y así como las buenas cosas llegan, sin proponérselo, el mundillo del fútbol puede también castigar y cambiar todo de un día para el otro. “En 2017, cuando llegó Claudio Vivas al club, trajo muchos colaboradores suyos, hubo algunos cambios y entre ellos, me tocó a mí”, se resignó sobre su partida después de tantos años.
La salida del “Rojo” le permitió recorrer otros clubes, también con buenas experiencias en Excursionistas, Deportivo Español y en Laferrere, donde valoró especialmente que “sentí el cariño de la gente y la pasión. La gente Laferrere es muy pasional y me hizo acordar como ninguna lo que había vivido en Mataderos, en Necochea, en su momento”.
Comparando experiencias, analizó que “la pasión no cambia dependiendo de la categoría donde estés, el amateurismo del jugador siempre está. Aunque en Primera surgen cosas alrededor de ellos, el dinero, los contratos, todo muy rápido, pero nunca debe perder ese sentido amateur, porque cuando las cosas no salen, los que antes estaban te dejan solo. Uno nunca tiene que olvidar de donde viene. Tanto en el fútbol como en la vida. Hoy están en un gran club, pero hay que estar tranquilo, porque a veces estás arriba y otras abajo”.
Volver
Y las vueltas de la vida, y el fútbol, le permitieron retornar “arriba”, con la llegada de Lucas Pusineri como DT de Independiente, tras la salida de Sebastián Beccacece el año pasado. “Pusineri me llamó en diciembre, cuando yo estaba en Laferrere. Lo conocía de cuando estuve con Santoro en la Primera, él como jugador y yo como profe. Quedó una buena relación. Incluso nos habíamos juntado para hacer algo juntos cuando iba a ir a Colombia (Pusineri dirigió a Cúcuta en 2018 y al Deportivo Cali en 2019), pero no se dio y nos encontramos finalmente de nuevo en el club. Para mí fue volver a mi casa, con muchos pibes que conozco. Hace poco que estamos pero el desafío es importante”.
Disfrutando de este presente, apuntó que “buscar la alta competencia no es fácil, me ha costado mucho esfuerzo. La presión la tenés en todos los clubes, pero los resultados mandan. Siempre se habla de proyectos, pero tienen que estar acompañados por buenos resultados”.
Con la camiseta 9 de Independencia de Ramón Santamarina dio sus primeros pasos en el fútbol, que hoy el deporte lo abraza en el primer nivel nacional. Aquellos viajes de pibe, del campo a la ciudad, le siguen enseñando que el camino nunca es corto. “La experiencia que he tenido con Carlos Rens, que me abrió las puertas de Mataderos, me ayudó para llegar, ver, conocer, sumar muchas experiencias e inquietudes. El me lleva, me da la oportunidad de estar con él y aprender, lo mismo con Germán Moras en su gimnasio. Eso me ayudó a llegar a Buenos Aires de otra manera, para poder estudiar y trabajar, fue donde surgió la vocación”. ///