Rubinstein: «El aborto es un tema tabú en el que se barrió debajo de la alfombra»
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Docente, investigador y autor de numerosos artículos, Alejandro Rubinstein, desembarcó en el gabinete nacional a fines del año pasado con una extensa trayectoria en salud pública. En diálogo con Vida y Salud Hoy, que edita agencia DIB, el ministro de Salud nacional no evitó el tema del momento y ratificó su apoyo al debate sobre la despenalización del aborto que se realiza en el Congreso, al tiempo que planteó los principales desafíos de su gestión, centrados en reforzar un modelo que priorice el primer nivel de atención con «efectividad, equidad y calidad», los tres ejes principales del programa Cobertura Universal de Salud (CUS) lanzado recientemente.
¿Por qué cree que la despenalización del aborto no se discutió antes y qué opina del debate que se da en el Congreso?
Creo que es un tema tabú en el que se ha barrido debajo de la alfombra durante muchos años, podríamos decir durante casi un siglo. Pienso que es muy bienvenido que se abra el debate, celebro que se profundice, porque como lo he planteado, el tema es una problemática de salud pública.
En la mayoría de los países desarrollados el aborto es legal, ¿cómo evalúa esas experiencias?
En los países en los que el aborto se despenalizó, el número de abortos no aumentó. Es más, en general disminuyó y bajó mucho la mortalidad materna. Los abortos complicados son la primera causa de mortalidad materna en Argentina, representaron el 17,6% en el último año.
¿Cómo describe el programa de Cobertura Universal de Salud (CUS) que lleva adelante su cartera?
En la Argentina existe el acceso universal a los servicios de salud, uno puede atenderse en un hospital público o en un centro de salud, pero esto no garantiza que la atención se haga con efectividad, equidad y calidad. Además, hay disparidades entre los distritos más ricos y los más pobres que son muy importantes. Por ejemplo, diferencias en las tasas de la mortalidad infantil y materna, en la atención del cáncer y de la enfermedad cardiovascular. Por eso, debemos apuntar a la cobertura territorial, con equipos de salud familiar; a un sistema de información, que incluya como uno de los componentes más importantes, la historia clínica digital en todos los hospitales y centros de salud; y a la priorización de enfermedades para cerrar la brecha de inequidad entre provincias ricas y provincias pobres.
¿Por qué existe diferencias en el acceso a la salud entre las provincias?
La atención médica está descentralizada hacia las provincias en el sector público. Es decir, las provincias tienen el manejo de sus hospitales, de sus recursos, de sus profesionales. No los tiene la nación. Nación tiene recursos que utiliza de manera estratégica para diseñar e implementar, articuladas con las provincias, las políticas públicas. Pero quienes brindan la atención médica, las prestaciones, son las provincias. Como eso depende de los recursos que tienen, de la capacidad que tienen para recaudar, existen diferencias muy importantes en el gasto público per cápita. Y esto de algún modo se refleja en sus resultados.
Con su extensa trayectoria en salud pública y familiar, ¿por qué es importante reforzar el primer nivel de atención?
Argentina tiene un sistema muy hospitalocéntrico, con énfasis en la atención especializada y en la atención de la urgencia. Uno los objetivos prioritarios de mi gestión es el desarrollo de un sistema de salud orientado a la atención primaria. Soy médico de familia y trabajé mucho en el desarrollo de la atención primaria y familiar en el país. Ahora desde el Ministerio estamos impulsando una política dentro de los ejes estratégicos de ampliación de la Cobertura Universal de Salud. Estamos trabajando en un eje de cobertura territorial por médicos de familia y equipos de salud familiar. Lo estamos haciendo primero con las provincias en el sector público, pero también vamos a trabajar con las obras sociales para empezar a implementar y desarrollar un sistema de salud orientado al primer nivel de atención.
Argentina tiene un calendario de vacunación modelo, ¿cómo evalúa la cobertura y por qué se produce el reingreso de enfermedades erradicadas como el sarampión?
La cobertura de vacunación está bien, aunque es mejorable. Estamos en un 90%, pero lo ideal es llegar al 95%. En los últimos años ha habido un mínimo relajamiento. Y cuando las tasas de cobertura bajan, es ahí donde se generan los brotes, por eso hay que tener mucho cuidado. Estamos poniendo énfasis en las campañas e informando a la población. Los movimientos antivacunas no han sido tan importantes en nuestro país, como en Estados Unidos o los países Europeos, pero existen y es algo que tenemos que salir a contrarrestar.